La construcción de pensamiento en relación a los Derechos Humanos y la identidad.
¿Se puede pensar a Auschwitz? Este es el tema candente y realmente muy importante en el pensamiento del siglo XX y el pensamiento de los derechos humanos, ¿se puede pensar a Auschwitz?
La pregunta ya implica que si se puede pensar a Auschwitz, pregunta alguien, la pregunta implica sobre las dificultades de pensar a Auschwitz, ¿es posible pensar a Auschwitz? Bueno, ¿por qué? ¿No fue Auschwitz más allá de la razón? ¿No es impensable Auschwitz, no es impensable como lo que ocurrió en Auschwitz es inhumano y en consecuencia es impensable?
¿No está Auschwitz más allá de todo lo humano implicando una ruptura en el desarrollo de la humanidad? Tal como lo postulan los filósofos de la Escuela de Frankfurt, Adorno y Horkheimer fundamentalmente. Auschwitz vendría para esta clase de filósofos, que son los filósofos de la Escuela de Frankfurt, vendría a formar parte de un primer desarrollo de la humanidad que se quiebra en Auschwitz. Entonces, las categorías con que hasta Auschwitz hemos juzgado lo que el hombre ha hecho sobre la Tierra son insuficientes.
Auschwitz no es un hecho inhumano, atención. Auschwitz no es un hecho inhumano, es un hecho humano porque fue hecho por hombres. Al ser hecho por hombres, Auschwitz no es un hecho irracional, no, no. Esas son categorías que el periodismo en general ha tratado, y ciertas novelas livianas que tratan de exculpar a los hombres de los horrores que cometen. Entonces, una de las grandes exculpaciones sería: bueno, Alemania fue dominada por un loco. Aquí tienen ustedes, la que funcionó durante más tiempo, la que justificó la guerra fría, la que le justificó a los norteamericanos tomar a nacionalsocialistas en sus empresas. Bueno, ninguno de ustedes tiene la culpa, señores, cayeron en manos de un loco, qué le van a hacer, un loco y su pandilla se adueñaron, se adueñó de Alemania y esta fue una tragedia que este pobre pueblo tan culto, el pueblo de Goethe, el pueblo de Schiller, el pueblo de Beethoven, de Brahms.
Entonces fueron incorporando a las empresas norteamericanas... Ese fue el milagro alemán. ¿Cuál es la base del milagro alemán? ¿Cuál es la base del milagro alemán? La base del milagro alemán es: los alemanes son inocentes, porque si no, no hay milagro alemán. Los alemanes son inocentes. De Alemania se apoderó una pandilla de locos que hizo todos los estragos que todos conocemos, y sobre todo que mató a seis millones de judíos y que puso todos los campos de concentración. Pero los alemanes, con los alemanes podemos hacer grandes negocios y sobre todo Alemania tiene que estar de nuestro lado para frenar el comunismo, para frenar el comunismo. No olvidemos que las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron arrojadas más como advertencia contra la Unión Soviética que para ganar una guerra que ya estaba ganada.
Ahora bien, todos aquellos que dicen que Auschwitz fue un fenómeno irracional, que el nazismo fue la obra de la pandilla de un loco, se equivocan. Auschwitz fue un fenómeno cuidadosamente racional. El nacionalsocialismo fue una doctrina rigurosamente intelectual, pensada, basada en las tradiciones de Alemania. En Alemania ya había un sedimento antisemita profundo, y además Alemania necesitaba a Hitler para expandirse territorialmente porque la tragedia del siglo XX es que la unidad alemana se da tarde en el siglo XIX. La unidad de Alemania, cuando se da, el reparto imperialista del mundo ya está hecho. Alemania llega tarde a esa cita y tiene que rediscutir todo de nuevo. Entonces: dos guerras mundiales en el siglo XX.
El primero de los intelectuales que analizó Auschwitz, no conoció Auschwitz, ni estuvo en Auschwitz. Se trata de Franz Kafka.
Franz Kafka es un novelista que tuvo una capacidad escalofriante de prever los horrores que esperaban a Europa. En sus novelas lo que nosotros descubrimos es la presencia de un mundo opresor, sofocante, que es incomprensible. Este mundo no es comprensible para quienes lo habitan, por eso todo lo incomprensible se hace temeroso, terrorífico. Cuando durante la Junta Militar Argentina echaban a la gente del trabajo y les ponían sellos, les ponían sellos de inocente o bueno, puede ir, normal, yo que sé, pero a los buenos no recuerdo, no sé, no sé qué sellos les ponían a los buenos, les pondrían bueno. Pero había algunos a los que les ponían un sello que decía potencialmente subversivo.
Ustedes imaginen a este pobre tipo que se va a su casa, echado de su laburo, mirando un papel que dice potencialmente subversivo. Y dice, ¿y esto qué quiere decir? ¿Que soy? ¿Que no soy? ¿Que me voy de mi casa esta noche? ¿Que me quedo? ¿Que me van a matar? Ese es el mundo de Kafka, peligroso, incomprensible, sombrío. Es decir, los personajes transgreden constantemente códigos que no conocen, porque el Estado kafkiano tiene códigos, se estructura en base a códigos, pero el terror es que esos códigos son secretos. Josef K. fue detenido una mañana sin saber por qué. Así empieza El proceso. El proceso tiene ese sencillo y escalofriante comienzo. Josef K. fue detenido una mañana sin conocer las razones de tal procedimiento.
Ahora, lo que en Kafka cada vez se desarrolla más es que hay una... La racionalidad del terror está aplicada por una dominación burocrática, hay una burocracia que aplica el terror. Es decir, son burócratas del terror. Quienes van a buscar a Josef K. le dicen que en realidad ellos no saben si él es culpable o de qué es culpable. Lo que saben es que tienen que buscarlo. Nosotros nos lo tenemos que llevar, señor Josef K., lo que usted sea para nosotros no tiene importancia. Ahora, Josef K. era llevado por inextricables motivos, inexplicables, inextricables, nadie los podía conocer, pero los judíos sí eran llevados en masa a los campos de concentración por un motivo: porque eran judíos. Hitler hizo de la ontología judía un mal. El judío es judío, es judío, y porque es judío es culpable. Es notable esto y es notable lo que debe sentir aquel que es algo y por ser simplemente lo que es, es culpable. ¿Quién decidió su culpabilidad? Bueno, el régimen nacionalsocialista.
Entonces, volvemos a Kafka. ¿Cómo es la cosa? Ustedes imaginen así. Muchos judíos vivían en Alemania. Alemania era un país de judíos, de judíos alemanes. Entonces, una mañana, todos estos judíos alemanes despertaron y descubrieron que eran culpables, que eran judíos y que por eso eran culpables. Ahora vamos al comienzo de La metamorfosis de Kafka. Gregor Samsa, el protagonista de La metamorfosis, se despierta una mañana transformado en un horrible insecto. ¿No hay aquí una horrible similitud, no hay aquí una similitud estremecedora? Porque los judíos creían que no iba a pasar nada, que iban a seguir viviendo en su Alemania, porque pocos judíos se sentían tan alemanes... Ni siquiera los alemanes se sentían tan judíos. El judío era alemán y mi patria es Alemania, pero una mañana, un cierto día, hace todo así y de pronto son insectos, son cucarachas, y las tropas de asalto pasan a buscarlos.
Y ahí comienza el horror que Kafka prefigura en La metamorfosis.
Vayamos ahora a lo que se pensó después de Auschwitz. Una de las frases más desalentadoras, una de las frases que hieren más, es la que pronunció Hans Jonas, discípulo de Heidegger, quien luego de Auschwitz dijo: después de ese suceso se puede afirmar que pensar en una divinidad totalmente buena es algo incomprensible.
Está claro, lo oyeron bien, lo dijo Hans Jonas, discípulo de Heidegger en Alemania, con Auschwitz ahí a la mano. Karl Levitt, también discípulo de Heidegger, dijo: después de Auschwitz es imposible pensar un Dios que no tenga en sí el mal.
Entonces, también nos damos cuenta de algo. El gran juzgado en Auschwitz es Dios, es el gran juicio a Dios el que Auschwitz plantea. Adorno larga su famoso dictum, que dice: después de Auschwitz es imposible escribir poesía. Ese dictum se ha ido diluyendo con los años porque nadie entiende muy bien la practicidad de eso que se quiere decir. Realmente, es un dictum, no pierdan mucho en pensarlo, porque supongo que quiere decir que hasta la belleza ha quedado herida después de Auschwitz.
Walter Benjamin tiene un texto esotérico, difícil, complejo, breve. Breve, al menos breve, en el que dice, habla, del ángel de la historia y dice que el ángel de la historia ha mirado hacia atrás, ha mirado hacia el pasado, y lejos de ver una historia racional, unidimensional, dialéctica, inteligible, comprensible, lo que ha visto es un paisaje de ruinas. Entonces Benjamin dice: yo concibo la historia como catástrofe, y en efecto concibe la historia como catástrofe.
La otra gran figura que ha pensado Auschwitz es un gran poeta que se llama Paul Celan. Paul Celan estuvo, sí, en Auschwitz. Paul Celan sufrió las atrocidades de los campos de concentración y quiso visitar a Heidegger y lo visitó, y antes escribió un poema que él lo escribió en alemán porque dice que quiso escribirlo desde el lenguaje de la muerte.
El poema se llama Fuga de muerte y dice así:
Leche negra del alba la bebemos de tarde
La bebemos al mediodía y en las mañanas
La bebemos en la noche
Bebemos y bebemos
Cavamos una tumba en los aires donde no es estrecho
Un hombre vive en la casa y juega con las serpientes que escribe
Que escribe a Alemania cuando oscurece tus dorados cabellos, Margarita
Lo escribe y sale frente a la casa
Y refulgen las estrellas
Y con un silbido llama a sus perros de presa
Y silba a sus judíos
Les hace cavar una tumba en la tierra
Nos manda: toquen para el baile
El poema no es un dechado de transparencia, pero en Alemania, escrito en alemán, y dirigido a los alemanes, fue terriblemente doloroso para la culpa alemana. Además ustedes imaginen la culpa alemana que es permanente porque Alemania solo puede salir de esto a raíz de una gran negación porque no hay en Alemania nada que diga: hubo otra Alemania, luchamos contra el nazismo... Bueno, habría que buscar también entre nosotros, y contra la dictadura de Videla, qué es lo que hubo.
El tema de la culpa lo vamos a tratar en algún momento. Primo Levi, es el otro gran pensador de Auschwitz. Los hundidos y los salvados, Si esto es un hombre. Primo Levi es una de las más conmovedoras figuras que han pensado Auschwitz. Y ahora, no, pero voy a decir algo de él en el próximo bloque.
Primo Levi es, como dije, uno de los más importantes personajes, filósofos, científicos. El hombre había estado ahí, había estado cavando tierra sucia en Auschwitz, y escribe dos libros: Los hundidos y los salvados y Si esto es un hombre. Lo que sorprende a los que siguen a Primo Levi, lo que les duele es que cuando todos creían que Primo Levi había elaborado profundamente y con distancia su tragedia, se tira por el hueco de una escalera de un edificio.
Bien, vamos a un tema muy conmovedor, muy conmovedor. Vamos a Hiroshima. A Hiroshima. ¿Qué tiene que ver Hiroshima? No, no hagamos esa pregunta, por favor, con Auschwitz. Hiroshima es la muerte de 200 mil personas en 5 minutos. Es un hecho sin calificación. Yo no voy a dar calificativos a estos hechos porque no lo tienen. 200 mil personas mueren en 5 minutos.
Hay dos pilotos de Hiroshima. Uno se llama Claude Eatherly y el otro Tibbets. Tibbets es el héroe que Norteamérica necesita, recibe todo lo que quiere, lo pasean como un héroe, porque Tibbets dice: estoy orgulloso de lo que hice, dice el coronel Tibbets, yo no tengo remordimientos, me ordenaron tirar una bomba en ese lugar y en ese lugar la tiré. Yo soy inocente, se combate para vencer, y para vencer por todos los medios que se puedan.
En cambio, Claude Eatherly vuelve destrozado, entonces lo tiran en un loquero porque ni siquiera se lo puede mostrar. ¿Cómo el gran Estado americano va a mostrar a ese despojo humano como el resultado de Hiroshima? Pero Claude Eatherly no mejora, cada vez se vuelve más loco porque no tolera, no tolera, el peso moral de la culpa de Hiroshima. A partir de ahí va de un loquero en otro, intenta suicidarse, su vida es un desastre. Pero un día recibe una carta del filósofo alemán Günther Anders, que tiene la enorme inteligencia de dirigirle una carta.
Entonces, Anders reflexiona en lo que dice, habla de la técnica, Anders, porque ha sido un discípulo de Heidegger, y dice que la técnica ha cambiado con la situación moral. La técnica evidentemente ha llevado a la bomba atómica que puede matar 200 mil personas en 5 minutos. Entonces, la técnica nos vuelve más culpables, dice Anders. La técnica es capaz de las más grandes atrocidades y de esas más grandes atrocidades somos culpables. Entonces, le dice a Eatherly, yo le pido por favor, acá todos los años se conmemora, se conmemora, ese horror de la bomba atómica sobre Hiroshima. Si usted pudiera, señor capitán coronel Eatherly, mandar este año una carta a la doliente gente que se reúne aquí, se lo agradeceríamos, porque usted también, Eatherly, es una víctima de Hiroshima.
Y es tan profundo y duro y conmovedor este concepto de Anders que es excepcional. Eatherly, le dice, Claude Eatherly, usted también es una víctima de Hiroshima. Anders, Günther Anders, ha luchado toda su vida por los derechos humanos. Bien vale una vida, bien vale una vida para luchar por los derechos humanos. Y es un hombre que conoce profundamente el tema, o sea, sabe lo que le está diciendo a Claude Eatherly: usted también es una víctima de Hiroshima.
O sea, Auschwitz e Hiroshima, desde el punto de vista de los derechos humanos, son la misma atrocidad. Y es aquí donde nosotros debemos plantarnos, porque nosotros dialogamos, pensamos, actuamos desde el punto de los derechos humanos. Y recordemos que los derechos humanos, ante todo, lo que dicen es que toda vida humana es sagrada. Entonces, tanto los 200 mil de Hiroshima, como los 6 millones de Auschwitz, como los 30 mil de Argentina, son para nosotros sagrados y es por ellos que vamos a seguir pensando y luchando a nuestro modo, tratando de llevar claridad ante la muerte.
Hasta la próxima. Chau.