La figura de Ernesto Che Guevara es un ícono de la lucha contra el imperialismo. Guerrillero heroico y líder de la Revolución cubana, pensó esta revolución como la vanguardia de la liberación latinoamericana que soñaba Bolívar.
Este es el encuentro número 10 de Filosofía aquí y ahora 4. Este encuentro va a ser un tanto explosivo porque, si bien yo tengo una gran admiración y un gran respeto por el personaje que vamos a tratar, tampoco comparto muchas de las ideas que, digamos, están como fosilizadas acerca de este personaje a quien se lo considera santo y heroico, porque se dice de él que es San Ernesto de la Higuera porque lo mataron en la escuelita de la Higuera, y el guerrillero heroico.
Vamos a hablar entonces de Ernesto Che Guevara. Ernesto Guevara surge a la política de un modo excepcional, porque en realidad surge como un joven aventurero que sale a recorrer América Latina. Es un joven aventurero que sale a recorrer América Latina y América Latina en ese momento está en una lucha ideológica y práctica, que se va a transformar en práctica, todavía no es tan práctica, contra lo que se llama en ese momento el imperialismo yanqui. Esta era la fórmula: el imperialismo yanqui.
¿Por qué imperialismo? Porque a partir del texto de Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, el colonialismo como concepto entra en desuso. En realidad el planteo que hace Lenin es basado en Rudolf Hilferding. El libro de Rudolf Hilferding es El capital financiero, se consigue, léanlo, es muy lindo libro.
El libro de Lenin, entonces, lo que hace es distinguir dos etapas. Una etapa por la cual el colonialismo es un movimiento político de dominación que entra en el país y se queda en el país, se instaura en el país. Por ejemplo, en 1830 Francia entra en Argelia y ahí se queda. Por ejemplo, un hecho fundamental que está ocurriendo en estos momentos es que Estados Unidos ha vuelto al colonialismo, porque la guerra de Irak implica quedarse en los territorios que Estados Unidos ha tomado.
Pero el imperialismo, a partir de la teoría de Lenin, que es la que conoce Guevara, es como etapa superior del capitalismo, una dominación a través, no ya de la dominación territorial, sino a través de la dominación de los capitales. Es un poco la frase que George Canning dice cuando reniega de las invasiones inglesas y dice: basta, no hay que entrar ahí invadiendo con ejércitos, hay que entrar como mercaderes, como capitalistas. Y en efecto, ya el empréstito Baring es el símbolo de eso, ahí nace nuestra deuda externa.
Nosotros vamos a seguir aquí a Eric Hobsbawm, que está considerado como el más grande historiador marxista del siglo XX. Eric Hobsbawm, en su Historia del siglo XX, caracteriza a las guerrillas latinoamericanas de la década del 60, el 70, como que han padecido, que han sufrido las causas de un error espectacular. Es decir, Hobsbawm llama a todo lo que se hizo como movimientos guerrilleros en América Latina un error espectacular.
Para la izquierda, la crítica es siempre incómoda porque, ante todo, en la izquierda hay algo muy emocional y que son los muertos, porque la izquierda tiene mártires y la derecha tiene héroes y estatuas. Y esto es un poco el resultado de las batallas que han ocurrido, y que las ha ganado la derecha. Ahora, faltarle el respeto a los mártires, a los hombres que dieron su vida por una causa, es algo que la izquierda siente de inmediato apenas se los critica. Es decir, le cuesta mucho entender que uno critique a alguien que dio la vida por una causa y que a la vez ellos no sientan que uno no le está ofreciendo el debido respeto.
Pero no es así, no es así de ningún modo. Uno puede respetar a alguien como Ernesto Guevara. ¿Quién no puede respetar a Ernesto Guevara, que se ha transformado nada menos que en la figura de la rebelión? El hombre rebelde del siglo XX, el hombre rebelde que analiza, por ejemplo, Albert Camus en su libro El hombre rebelde, es sin duda alguna Ernesto Guevara, que dice además la frase típica, más hermosa que puede definir a un revolucionario. Y él dice: la virtud más hermosa de un revolucionario es sentir como propia cada injusticia que se cometa en cualquier lugar del mundo.
Esta es una definición excepcional porque no solamente va para el hombre revolucionario, va para cualquiera de nosotros. Cualquiera de nosotros, si se asume como una persona sensible, como una persona unida al mundo y asociada a las víctimas, debe sentir cada injusticia que se comete en el mundo como una injusticia que se comete contra sí mismo.
Está esa famosa frase: cada uno que muere, en cada hombre que muere, muero yo, porque muere un poco de la humanidad. No preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti.
Cuando Ernesto Che Guevara parte de Buenos Aires, parte en busca de algo, pero todavía no sabe en busca de qué. En realidad, parte en busca de un sentido para su vida. Todos aquellos que partimos es porque en el lugar en que estamos no estamos cómodos porque no encontramos el sentido de nuestra vida.
O sea, por eso Ernesto parte, sale de la Argentina y encuentra, tiene la enorme fortuna de encontrar, nada menos que a otro joven como él, un poco mayor, que es Fidel Castro. Fidel Castro ya era una figura muy prestigiosa porque había hecho el asalto al Moncada, un asalto muy muy poderoso, un asalto guerrillero muy poderoso.
Esto no era mal visto por Estados Unidos, porque para Estados Unidos Batista era un dictador absolutamente incómodo del cual en realidad querían librarse. Esto es muy importante. Batista no era un dictador al cual Estados Unidos estuviera decidido a sostener como sostuvo a otros dictadores. A Videla, por ejemplo, sostenido personalmente por Kissinger.
Entonces, esta incomodidad del sargento Fulgencio Batista para los Estados Unidos es muy importante para el triunfo de la Revolución Cubana, y para entender que no tenían en realidad enfrente a un enemigo poderoso. Esto es lo que dice Hobsbawm. Lo que dice Hobsbawm es una tesis que también está en otros libros sobre el Che, por ejemplo en el de Pierre Kalfon. El libro de Pierre Kalfon dice que en realidad la revolución cubana no enfrentó a un enemigo poderoso, y también lo dice Bayer en Rebeldía y esperanza.
Entonces, ¿cuál fue el error, la ilusión que cometieron las guerrillas? Creer que con unos pocos guerrilleros se podía derrocar a un estado, se podía derrocar y derrotar a un ejército, cuando en realidad nadie se dedicó a estudiar adecuadamente que el ejército batistiano era un ejército sin fe, sin unidad, era un ejército corrupto, y que Batista no contaba con el apoyo de los Estados Unidos. Esto es fundamental. Los Estados Unidos deseaban que Batista se fuera porque era impresentable.
Fidel, además, no se conforma con esto. Lo que hace Fidel es, en la marcha hacia La Habana, Fidel va aglutinando al campesinado, pero no espera que el campesinado venga hacia el foco revolucionario como el galvanizador de la guerrilla. Fidel se mete entre los campesinos y ahí realiza una prédica. Como realiza una predica, los campesinos sienten que esos barbudos que marchan hacia la Habana los representan y se unen a ellos.
Entre tanto, el Che gana la que es su participación más importante en la revolución cubana, y hasta quizás diría su único triunfo personal, que es la batalla de Santa Clara. Que también hay que analizar ahí la correlación de fuerzas, pero digamos que gana la batalla de Santa Clara.
Batista huye de Cuba, huye, y llegan en enero de 1959, una fecha gloriosa para América Latina y casi para el mundo, porque la imagen es hermosísima, entran en La Habana... No sé si ustedes han visto las fotos o han visto filmaciones de ese momento que es inaugural, pareciera, para la felicidad de América Latina. Entran en La Habana Camilo Cienfuegos, Osvaldo Dorticós, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro.
Entran tomados así, y el momento es... Bueno, estos tipos jóvenes, estos barbudos han liberado a su país y comienza una etapa de aurora, una etapa germinal para América Latina. En realidad, estos jóvenes guerrilleros, militantes, representaban la idea de Albert Camus, el hombre rebelde. Eran los típicos rebeldes que se sublevaban contra un régimen injusto.
O sea que internacionalmente la Revolución Cubana lo tenía todo. Tenía el Caribe, tenía la juventud de sus protagonistas, tenía la heroicidad de sus protagonistas, tenía el apoyo del pueblo, y tenía la validez de haber echado a un régimen criminal que había matado por lo menos 25 mil personas en los últimos tiempos, llenos de torturadores, y en fin, siniestro.
Esto hace que todo el mundo vea con enorme simpatía al movimiento de la Revolución Cubana. Es un movimiento liberacionista que echa a un dictador sanguinario, y que seguramente va a llevar a la isla de Cuba a un régimen democrático en armonía con los intereses continentales de los Estados Unidos.
Bueno, vamos a entrar directamente en el pensamiento de Ernesto Guevara. El pensamiento de Ernesto Guevara es un pensamiento y, en efecto, en estos momentos, o desde hace unos años, creo que Fernández Retamar está trabajando en un texto sobre Ernesto Che Guevara como escritor. Posiblemente ya lo haya terminado.
La idea fundamental de Guevara está en un pequeño folleto que dice: la revolución cubana, ¿excepcionalidad histórica o vanguardia en la revolución de América Latina? Entre estas dos posiciones es que Guevara estructura su pensamiento.
¿Cuál va a ser la resolución de Guevara? Que la revolución cubana no es una excepcionalidad, y llama a los que sostienen esta tesis los excepcionalistas, con un desdén tremendo. Entonces lo que dice es que lo único que tiene de excepcional la revolución cubana es la extraordinaria figura de Fidel Castro, pero aparte de eso la revolución cubana es el modelo y la vanguardia para la revolución en América Latina. Es decir, hay una exportabilidad de la revolución cubana que plantea Ernesto Guevara en este texto.
Esta exportabilidad es muy discutible, e incluso Osvaldo Bayer en un texto de Rebeldía y esperanza le dice a Guevara que tenga cuidado porque en la Argentina las fuerzas de represión son enormemente más poderosas que en la Cuba de Batista. Y Ernesto Guevara le responde: son todos mercenarios.
Bien. Hay unas enormes diferencias entre Guevara y Castro. En realidad, dos personalidades tan poderosas pareciera que no hubieran podido coincidir en la isla de Cuba. En principio, Ernesto Che Guevara no acepta la relación tan cercana, tan carnal de Castro con la Unión Soviética. Hay una frase que se dice en Cuba que durante muchísimo tiempo se llamó el cheque a lo que venía mensualmente de la Unión Soviética hacia Cuba.
Pero además de esto Castro es un político. Un político es alguien que calcula cuidadosamente cada uno de sus movimientos, que quiere ser alguien que trabaja sobre terreno seguro, que tiene tácticas, que tiene estrategias, que hace alianzas con gente con la que no está de acuerdo, que le da abrazos a tipos a los que detesta. Por eso esto es hacer política. El Che no hacía política. El Che quería ser un héroe y en este sentido es que le dice finalmente a Fidel: yo ya no tengo lugar en Cuba, me voy.
El fundamento que él tiene para su lucha es la liberación de los países de América Latina. Primero se va al Congo, donde fracasa en su intento de integrarse a esa revolución. Está un tiempo en Praga, donde nadie sabe qué es lo que hace. Hay un libro de Abel Posse sobre eso, pero no lo recomiendo. Y, finalmente, lo que trata de proponer Guevara es una metodología de lucha contra el imperialismo. Es decir, una metodología de lucha que implique una filosofía revolucionaria.
Para esto se encuentra con un inevitable. Como dice Hobsbawm, el francés que siempre está. El francés que siempre está, y el francés que siempre está es aquí, Régis Debray. Régis Debray, que es el que escribe un libro que se llama Revolución en la revolución y que influye poderosamente en Ernesto Che Guevara, un libro en el cual se desarrolla la teoría del foco insurreccional.
¿Qué dice esta teoría? Esta teoría dice que, sobre todo en la campaña, pero también como insurrección armada en las ciudades, pero sobre todo en la campaña, el foco tiene que ser la vanguardia de la revolución. Es decir, la vanguardia ya no son las masas como en el marxismo. ¿En el marxismo que ocurría? ¿Qué pensaba Agustín Tosco, por ejemplo? Agustín Tosco pensaba, bueno, hagamos una huelga, pero hagámosla con todos los obreros de SITRAC, SITRAM, con los obreros de los otros sindicatos, e hicieron el Cordobazo, que fue una manifestación pacífica, obrera, y no una manifestación armada de un foco guerrillero.
Pero, lo que piensa Debray en Revolución en la revolución es que el proceso debe ser al revés, que las masas no son la vanguardia sino que la vanguardia es la vanguardia, que son ocho, diez tipos que conocen las leyes de la historia. Esto a mí siempre me llamó la atención, porque en principio... Bueno, esto se creía un poco en los sesenta, pero confieso que a esta altura de los tiempos, Y estos tiempos no los ha vivido el Che. A esta altura de los tiempos no sé cuáles son las leyes de la historia. Y hasta, digamos, preferiría no saberlo, porque de conocerlas me voy del planeta, digamos, porque pareciera que las leyes de la historia son bastante siniestras. Pero no pareciera que la historia tuviera leyes, sino más bien que fuera un juego azaroso que estuviera más ligada a la teoría de la incertidumbre de Heisenberg que a la idea de la dialéctica necesaria e inmanente de Hegel y Marx.
En ese momento en América Latina había una gran asimetría con el pensamiento europeo, lo cual demuestra también la enorme creatividad que había en América Latina, porque América Latina es un continente que siempre está detrás del pensamiento europeo.
Sin embargo, en 1966 aparece el libro de Michel Foucault, Las palabras y las cosas, y Michel Foucault postula la tesis de el hombre ha muerto, que es muy complicada y yo la di en los cursos de filosofía. En cambio, en América Latina, el hombre no ha muerto. El hombre tiene que hacer la revolución y buscar al hombre nuevo, construir al hombre nuevo. Así que mal podía entrar Michel Foucault aquí en la Argentina en ese momento. Michel Foucault entró a fines del 75 con su libro Vigilar y castigar, que es un libro sobre las prisiones. Y ahí sí, ya se veía que el panorama era siniestro y que el tema de las prisiones era relevante.
Ahora, el tema del libro de Régis Debray, Revolución en la revolución, es un libro que postula la teoría del foco revolucionario, que es una grave alteración de la teoría marxista. Para el marxismo, el ejemplo revolucionario es el de la Comuna de París. La Comuna de París no es ningún foco. Son todos los obreros de París que se unifican en una comuna para luchar contra la burguesía que encabeza en ese momento Thiers, e incluso para luchar también contra Prusia.
Pero no siguen a Marx. Debray tiene un poco el delirio de modificar a Marx por la realidad latinoamericana. Así que, bueno, quizás no sea tan delirante que el haya creído que desde América Latina se podía crear una realidad distinta. Y así, con la teoría del foco, decenas de miles de jóvenes en América Latina se lanzan a la acción guerrillera.
La teoría del foco no tiene su punto central en las masas, sino que tiene su punto central en la vanguardia, tal como lo dijimos. La vanguardia tiene, hay que decirlo, la soberbia de conocer las leyes de la historia y de estar por encima de las masas y de poder guiarlas.
Sin embargo, Castro, la Revolución Cubana, se había hecho con las masas. Por eso también esto va a contramano de la enseñanza de la Revolución Cubana. Castro había apelado a la fuerza de los campesinos. Los campesinos siguieron a Castro en Cuba, y los campesinos delataron a Ernesto Guevara en Bolivia. No sé si esto dice algo de las dos situaciones que se vivieron.
Entonces, el error de las guerrillas latinoamericanas, según Hobsbawm, es creer, primero, que la Revolución Cubana derrotó a un enemigo sumamente poderoso, lo cual no fue así. Los otros gobiernos de América Latina eran mucho más poderosos que el gobierno de Batista, por lo cual la Revolución Cubana no era exportable, porque era, y que nos perdone el Che, era una excepcionalidad. En este sentido fundamental, Estados Unidos no iba a permitir otro Castro en América Latina, sino ¿por qué le pasó a Allende lo que le pasó? Alexander Haig, Kissinger, Nixon, cuando asumen Allende deciden desde el primer día derrocarlo porque no quieren otro Fidel Castro en América Latina.
Así que vemos entonces la excepcionalidad de la Revolución Cubana que contó con las masas, que tuvo la indiferencia de Estados Unidos (que los dejó hacer), y que venció a un régimen despótico, débil y sin convicciones en sus fuerzas armadas.
En suma, vamos a concluir aquí. ¿Cuál es, digamos, la tragedia de Ernesto Guevara y la grandeza de Ernesto Guevara? La grandeza de Ernesto Guevara, y esto es lo que lo mantiene a él como el hombre rebelde, es que, aunque él tiene una tesis equivocada, sin embargo es una tesis en la que él cree. Y esa tesis en la que él cree, él se juega la vida por esa tesis. Es decir, él va a hacer el foco guerrillero, no manda a nadie a hacer el foco guerrillero.
No es como otros jefes revolucionarios conocidos por nosotros, que desde México ordenaban contraofensivas y los pobres chicos eran masacrados mientras el líder estaba en México vestido de militar (vestido de militar, a lo Galtieri), vestido de militar y ordenando contraofensivas. No, no, no, el Che es muy distinto. De aquí que este otro líder revolucionario que estoy nombrando no va a tener nunca la grandeza de Guevara.
La grandeza de Guevara está en que es un asmático que va a una selva húmeda, que lo va a matar solamente por eso. Pero, además, es un hombre de profundas convicciones, que va a dar su vida por esas convicciones. El martirologio no tiene por qué ser exaltado, porque si sólo vamos a tener mártires, nunca vamos a ganar. No sé si ustedes conocen el comienzo, y con esto me voy a despedir, de la película de Coppola sobre Patton, cuando Patton dice: nadie gana una guerra muriendo por la patria, más bien la gana logrando que el otro hijo de perra muera por la suya.
Entonces, Ernesto Guevara, aunque se equivoca, encabeza el movimiento de su equivocación. Y esto lo lleva a una muerte de una cristicidad, por decirlo así, un martirologio crístico que hace de él la poderosa figura que sigue siendo, que es la figura de un rebelde fiel a todas sus convicciones y que no va a renunciar a ninguna y no va a negociar ninguna.
Este fue Ernesto Guevara. Gracias. Chau.