Con la cruz y la espada como instrumento, la Modernidad capitalista se expresa en el descubrimiento de América. Entre el poder político y económico europeo, América fue un territorio conquistado por la racionalidad occidental.

1. Centro y periferia

Hola. Esta es la cuarta entrega, el cuarto ciclo de Filosofía aquí y ahora.

El cuarto sorprendente ciclo porque cuando empezamos esto, que lo empezamos lógicamente en su primer ciclo, no pensábamos que íbamos a llegar ni siquiera a la terminación del primero, porque es muy raro hacer filosofía en televisión. Esa fue la apuesta difícil que hicimos. Y estamos ya en nuestro cuarto ciclo, o sea que estamos sorprendidos pero contentos.

Este cuarto ciclo se diferencia de los anteriores porque aquí nos vamos a ocupar de un tema específico que nos concierne profundamente. Nos vamos a ocupar de América Latina, o sea, del continente en el cual todos nosotros vivimos, mal vivimos, sufrimos, o gozamos. O sea, el título de esta cuarta entrega es América Latina, filosofía y colonialismo.

Para analizar la cuestión de la filosofía y el colonialismo, tenemos que ver un poco cómo fue posible el colonialismo, cómo surge el colonialismo. En verdad, para empezar y decirlo claro, vamos a hablar de la modernidad capitalista.

La modernidad capitalista tiene un surgimiento fáctico, es decir, un surgimiento en los hechos. El surgimiento que tiene en los hechos parte del llamado descubrimiento de América, 1492, que si bien a los que defienden los derechos de los pueblos aborígenes de América Latina a tener su propia historia y no a ser descubiertos por los europeos, sino que ya existían antes y no necesitaban ser descubiertos por nadie, pero sin embargo el concepto de descubrimiento desde un punto de vista es exacto, porque América Latina es descubierta por la gula del capitalismo.

El capitalismo es un sistema que, desde su surgimiento, ha intentado siempre globalizarse. El concepto de globalización es de los últimos tiempos, digamos, dos décadas tiene más o menos. Pero ya, si nosotros pensamos a dónde iba Colón, bueno, Colón iba a globalizar el mundo, establecer un sistema mundo. Entonces el capitalismo finalmente establece un sistema mundo en tanto sistema de circulación de mercancías, y sistema de búsqueda de materias primas para fabricar esas mercancías.

Lo que se establece aquí es un juego entre los poderosos, que son los que conquistan y los que extraen la riqueza, y los que entregan la riqueza, los que son saqueados. Entonces, nosotros hemos llamado desde hace mucho tiempo a los poderosos el centro, los que habitan la centralidad, y a los continentes que han sido saqueados por la voracidad del capitalismo europeo: la periferia, la marginalidad o la subalternidad.

En realidad, hay un pensador cubano, Fernández Retamar, muy conocido, que habla de los países del centro del mundo como países subdesarrollantes. O sea, que habría países subdesarrollados y países subdesarrollantes. Porque los países subdesarrollantes son eso, son subdesarrollantes, es que existen los subdesarrollados. No estamos planteando aquí ninguna teoría del monstruo externo y de la inocencia total de los países que han sido saqueados. En los países que han sido saqueados siempre hubo clases aliadas, poderosísimas, al saqueador externo.

Ahora, La búsqueda que tiene que emprender entonces América Latina es la búsqueda de una sustantividad, la búsqueda de una identidad, porque a partir de la llegada del colonizador europeo, que es una llegada típica del colonialismo, porque llegan con la espada para matar a quienes se opongan, y llegan con la cruz del catolicismo para evangelizar y conquistar las almas de aquellos que también quieran entregárseles en la modalidad de entregar su alma, ser fieles católicos y no morir. Entonces, la cruz y la espada están en el comienzo.

2. La razón en cuestión

Esto que vengo diciendo sobre la comunión entre la cruz y la espada es típico de todo colonialismo. Todo el colonialismo capitalista se ha caracterizado por colonizar en nombre de valores, y ahí, desde el comienzo, se coloniza en nombre de la religión, en nombre nada menos que de Dios, es decir, entonces llega la cruz con la espada.

En realidad, la gran justificación de la conquista de América, para extraer todo el oro y todas las riquezas de América, es que se llega para evangelizar a los indios, para darles un alma, porque naturalmente no tienen un alma. Entonces, los conquistadores, por medio de los clérigos, les van a dar un alma.

Luego, cuando la religión pierda su poder, va a ser reemplazada por la razón. Entonces, lo que el colonialismo, a partir de Descartes, que publica El discurso del método en 1637, el colonialismo lo que hace es que pone a la racionalidad en el centro de la historia, a la razón, pero pone a la razón en el hombre. El hombre es el que tiene el poder de la racionalidad. El hombre es el que piensa y el hombre es el que encarna la razón.

Ahora, como la filosofía europea ha sido el arma y la expresión reflexiva de los intereses históricos y económicos europeos, esta razón va a ser la razón europea. Entonces, todo territorio en el cual entre el poder político y económico europeo va a ser un territorio conquistado por la racionalidad. Un ejemplo: si Francia en 1830 entra en Argelia, Argelia tiene la dicha de ser conquistada por la racionalidad francesa, que es una parte de la racionalidad de la modernidad occidental capitalista.

Ahora bien, hay muchos filósofos que, en el siglo XX, han cuestionado a esta racionalidad, y lo podemos hacer nosotros hoy mismo, desde aquí, desde ahora, ¿a dónde nos está llevando la racionalidad occidental? Es decir, este mundo es el mundo que construyó la racionalidad occidental. En este momento se enfrenta con otra civilización que no fue construida por la racionalidad occidental, sino que se enfrenta con la civilización del Islam, digamos. Pero lo que enfrenta a la civilización del Islam es la civilización occidental. La civilización occidental hoy está peleando en Irak y está encarnada en el poder de los Estados Unidos, que representan al occidente racional, al occidente portador de valores civilizatorios.

Ahora bien, entonces, hay muchos, muchos filósofos que están diciendo que esta racionalidad occidental, instrumental, codiciosa, nos está llevando a un apocalipsis ya visible, a un apocalipsis ya visible. Entonces, ¿dónde comienza esto? El principal filósofo que ha hecho una crítica a la razón occidental fue Martin Heidegger. Por eso, también, ese es uno de los motivos de su presencia tan contundente y, en mi opinión abusiva, en las academias norteamericanas y de todo el mundo en este momento, también en la nuestra.

Pero el segundo Heidegger, es decir, el Heidegger que sigue al Heidegger de Ser y tiempo. Hay un Heidegger que escribe Ser y tiempo en 1927 y luego Heidegger hace una voltereta y comienza con otro trabajo que consiste en la crítica a la modernidad capitalista. Pero no al estilo de Marx, digamos, la modernidad capitalista es injusta porque es expoliadora, porque es explotadora, por la lucha de clases, todo eso a Heidegger no le importa. Lo que Heidegger dice es que la modernidad capitalista está devastando la tierra, está arrasando la tierra a través de la técnica. Todo el segundo Heidegger es una crítica a la técnica en tanto devastadora del mundo en que vivimos.

3. Colonialismo e imperialismo

En un reportaje que Heidegger dio a Der Spiegel y que pidió que se publicara después de su muerte, termina diciendo: esto en lo que el hombre hoy vive ya no es la Tierra.

La expresión es muy válida y los ecologistas se han agarrado legítimamente de esa expresión, porque que esto en que hoy vivimos ya no sea la Tierra quiere decir que la Tierra está siendo devastada, y si la Tierra está siendo devastada el planeta está siendo devastado, y entonces tenemos que Estados Unidos se retira del protocolo de Kioto, y tenemos que se van a deshelar los polos, y el calentamiento global, y la tala del Amazonas, y el capitalismo es tan voraz que no se detiene ante nada, entonces por eso está esa leyenda que antes de salvar a la Tierra van a salvar a los bancos, porque para salvar a los bancos ahí van corriendo, pero la Tierra la están destruyendo.

Entonces va a llegar el momento del gran tsunami cuando venga y ahí se van a dar cuenta de todas las calamidades que hicieron (si es que ya no están viviendo en otro planeta, porque uno no se explica cómo están destruyendo tanto éste si no tienen otro a donde rajarse, digamos, cuando éste se destruya).

Ahora el colonialismo no se detiene, porque ¿qué es lo que ocurre? Un país que necesita tantos elementos energéticos no los puede encontrar en su propio territorio, entonces tiene que ir a buscarlos afuera. Esto siempre fue así. Cuando Inglaterra necesitaba materias primas baratas, se las dio América Latina y en gran medida la Argentina, cuando fue llamada el granero del mundo, porque le daba a Inglaterra las vacas, las mieses y el ganado, digamos.

Pero, en este momento, lo que está haciendo Estados Unidos para asegurarse aquellos productos energéticos por los cuales sus industrias pueden funcionar, el país puede funcionar, fundamentalmente el elemento del petróleo, ha consistido no ya en lo que hacía el imperialismo. Lo que hacía el imperialismo era conquistar con la economía. Hay una concepción que a partir del siglo XIX los ingleses dicen: no hay que entrar más en los países, lo que tenemos que hacer es dominarlos con la economía, y efectivamente dominan a los países a través de la economía, con los préstamos, la deuda externa, el endeudamiento de los países laterales, subalternos, periféricos.

Y Estados Unidos está variando esta modalidad. Está uniendo el imperialismo con el colonialismo, porque si algo caracterizaba al imperialismo era no quedarse en los países que sometía, porque los sometía con la economía, como dije. Pero esta guerra contra el terror que lleva a Estados Unidos lo ha llevado a instalarse en los territorios que quiere no solo combatir, sino de los cuales quiere extraer toda la riqueza esencial para mantener sus industrias funcionando. Y también la guerra se hace para que la industria armamentística, que es una industria fundamental en los Estados Unidos, pueda continuar funcionando, porque esa es la máquina que tiene que funcionar.

Entonces, van, invaden Irak, lo matan a Sadam, se instalan en Irak y ahí se quedan. Ahora, quedarse en el país que se ha conquistado es gravísimo, porque siempre surge una resistencia nacional que va desgastando al ejército colonizador. Pero habíamos dicho que la razón occidental no se detiene ante nada, que el occidente racional, que el occidente capitalista, la modernidad capitalista no se va a detener, y sigue instrumentando los mismos valores que se instrumentaron durante la conquista de América, porque Estados Unidos lo que está diciendo es que cuando llegan sus soldados a Irak llega a Irak la libertad, la democracia, el republicanismo.

Es decir que ellos le están haciendo un enorme favor a los iraquíes, porque les están llevando la posibilidad de un orden democrático que van a instalar en ese país sometido por dictaduras desde tiempos difíciles de recordar. O sea, que el imperialismo norteamericano, el colonialismo norteamericano, que va a Irak y se queda ahí, sigue instrumentando valores. Es decir: somos la democracia, somos la libertad, venimos a librarlos de los dictadores, por eso hemos desplazado a Sadam. Y ustedes tienen la suerte de que nosotros estemos aquí, porque nosotros somos el progreso, somos la modernidad, y ustedes son el atraso. Ustedes se han quedado en el siglo XIII y necesitan que nosotros vengamos para modernizarlos.

Entretanto, mientras están tan entretenidos con los territorios islámicos, porque también están pensando hacer algo con Irán inmediatamente, América Latina está disfrutando de un recreo. El imperio está muy concentrado en determinado lugar del mundo y está debilitado porque ahí no le va bien. Entonces, en América Latina han comenzado algunos procesos que serán interesantes de analizar. Y los vamos a ir analizando porque esto es para analizar América Latina, la filosofía y el colonialismo.

4. ¿Un pensamiento periférico?

Esta concentración que tiene el imperio bélico comunicacional norteamericano... En algún momento voy a aclarar por qué le digo bélico comunicacional, porque es un imperio que se basa en gran parte en lo mediático, en la comunicación como una gran herramienta de colonización mental en los países donde quiere penetrar.

Bueno, está ahora en Irak, está en territorio islámico, porque están ahí con el tremendo aval de vengar el 11 de septiembre, lo de las Torres Gemelas, el nine-eleven, como dicen ellos, y también de impedir uno nuevo.

Entretanto, en América Latina han surgido preocupaciones, también, para el imperio, porque han surgido gobiernos populistas que es algo que los liberales amantes del mercado detestan. Porque el populismo implica, ante todo, el intervencionismo de Estado en el mercado. Y el mercado, para el neoliberalismo, debe ser libre. La mano de la política no puede entrar en el mercado.

Esto ya implica que hay una manera distinta de estar pensando en el continente latinoamericano frente a los intereses de las clases poderosas del establishment, que siempre ha tenido relaciones más que aceitadas con el imperio, con Estados Unidos. O sea, el hecho de que se le dé una primacía a la política frente a la economía, en lugar de someter la política a la economía como se hizo durante el gobierno de Carlos Menem, en el cual la política desapareció para que la economía se hiciera su banquete asiático. En esta primera década del siglo XXI, esta primacía que se le da a la política es un esbozo ya de un pensamiento diferenciado al pensamiento hegemónico de las potencias.

Entonces, el pensamiento diferenciado que implican estos procesos de América Latina en este momento, nos tiene que llevar a preguntarnos si es posible un pensamiento autónomo, no totalmente, pero al menos autónomo, enfrentado o distinto o diferenciado del pensamiento del imperio. Nosotros creemos que sí, sino incluso no estaríamos haciendo esto. Creemos, y espero que no lo tomen como una enorme jactancia esto, pero que estar haciendo esto implica que existan pequeños microemprendimientos de ir logrando un pensamiento situado.

El pensamiento situado es el pensamiento de lo local que no es el antónimo de lo global. Entonces, nosotros vamos a decir que la globalización se realiza en América Latina, pero toma la forma de la glocalización. Es decir, América Latina no se aparta de una concepción globalizada de la historia, esa globalización que dan, sobre todo, los medios de comunicación que se han globalizado y el mundo es un papelito en el cual estamos en cualquier lugar, en cualquier momento.

Esto enfurecía mucho a Heidegger, que decía, el tiempo ya no existe, lo único que existe es la rapidez. Es un concepto muy, muy fascinante. No hay más tiempo, hay rapidez. Ustedes habrán observado que en ambientes como el cine o la televisión, cuando alguien dice, ¿para cuándo querés esto? O en cualquier oficina, el otro contesta: para ayer. Como indicando la rapidez de lo que quiere, pero para ayer, es decir no lo quiero, en realidad está diciendo un disparate, está diciendo no lo quiero porque ayer pasó, ayer no es, o sea, lo quiero para una temporalidad que ya murió. Bueno, esto que lo piensen los piolas que dicen para ayer.

Ahora, América Latina tiene que expresar que participa de la ontología que es el planeta. Es decir, hay un ser del planeta, este planeta es, pero América Latina tiene que ser de un modo distinto a como el imperio es. O sea, tiene que ser su propio rostro, su propia historia, su propio voluntarismo, su propia capacidad de pensarse y buscarse a sí misma.

La tarea de buscarse a uno mismo no es fácil en uno mismo, pocas personas se buscan a sí mismas. Generalmente las personas viven buscando enajenarse para no reflexionar sobre sí mismas, sobre la vida que llevan, etcétera, etcétera. Sobre todo sobre la vida que llevan. Entonces pensemos lo difícil que es para un continente pensarse a sí mismo.

Pero lo que nosotros debemos decir es que si América Latina no desarrolla un exhaustivo pensamiento acerca de su historia y de su proyecto actual, diferenciándolo del proyecto imperial, del proyecto de las naciones hegemónicas, va a quedar sometida al proyecto imperial. O sea, la tarea actual es pensarnos a nosotros mismos en búsqueda de nuestra propia libertad.

Bueno, hemos terminado por hoy, y nos vamos a ver... Sin duda nos vamos a ver. Así que, chau, hasta luego.