La construcción de pensamiento en relación a los Derechos Humanos y la identidad.
Este es nuestro encuentro 9, y vamos a tratar las revoluciones socialistas, o sea que vamos a ir de un triunfo a otro, o no, más bien de un fracaso a otro, y vamos a tratar de explicar las razones de esos fracasos.
Pero nuestro punto de partida no es un fracaso, nuestro punto de partida es una revolución triunfante, que es la gran revolución que hizo la burguesía, que fue la Revolución Francesa de 1789, cuyo símbolo más destellante es la toma de la Bastilla.
Esta revolución fue posible por una relación que los hombres decidieron tener con Dios y variarla. Decidieron que no iban a aceptar de ninguna manera que los reyes gobernaban por derecho divino. Ya nada, nada, iba a ser por derecho divino. Ustedes imagínense que los reyes decían gobernar por derecho divino, es decir que ni más ni menos que Dios garantizaba, respaldaba, y apoyaba el reinado de un monarca.
La Revolución Francesa atraviesa distintas etapas. El grupo más destellante es el de los jacobinos, que es el grupo de izquierda, llamado así porque se ubicaban en el lado izquierdo de la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa. Y además el concepto de jacobino quedó como concepto de extremismo político. Son los jacobinos los que declaran, los que decretan, los derechos del hombre y del ciudadano, que son un antecedente fundamental de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948.
Pero la Revolución Francesa es un proceso complejo y fascinante, y conduce a través de varias etapas, entre ellas una fundamental, la decapitación de Luis XVI y María Antonieta, conduce a la etapa de el terror, la llamada el terror, que es la que dirige Robespierre y Saint-Just, que era su mano derecha. Robespierre afirma: el gobierno revolucionario debe a todos los buenos ciudadanos toda la protección nacional, a los enemigos del pueblo solo les debe la muerte.
Esto es una revolución que divide el campo en amigo y enemigo, por supuesto, como lo dice tan habitualmente el politólogo Carl Schmitt, muy seguido actualmente por los politólogos que quieren estar de moda, porque el politólogo cuando quiere estar de moda se entera que otros politólogos (sobre todo en Europa) están leyendo a Carl Schmitt y todos dicen: hay que leer a Carl Schmitt, ¿leíste a Carl Schmitt? Bueno, Carl Schmitt dice esto: que la sociedad cuando se divide en amigos y enemigos produce frases como la de Robespierre: la revolución a los enemigos solo les debe la muerte.
Ahora bien, la justicia revolucionaria y los derechos humanos. La justicia revolucionaria no se plantea la cuestión de los derechos humanos. La justicia revolucionaria se considera a sí misma incuestionable, absoluta. El revolucionario, y sobre todo el revolucionario iluminista y racionalista de la revolución francesa, considera que él no sólo tiene razón, sino que es la razón misma, la encarnación de la razón. Al ser la encarnación de la razón, los demás son seres irracionales y así les va a ir, porque es la razón la que debe gobernar.
El tema de la revolución y la autoridad, en realidad es casi absurdo discutirlo. Una revolución tiene que ser autoritaria.
Tradicionalmente, tal como las revoluciones han sido, una revolución se hace para sacar a un partido del poder y para poner a otro. El que lo sacó del poder al otro, no lo va a respetar, sino que lo va a perseguir, lo va a encarcelar, es así como se veía la idea de revolución. Hemos ido cambiando y la idea de revolución dejó de verse porque no está en ninguna parte actualmente, desdichadamente, la idea de revolución no existe porque la revolución siempre consistió en cambiar la totalidad, y el mundo de hoy está muy fragmentado, entonces es muy difícil cambiar la totalidad. Además la globalización está manejada por el imperio, así que habría que hacer la revolución contra el imperio, derrocar al imperio para llamar a algo así revolución.
Pero en los tiempos de Engels, Engels estaba muy influido por la Revolución Francesa y por las revoluciones de 1848, las que Marx refleja sobre todo en su gran libro, El 18 de brumario de Luis Bonaparte. El texto de Engels es de 1872 y se llama De la autoridad. La autoridad, dice Engels, que es un texto de discusión, está discutiendo con algunos a los cuales él va a terminar llamando reaccionarios. La autoridad, define Engels, es la imposición de una voluntad a otros y la subordinación de estos otros a la voluntad reinante.
Esta es la institución de un poder. Un poder se instituye y triunfa cuando puede dominar a los otros y someterlos a su autoridad. ¿Se puede prescindir de la autoridad? Pregunta Engels a los anti-autoritarios, porque está discutiendo con gente que dice: bueno, está mal ser autoritario porque siempre hay que escuchar las razones de los otros, pero Engels dice: una revolución tiene que ser autoritaria.
Entonces, les pregunta a sus buenos y demócratas interlocutores, ¿ustedes nunca han visto una revolución? Una revolución es la cosa más autoritaria que existe, y si no es autoritaria, no es una revolución. Entonces, Engels dice: la revolución es el acto... Y observen cómo aquí, para Engels, el modelo de revolución es la Revolución Francesa. La revolución es el acto por medio del cual una parte de la población impone su voluntad a la otra por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay. Cuando dice fusiles, bayonetas y cañones, se está refiriendo a la Revolución Francesa. Entonces, Engels dice: para mantener el dominio por medio del terror que sus armas inspiran a los reaccionarios.
Para Engels en este texto todo está muy simple, todo es muy simple o muy complejo. Se trata de hacer una revolución y una revolución tiene que tomar el poder. Cuando toma el poder, tiene que reprimir a los que sacó del poder. Para reprimirlos necesita medios autoritarios. Los medios autoritarios son medios violentos: bayonetas, cañones, fusiles, tales como se emplearon en la Revolución Francesa. Esos son medios autoritarios. Una revolución, si no quiere caer al día siguiente, tiene que aplicar estos métodos.
O sea que en el corpus teórico marxista la violencia es fundamental. De aquí que el marxismo se lleve muy mal con la idea de democracia. De aquí que todos los marxismos del siglo XX no hayan sido en absoluto democráticos, porque están desde el comienzo negando la idea de la democracia, porque conciben a la revolución como el sofocamiento de aquellos a quienes han derrocado. O sea que los derechos humanos aquí no están contemplados, al menos no están contemplados los derechos humanos de aquellos a quienes la revolución ha derrotado.
La revolución, al derrotar a quienes ha querido sacar del poder, debe silenciarlos por medio del terror. Esto dice Engels en su texto De la autoridad, y creo que es un texto absolutamente claro. Al ser absolutamente claro, nosotros lo agradecemos, y la posición de Engels es esa, y es la posición del marxismo y es también la causa fundamental por la cual los marxismos del siglo XX terminaron todos en dictaduras más o menos feroces.
El pasaje necesario, inevitable, que tenemos que hacer entonces es el pasaje a la Revolución Rusa, a ocuparnos entonces de la Revolución Rusa.
La Revolución Rusa está definida para nosotros a partir de su etapa leninista. Lenin es el que encabeza la revolución en Rusia. Ahora, Lenin tiene una formación marxista que le dice que la revolución se hace con el proletariado industrial. El problema que tiene Lenin, que es el que tuvo aquí Mariano Moreno al no tener una burguesía jacobina que respaldara sus proyectos jacobinos, carecía de la clase social que los sostuviera, Moreno, el mismo problema tiene Lenin.
O sea, para hacer una revolución marxista, lo que Marx, su lectura aplicada de El capital le enseña, es que una revolución marxista se hace con el proletariado industrial como vanguardia, pero como vanguardia popular, como vanguardia masiva. Lenin no lo tiene, no tiene proletariado industrial en esa Rusia atrasada, en la Rusia que recién sale del zarismo, de la guerra, y lo que tiene es un campesinado. Entonces escribe el qué hacer, el qué hacer, donde va a tratar justamente de responder a esta dramática pregunta. ¿Qué hacer? Me falta un proletariado industrial, ¿qué hago? Bien, él tiene algunas ideas que llevaron a puntos muy equivocados.
Lenin resuelve que la etapa burguesa no es necesario atravesarla. Porque ustedes observen, si Lenin tiene que esperar a que surja un proletariado industrial, tiene que esperar a que exista en Rusia un largo desarrollo de la etapa burguesa, y no puede esperar al largo desarrollo de la etapa burguesa, más aún cuando Lenin está convencido que bajo la burguesía el proletariado se aburguesa a través del tradeunionismo, a través de los sindicatos, que los sindicatos tienen la misión de incorporar a la clase trabajadora al sistema capitalista.
Entonces no confía en el desarrollo de la burguesía: hay que eliminar la etapa burguesa. ¿Cómo se elimina la etapa burguesa? Desde las ideas, desde la vanguardia iluminada que tiene la teoría de la historia. Hay que darle a las masas la conciencia de clases, pero la conciencia de clases se la tiene que dar la vanguardia. La vanguardia conoce las leyes de la historia, y con ese trabajo profundo sobre las masas, es decir, bajando la línea revolucionaria a las masas, es como las masas no necesitan atravesar la etapa burguesa para llegar a tener una conciencia socialista.
A ver, voy a repasar esto porque es difícil. Lenin dice: yo no tengo un proletariado industrial. Para tenerlo tengo que esperar el desarrollo de toda una etapa burguesa. Elimino la etapa burguesa y sobre este enorme campesinado que tengo en Rusia dejo caer la doctrina revolucionaria marxista, y esa doctrina revolucionaria cuando cae sobre las masas produce una revolución, lleva a esas masas a la ideología socialista. Para eso hace falta una ideología de vanguardia y una vanguardia ideológica. A lo que quiere llegar entonces Lenin, y a lo que llega, es a lo que llama la dictadura del proletariado.
Vamos a ver qué es esto de la dictadura del proletariado, que ya estaba en Marx. Marx dice: de todos los elementos que yo he descubierto, el más valioso es la dictadura del proletariado. Engels dice: la Comuna de París, he ahí la dictadura del proletariado. Entonces Lenin dice: vamos a hacer la dictadura del proletariado. Ahora, no puede haber dictadura del proletariado en Rusia, porque no había proletariado. ¿Cuál va a ser la dictadura del proletariado? Bueno, miren, es muy sencillo. La dictadura del proletariado va a ser la dictadura de ese grupo que posee la ideología del proletariado.
Aunque no esté el proletariado, si están Lenin y sus compañeros que pueden tener la teoría de vanguardia revolucionaria del proletariado, ellos van a bajar esa línea al campesinado hasta tornar revolucionario y socialista a ese campesinado, y con esa base social van a hacer la revolución. Lo que ocurre aquí es que ya empieza a darse un verticalismo muy peligroso. El verticalismo es que la vanguardia está por encima del pueblo, del campesinado, y ha decidido bajar al pueblo la línea revolucionaria, porque la línea revolucionaria la conoce la vanguardia, y la vanguardia la conoce porque dice conocer las leyes de la historia.
El primer problema que enfrenta la vanguardia es que la historia no tiene leyes.
Hay una crítica de Trotski a esto, del trotskismo, y de Trotski esencialmente, que se basa en lo siguiente y que es verdadera. Es evidente, y así resultó, que ese partido de vanguardia que postula Lenin termina transformándose en un partido de vanguardia dictatorial. Si el partido de vanguardia tiene que bajarle a las masas la ideología, la ideología se transforma en una ideología dictatorial elaborada por el partido de vanguardia. Entonces, el comité central sustituye después al partido, y finalmente un dictador sustituye al comité central.
Esto es lo que va a decir Trotski con gran sentido común. Trotski lo que va a postular es una revolución permanente, y esto está bien, digamos, para cualquier revolución, e incluso para cualquier proceso político, la revolución permanente o la revisión permanente de sus postulados políticos esenciales, iniciales, es fundamental. No hay grupo político que pueda mantenerse si no revisa constantemente los puntos básicos desde los cuales partió.
¿Por qué fracasan las revoluciones socialistas? Porque parten de esta idea de la dictadura del proletariado. Como la dictadura del proletariado no puede tener nunca una concreción práctica, siempre termina (por decirlo a lo Deleuze, digamos, un filósofo francés) en el esquema arborescente. El esquema arborescente es el del árbol que es el líder, el que manda, el que gobierna la revolución. Entonces, la dictadura del proletariado termina en la dictadura de lo uno. Lo que iba a ser la dictadura de lo múltiple termina en la dictadura de lo uno, muy simplemente por algo: la dictadura de lo múltiple no existe.
No puede existir una dictadura de lo múltiple, porque lo múltiple no puede ejercer un poder dictatorial. El poder dictatorial lo ejerce siempre lo uno, la vanguardia, una junta, un consejo. Y entonces la teoría de Lenin, del partido, se transforma en el Comité Central. La vanguardia, la teoría marxista, se transforma en el dogma, en el dogma en el cual todos tienen que creer y el que no cree es fusilado. Y finalmente surge de todo esto la figura de Josef Stalin. Josef Stalin es la figura del culto a la personalidad, es el dictador que lleva adelante el país que iba a ser socialista y no es socialista. Además lo que menos es, es democrático.
El problema del socialismo con la democracia choca desde el comienzo por la idea de la dictadura del proletariado, y por la idea de la exaltación del autoritarismo para derrotar a los enemigos políticos. Es cierto que la democracia tiene veinte mil problemas que no ha solucionado ni soluciona, pero estamos hablando del socialismo. El socialismo no soluciona sus choques inevitables con la idea de la democracia. El socialismo tiene que terminar apelando siempre a la dictadura del culto a la personalidad.
Una revolución no debe tener un camino dictatorial, debería inaugurar un camino de libertad. Pero, dirían los revolucionarios, ¿cómo inauguramos nosotros un camino de libertad si tenemos que imponernos sobre una enorme parte de la sociedad que está contra nosotros? Hay dos críticas a esto, una de Rosa Luxemburgo que dice ante la teoría de la vanguardia de Lenin que las masas no están privadas de conciencia de clase, que la vanguardia no es la dueña privativa de la conciencia de clase, que la vanguardia no es la que conoce las leyes de la historia solamente, que la clase obrera tiene conciencia de clase y no necesita ser dirigida por una vanguardia.
Al contrario, es la vanguardia la que debiera hundir sus raíces en la clase obrera para así nutrirse de los valores de la clase obrera y representarla genuinamente. Ninguna vanguardia que trabaje desde afuera de la clase obrera puede ser una vanguardia genuina. No hay vanguardia genuina porque el concepto de vanguardia es antidemocrático, y al ser antidemocrático es un concepto que nosotros rechazamos, y que ha fracasado a lo largo de la historia.
¿Quién en América Latina llevó la idea de la democracia y el socialismo, tratando de unirlas? Fue un gran líder político, un civil, de nombre Salvador Allende. Lo que intentó Salvador Allende en Chile fue llegar al socialismo a través de la democracia. Muchos se rieron de Allende porque eran los violentos los que decían que Allende era un ingenuo, porque a través de la violencia se iba a llegar al socialismo. Como vemos, todos los que tomaron la vía violenta llegaron al socialismo. Lamentablemente no, y no tengo nada para decirles en contra, simplemente los resultados están a la vista. Lo que tengo para decirles en contra es que la vía armada no sirve, que la política es donde el sujeto se realiza. Conocemos entonces que la CIA, más la Pepsi-Cola, más la ITT, más el diario El Mercurio, tiraron abajo a Salvador Allende, que murió heroicamente en el Palacio de la Moneda, como pocos líderes entregan la vida cuando una revolución viene a derrocarlos.
El tema de la revolución y los derechos humanos es muy complejo, porque una revolución es eminentemente un acto contra otro. Es decir, una revolución pretenderá ser siempre un acto de justicia en una sociedad, y si pretende ser un acto de justicia siempre va a tener que enfrentar a aquellos que agreden a la equidad dentro de una sociedad. Las sociedades cada vez son más desiguales, y la idea del socialismo que todos tenemos es la de la igualdad. Lo que todos queremos es la igualdad entre los seres humanos. El neoliberalismo, lo que cada día logra más, es una desigualdad, una desigualdad inhumana, una desigualdad peligrosísima, que va a terminar con las masas hambrientas asaltando las ciudades.
Entonces, los derechos humanos aquí, consisten en luchar por la igualdad entre los hombres, y esa es nuestra concepción de la democracia, la igualdad entre todos y cada uno de los seres humanos.
Chau, hasta luego.