La construcción de pensamiento en relación a los Derechos Humanos y la identidad. La pesada carga del hombre blanco. Sangre y lodo. La violencia colonial y el progreso. ¿Existe la violencia legítima?

1. La pesada carga del hombre blanco

Este es nuestro encuentro 4, Colonialismo y violencia.

Bueno, ¿qué otra cosa sino el colonialismo podría conllevar en sí la violencia? Porque el colonialismo justamente es entrar donde a uno no lo han llamado. El colonialismo implica entrar en países que no son los de uno. El colonialismo es eso, entrar en países que uno quiere para sí pero que no son suyos. Entonces, la violencia es un elemento casi insoslayable. A veces, es cierto, los países colonialistas son bien recibidos, pero en general entran a sangre y fuego.

El colonialismo moderno ha inventado categorías culturales para su empresa. Categorías culturales, es decir, cuando el colonialismo entra en un lugar, con él entra la cultura. Y uno de los grandes teóricos, o el más grande teórico del colonialismo, que fue Rudyard Kipling, llamó a esta tarea la pesada carga del hombre blanco, que tiene así algo mítico, ¿no?

La pesada carga del hombre blanco es nada menos que la de civilizar al resto del mundo. Esta es la pesada carga que tiene el hombre blanco, porque no todos los países han estado siempre dentro de la historia. No señores, no señores. Los que han estado siempre dentro de la historia son los países occidentales. Esos países son los países del hombre blanco. Esos países son los países de la civilización.

Lo que quiere decir civilización, con rigor, quiere decir blanco, quiere decir culto, quiere decir historia. Quiere decir estar dentro de la historia. Y lo que está fuera de la historia, lo que no pertenece a ella, es la barbarie, los países que están fuera de la historia, los que todavía no han sido colonizados por los países civilizados son los países bárbaros.

Entonces, el hombre civilizado tiene derecho a matar a un bárbaro porque el hombre bárbaro no es un hombre. No se es así nomás un hombre, hay que hacerse un hombre. Un hombre no es una cosa de todos los días. Un hombre es lo que dice Rudyard Kipling en su célebre poema, If (si, el condicional si), que dice en una de sus partes:

Si sabes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero te haces también cargo de sus dudas.
Si te sabes encontrar con el éxito y el fracaso,
y tratar esos dos impostores por igual.
Si sabes seguir cuando no queda nada en ti,
excepto la voluntad que te dice: ¡avanza!
Si sabes llenar el inexorable minuto
con el poderoso valor de 60 segundos.
Tuya es la Tierra y todas las cosas que hay en ella,
y lo que es más, serás un Hombre, hijo mío.

Este es el poema del hombre imperialista. Uno se siente algo cuando lo lee, y también se siente una basura porque sabe que es muy difícil llegar a ser un hombre así. Este poema le hubiera gustado mucho a Friedrich Nietzsche y es un gran poema. Tiene otras partes que dicen...

Si eres capaz de jugártelo todo en una sola mano a cara o cruz,
y perder y empezar de nuevo como si nada.

Bien, este tipo de hombre que describe Kipling es un hombre muy especial, es el hombre diseñado por la cultura, es el hombre diseñado por el poder, es el hombre que lleva la pesada carga de conquistar toda la Tierra y hacer de toda la Tierra un solo imperio, el imperio de la civilización.

2. Sangre y lodo

El colonialismo fue el proceso más violento de la historia del hombre. El colonialismo empieza para nosotros, el colonialismo capitalista, empieza en 1492 cuando Colón llega a América Latina y sigue desarrollándose a partir de ahí.

Es un proceso tan violento que en esa primera aventura colonial nosotros podríamos decir que fueron arrasados todos los pueblos originarios de América Latina. No hablemos de derechos humanos, ¿qué derechos humanos? Nadie pensaba en derechos humanos, no había derechos humanos, había ambición de oro, ambición de riquezas, y sobre todo los indios no eran humanos, no tenían corazón, no tenían nada porque simplemente el Evangelio no los cubría, la cruz no los evangelizaba, no les daba un alma, no tenían alma, entonces se los barría como a basura.

Entonces, luego, a todos los demás, a todos los demás pueblos que el colonialismo habrá de arrasar, a los pieles rojas, a los negros en el África, a los asiáticos, a los indios, las masacres infinitas que se harán y se seguirán haciendo hasta que Inglaterra se va consolidando en el siglo XIX como la nación industrialista y capitalista del mundo, esta es lo que Marx llama acumulación originaria del capital. La acumulación originaria del capital. Y que Marx, capítulo 24 de El capital, va a decir que el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo.

Sí, por supuesto, el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo. Es así, no hay derechos humanos. Los conquistadores, los que buscan el capital iniciático no se detienen en esto. Marx dice que hay una historia ingenua, lo dice en el capítulo 24 de El capital, que dice que había una pandilla de vagos que no hacían nada (según el capitalismo), y había unos muchachos muy trabajadores, y bueno, y que esos hicieron un capitalismo, un capital y contrataron a los otros y los llevaron a las fábricas. Pero lo cierto es que la explotación de todas las regiones se tradujo en una explotación, y en un traslado del oro de América Latina, que se llevó fundamentalmente a Gran Bretaña porque los piratas de Inglaterra lo derivaron justamente a Inglaterra.

Ahora, a la vez, las minas aborígenes, saqueos de esclavos, las minas aborígenes eran... Son paisajes inimaginables para nosotros, son formas de explotación que sí, que el colonialismo ha hecho en América, India, China. ¿A qué colaboran? Al desarrollo de la burguesía, una clase a la que Marx admira profundamente. Marx dice: no ha habido una clase más dinámica que la burguesía. La burguesía ha transformado al mundo, y Marx apoya este desarrollo de la burguesía porque dice: bueno, con el desarrollo de la burguesía vendrá su muerte porque será el proletariado el que le dará muerte.

Pero, bueno, el colonialismo es... Todo lo que hace el colonialismo lo hace por la violencia. La violencia se basa en el dolor. Si el hombre no sufriera, la violencia no tendría sentido, no serviría para nada. Aquí la cuestión central es que el hombre tiene dolor. Dolor. Que el hombre sufre. Si a uno le pusieran un hierro candente acá y no le pasara nada, la violencia y la tortura no tendrían el efecto que tienen. Si a uno le tiraran cinco balas y siguiera vivo, tampoco.

Yo conversé más de una vez con dos custodios del fallecido metalúrgico Lorenzo Miguel, sobre todo con uno, en un tren a Mendoza en el año 75, y no le dije quién era, que era un profesor, etc. Y después de contarme cosas terribles, me dijo: ¿sabe por qué nuestro trabajo funciona tan bien? Porque la gente le tiene tanto apego a la vida que es difícil de entender, vea.

3. La violencia colonial y el progreso

Hay un investigador, Howitt, citado por Marx en el Capital, que lanza una frase de una contundencia tal que estremece, que dice que los ultrajes de las razas cristianas contra los diversos pueblos no encuentran paralelo en la historia.

En realidad, esos ultrajes han sido muy, muy grandes y muy ocultos, ¿saben por qué? Porque se consideran necesarios, han sido considerados necesarios. Si uno va a Estados Unidos y habla de la matanza de los indios, no lo van a mirar con buena cara. No lo van a mirar con buena cara porque Estados Unidos se hizo así, ¿y qué? Le van a decir. Entonces, la violencia colonial no se detiene porque Estados Unidos tiene que defenderse del terrorismo islámico, ¿y qué?

Además, además, está siempre la ideología fundamental del colonialismo. El colonialismo enfrenta a inferiores, le va a decir el racista, usted no olvide eso, nosotros enfrentamos a seres inferiores, no enfrentamos a iguales, y cuando entramos en un país entramos para enseñarle a ese país lo que ese país debe aprender, y si nosotros no entramos no lo va a aprender. Entonces, nuestra tarea es la de la pesada carga del hombre blanco. ¿O usted no leyó a Rudyard Kipling, mi amigo? Sí, sí, sí, claro que leí a.... Bueno, esa es la tarea, la pesada carga del hombre blanco.

Repasemos este concepto, porque este es el concepto del hombre colonialista. La pesada carga del hombre blanco, nada menos, es la de educar a todos los pueblos del planeta. Es la de entrar aún a sangre y fuego en pueblos que, muertos o no, a pesar de los muertos, las violaciones y las devastaciones, tienen que terminar agradeciendo al invasor lo que el invasor finalmente va a traer.

Entonces, ¿a qué quejarse? ¿A qué quejarse de la tarea que hace el que lleva la civilización, la modernidad? La cultura, que es la cultura por supuesto del país colonizador. Si van a aprender a hablar en inglés, chicos, ¿no se dan cuenta? Entonces, ¿qué es lo que lleva el colonialismo? Lleva una filosofía de la superación. Ustedes van a superarse. Hay una superación espiritual, una superación cultural, entran en la línea del progreso, entran en el tren de la historia. ¿Qué más quieren que les traigamos? Y van a aprender a hablar en inglés.

Y así aparece la figura del cipayo. El cipayo es el que adhiere a la dominación del británico. El cipayo, ustedes lo conocen, si además han hecho películas totalmente ofensivas contra los pueblos que han conquistado, pero muy divertidas. ¿Quién no vio Gunga Din, por ejemplo? Y si no vio Gunga Din, vio La fiesta inolvidable, y lo vio a Peter Sellers. ¿Quién no vio a Peter Sellers tocando la trompeta? ¿Quién no vio a Peter Sellers tratando de atarse la sandalia y apoyar el pie sobre la bomba? Estalla el fuerte y el director queda con la mano en alto mientras estalla el fuerte.

Es decir, a lo largo del tiempo los mismos colonialistas se burlan del colonialismo y de los colonizados y de todo eso, pero la rebelión y la sangre siempre están esperando.

4. ¿Existe la violencia legítima?

La pregunta acerca de si hay una violencia legítima pareciera absurda, porque preguntar si hay una violencia legítima en un mundo en el que se mata a cada segundo es como preguntarse si hay arena en el desierto. ¿Hay una violencia legítima? Y sí. No sé si esa violencia es legítima, lo que sé es que hay una violencia fáctica, brutal, constante, que no para nunca, y en la cual muchas cosas deben fundarse para que sea así, para que el mundo esté basado en esa violencia. Esa violencia es de todo tipo, es individual, es social, es política.

Ahora, la única que podríamos encontrar, nosotros que estamos deliberadamente contra la violencia, que damos este curso sobre los derechos humanos porque queremos que no se mate ni a los hombres, ni a las mujeres, ni a los niños, porque estamos con la Declaración de los Derechos Humanos porque creemos que la historia no tendrá ningún sentido moral ni avanzará legítimamente hacia ninguna parte mientras se justifique la violencia, sin embargo estamos azorados ante este avance de la historia con la violencia.

¿Qué podemos decir? La violencia es legítima, podríamos decir, cuando un pueblo sometido se levanta contra otro. Bueno, la violencia de nuestros próceres de Mayo, la violencia del pueblo argelino, la violencia de los vietnamitas y la violencia de hoy en Irak, es una violencia legítima porque la violencia del colonialismo de Estados Unidos vuelve legítima la violencia de los guerrilleros iraquíes. No los estaban esperando ni querían que fueran ahí, ¿qué hacen ahí? Si se van, esa gente no va a matar a nadie, están matando porque los norteamericanos han ido ahí. Entonces ellos son los que están despertando la violencia.

Ahora, también la violencia está en la desigualdad del capitalismo. Ojo, eh, ya no hay comunismo, pero el capitalismo, la esencial, profunda, abismal desigualdad del capitalismo es violencia, es expulsión de la sociedad civil, es marginación, es arrojo a la desesperación.

Entonces, el imperio, ¿qué hace? ¿Los países opulentos, las ciudades opulentas, qué hacen? Levantan muros, levantan muros, ¿hasta cuándo van a levantar muros? Necesitamos un sistema económico que integre, basta de este sistema económico que es imposible, que no integra a nadie porque es un sistema económico basado en la especulación del dinero y no en la productividad de la burguesía del verdadero capitalismo smithiano del siglo XIX.

El colonialismo es lo más despiadado que hay, porque el territorio que invade, el colonialista considera que está poblado de inferiores, entonces los mata a todos. Pero hoy los de las ciudades y los países opulentos consideran que los inmigrantes que vienen a pedir trabajo, comida, abrigo, calor, a los países poderosos, también son inferiores, también porque pertenecen a países inferiores, pertenecen a geografías inferiores, porque el mundo cada vez más se estrecha, y este mundo cada vez se estrecha más. Este mundo cada vez es de menos, cada vez es de menos gente, y cada vez tiene más marginados.

Entretanto, y hablando del colonialismo, nuestro país padece una situación de injuria colonialista. Las islas Malvinas, llamadas por el colonialismo las Falkland, las Malvinas, Esas islas son una injuria para nosotros y para el sistema jurídico internacional. Tomadas en tiempo de Rosas, ilegalmente, son ilegalmente mantenidas. Fueron ganadas, de nuevo, en una guerra contra una junta criminal detestada ante todo por los argentinos, o por muchísimos de ellos. Esa guerra irresponsable que llevó adelante esa Junta, mató a muchísimos jóvenes argentinos.

Pero nosotros todos queremos que la batalla sea una batalla judicial, valiente y osada, porque lo judicial también puede ser valiente y osado. Y en esa tarea vamos a seguir. Nosotros queremos tener esas islas porque nos pertenecen, y queremos tener lo que nos pertenece. Porque no queremos tener un territorio amputado. No queremos tener nada amputado, queremos ser un país entero, caramba. Si lo somos, ¿por qué nos van a quitar algo que es nuestro? Lo que es nuestro es nuestro. No pedimos nada que no lo sea. De modo que esas islas son nuestras y las vamos a seguir pidiendo mientras estemos arriba, flotando sobre las aguas de este mundo.

Chau.