La construcción de pensamiento en relación a los Derechos Humanos y la identidad.

1. Los rifles y las bombas

Este es el encuentro número 13 de nuestro ciclo Filosofía y Derechos Humanos. Se llama Guerrilla, terrorismo y Derechos Humanos.

Hay muchos que confunden la guerrilla y el terrorismo. Vamos a diferenciarlos porque no son lo mismo, de ninguna manera, porque se llama terrorista a todo el mundo hoy en día y no es lo mismo, la guerrilla no es lo mismo que el terrorismo.

La guerrilla tiene un blanco fijo. La guerrilla es eliminar a una persona, la guerrilla tiene un blanco determinado. Por ejemplo, José Ignacio Rucci. José Ignacio Rucci es un típico caso de acción guerrillera, había que bajar a ese sindicalista que era un elemento fundamental del esquema del pacto social de Perón, que lo iba a tener a Gelbard en la economía, a Rucci en el sindicalismo, y Perón como presidente. Entonces, la guerrilla usa el rifle de alta precisión porque su objetivo es individual, casi siempre es individual.

Si no es individual, si es masivo, es terrorismo. El terrorismo acude a la bomba, el terrorismo mata indiscriminadamente, no va a matar a José Ignacio Rucci, va a matar a todos los que pueda, a 100, a 200, a 300, a 400. Hay una masividad. El terrorismo es masivo, y la guerrilla es selectiva, así que no son lo mismo.

Esto no quiere decir que uno sea mejor que el otro, no, en absoluto, ya saben ustedes que para nosotros una vida humana, toda vida humana es sagrada, así que estamos en contra de la violencia absolutamente.

Ahora, en América Latina hubo más desarrollo de la guerrilla porque hubo una enorme influencia de la Revolución Cubana. La Revolución Cubana fue una acción que empieza con la guerrilla, pero Fidel Castro nuclea alrededor de él y de su embestida contra el derrumbado (porque ya estaba en estado de derrumbe y de corrupción) gobierno de Fulgencio Batista, a las masas campesinas, y a los sindicalistas de La Habana.

Ahora, la teoría del foco, que es la teoría de la vanguardia. El foco son 8 guerrilleros que inician la teoría del foco, y tienen la idea de que no bien la población se entere de que hay guerrilleros en ese lugar se les va a ir plegando. Esta es una teoría que tuvo nefastas consecuencias, del señor Régis Debray, un francesito que en ese momento había escrito un libro que se llamaba Revolución en la revolución.

En cuanto al islamismo, el islamismo sí actúa como terrorismo, por eso hablamos del terrorismo islámico. Pero el terrorista islámico es muy distinto del guerrillero, o de otros tipos de terroristas. El terrorista islámico se inmola con el acto de terror que realiza, él muere con lo que realiza, lo cual torna mucho más efectiva su tarea destructiva, porque siempre el que va a poner una bomba trata de salvarse. Si el que va a poner una bomba no le importa salvarse, su acción es mucho más destructiva.

Pero como el terrorismo islámico actúa bajo el imperativo de la Guerra Santa, de la Yihad, y como cree en las promesas del Corán, y como cree en lo que Mahoma le promete a quienes van a ir al paraíso de Alá, y ahí van a tener todo tipo de retribuciones por los sacrificios que han hecho en este mundo, entonces dar la vida no importa, dar la vida es algo que les va a asegurar una mayor felicidad en la otra vida.

De aquí la efectividad que tuvo el ataque a las torres gemelas, porque sólo podía ocurrir si el piloto que manejaba el avión no le importaba morir. Es decir, si yo quiero estrellar un avión contra un edificio, no me tiro en paracaídas un minuto antes, no, me muero y reviento con las torres, con el avión. Me inmolo, muero, pero tengo asegurado un lugar en un paraíso que Alá me reserva por mi acción.

2. La neutralidad de Dios

Bien, lo que ocurre también fundamentalmente con el Islam, el terrorismo islámico, es que el terrorismo islámico no tiene una teoría de superación del sistema de producción capitalista.

En este sentido, es muy distinto al marxismo. El marxismo tenía una teoría que pretendía superar al sistema capitalista por el comunismo, pero el Islam no lo tiene. Entonces, cuando alguien, cuando alguien, no puede cambiar algo, lo único que le queda es destruirlo. Y esto es lo que pasa con el Islam. El Islam no puede cambiar a Occidente, no tiene una teoría de recambio histórico del capitalismo occidental. Entonces su recurso es la destrucción, destruirlo. Lo que no puedo cambiar lo voy a destruir.

Ahora, Occidente tiene que responder, pero responde de la peor manera, porque el Islam es una filosofía de lo uno, digamos. Lo uno es Alá y su profeta Mahoma, es lo uno y la fe, inconmovible, es lo uno. Estados Unidos, con la guerra contra el terror, responde también con lo uno, porque Bush, George Bush, dice una frase increíble: Dios no es neutral. Con lo cual está diciendo: Dios está con nosotros.

Aquí está entonces una teoría de la unicidad, hay un Dios único, único, que es de Bush, nada más. No es nuestro, no es suyo, no es mío. Dios ama a todas sus criaturas, sus creaturas, porque las ha creado a todas según la religión. ¿Cómo puede un presidente de un país decir Dios no es neutral? Se supone que Dios ama a todos. Entonces ahí es donde Bush asume a Estados Unidos como nuevo pueblo elegido por Dios para imponer en el mundo la paz de Estados Unidos.

Observemos que la religión está utilizada como elemento de guerra. Ahora, matan a Osama. De pronto nos dicen que entran y han matado a Osama bin Laden. Entonces, la pregunta es que nadie lo vio Osama nunca, porque nadie conocía a Osama antes de los atentados. Después se los vio en algunos vídeos que no se sabía si eran verdaderos, si eran falsos, si era él, entonces acá no se sabe nada, se sabe que lo tiraron al agua.

En cambio de Gadafi sabemos que está ese cadáver cruelmente mutilado, y de Sadam Huseín, bueno, ni hablemos, ese ahorcamiento cruel y despiadado. O sea, los líderes del terrorismo contra los cuales tenemos que estar absolutamente desde el campo de los derechos humanos, pero tenemos también que pedir desde el campo de los derechos humanos a Estados Unidos, que tanto, tanto ha declamado por la democracia, por la libertad, por la libertad individual, por los derechos. Caramba, ¿por qué no llevó a juicio a esta gente? ¿Por qué no juzgó a Sadam? ¿Por qué no juzgó a Gadafi? ¿Por qué no juzgó a Osama? ¿Qué clase de democracia es esta que anda matando gente por el mundo? Además que anda mandando ejércitos a países extranjeros, que tiene un presidente como Bush que habla de guerra preventiva.

¿Qué es la guerra preventiva? Supongamos que hacemos algo aquí que a Estados Unidos no le gusta, y nos invade, nos invade, porque es la guerra preventiva. Una guerra preventiva no se declara, ante todo, pero la idea de la guerra preventiva de Bush es terrible porque es el capricho total de decir: en tal lugar hay un peligro contra nosotros, de la guerra contra el terror, y vamos a intervenir, e intervienen.

Cuidado nosotros con la triple frontera, porque tienen el ojo en la triple frontera, y Kathryn Bigelow va a filmar en la triple frontera, y la va a llenar de terroristas, de narcotraficantes, de gente indeseable, para preparar la oportunidad de que Estados Unidos, si quiere intervenir, intervenga en cualquier momento.

3. Justicia y Derechos Humanos

Todo esto que venimos tratando en estos trece encuentros se resume en respetar cada vida humana. Cada vida humana en sí misma debe ser sagrada para el otro.

Yo quiero explicar si en algunos momentos me exalté, me enojé, pero uno es pasional y vive en este mundo. Además, la razón es que no estamos haciendo arqueología, no estamos hablando del pasado, estamos hablando del presente. Hoy en día, en este momento, ahora, a un pibe lo están matando y tiene 14 años, de una bala perdida o de una bala tirada así fácilmente por gatillo fácil. O en algún lugar todavía en la Argentina se está torturando. Y es fundamental, entonces, que se lleve a la luz lo que pasó en este país, y que esa sea la tarea fundamental de un gobierno, o de una de sus tareas fundamentales.

Para nosotros los derechos humanos son la base de una sociedad, porque la base de una sociedad es que matar está mal. Acá la pena de muerte no existe, entonces no se puede matar, hay que juzgar y hacer justicia, y para hacer justicia también hay que tener lugares penitenciarios adecuados donde el condenado entre y no salga peor, sino que encuentre un lugar de contención.

Los juicios que se han hecho a los genocidas han sido bien hechos, porque en el futuro cualquier matarife que se le pase por la cabeza una matanza quizás lo piense dos veces, quizás piense que en un país como la Argentina alguna vez, alguna vez, se juzgó a los genocidas, y entonces algún futuro genocida diga: guarda, no matemos, no matemos porque la vamos a pasar mal, la vamos a terminar mal, nos van a juzgar, nos van a meter presos, vamos a terminar nuestras vidas como seres indeseables, olvidados por todos, abominados por todos, enjuiciados, considerados asesinos, genocidas.

Entonces estos juicios, ¡que son juicios! Ojo, eh, que son juicios. Es la justicia la que está actuando, acá no se está secuestrando a nadie, no están desapareciendo... El general Bussi no desapareció, se murió ahora y habrá desaparecido, pero eso es otra cosa. Pero todos están siendo juzgados por la justicia del Estado argentino. Entonces, todo esto se les está dando lo que ellos negaron, ellos negaron la justicia, se les está dando la justicia.

Entonces, lo que la tiranía niega es el respeto por el otro, entonces lo castiga y lo veja y lo ultraja. Pero lo que la democracia no niega, lo que la democracia constituida y urdida por los derechos humanos no niega, es la importancia fundamental del otro. Vivimos todos en una comunidad. Hay un filósofo que se llama Emmanuel Lévinas que dice: es en el rostro del otro y en sus ojos donde se refleja mi rostro, necesito el rostro del otro para verme, el otro me completa. Y claro que el otro me completa, no puedo vivir solo en este mundo. Tengo que apelar a los otros, a mi comunidad, a la gente que me rodea, y comprenderla, y pedir que ellos me comprendan para vivir en una sociedad que tenga sentido, que esté urdida por el respeto, por el amor, por el amor a la justicia, por el odio a la muerte, el desdén por la muerte. Lo único que se puede desdeñar en este mundo es la muerte, la muerte violenta e injusta del otro.

El otro es sagrado para mí como yo soy, sagrado para el otro. Los fundamentalismos no son así, porque el fundamentalismo sólo se valora a sí mismo. Entonces, sólo valora su propia religión, y usa su religión como elemento de guerra. Yo mato en nombre de Alá y muero en nombre de Alá. Y el otro dice, yo mato al que muere en nombre de Alá, en nombre del Dios cristiano de Occidente, que está conmigo. Entonces, la intolerancia a que otro piense distinto de mí es el origen de los males y de la violencia. Nadie está equivocado, ni es un pecador, porque piensa distinto a como pienso yo.

Al contrario, quizás, si hablo con él, mi pensamiento se va a enriquecer, mi vida se va a enriquecer, porque el diálogo entre los seres humanos es lo que los enriquece, pero hay que llegar al diálogo. Para llegar al diálogo hay que vencer la pulsión de muerte. Hay que vencer la pulsión de muerte. La pulsión de muerte, dice Freud, lucha constantemente con el eros, que es la fuerza del amor. El eros es el que debe triunfar y nosotros estamos detrás de esa posibilidad de triunfo.

4. Un cuento lleno de estruendo y de furia

En la tragedia de Macbeth, William Shakespeare elabora una teoría de la historia. La teoría de la historia la dice Macbeth, en un momento álgido de la tragedia, y Macbeth dice: la historia es un cuento contado por un idiota, lleno de estruendo y de furia, que no significa nada. Esta frase terrible, terrible, que vamos a analizar ya, de este modo. La frase es terrible y la vamos a analizar de este modo. La vamos a deconstruir, como dirían algunos.

La historia, por un lado. ¿Qué es la historia? Es un cuento, pero está contado por un idiota. O sea que la historia no es un devenir racional, como quería Hegel, como quería Marx. No es un devenir racional, es más bien lo que Walter Benjamin veía como una cadena de ruinas ante las cuales el ángel de la historia se horrorizaba. Porque la historia está contada por un idiota, la historia está contada de un modo quebrado, fragmentado, incomprensible, ¿por qué? Porque también es cierto que la historia está llena de estruendo y de furia. Algunos recordarán más sonido, ahora ponen ruido, pero bueno, también está, recordando a la gran frase de Macbeth, la novela de William Faulkner, El sonido y la furia.

O sea, la historia, por supuesto, está llena de estruendo y de furia. Como vemos en la frase de Macbeth, no interviene nada que tenga que ver con la comprensión, con el amor, con la unidad, con el otro. Llena de estruendo y de furia, que no significa nada. O sea, la historia no significa nada, meaning nothing, no significa nada, no tiene sentido. Entonces, para Macbeth estamos arrojados en un mundo, solos, lleno de estruendo, en un mundo en el cual nos empeñamos y nos empeñamos y nos comprometemos y sufrimos, y todo eso no significa nada, no significa más que un gran estruendo en medio de las grandes guerras que se han establecido a lo largo de la historia.

Estamos convencidos de que Satanás quizás gobierne la historia, que Satanás quizás sea ese idiota, pero no un idiota que cuenta solo la historia, sino que la hace. Pero nosotros estamos dispuestos también a hacer la historia a nuestro modo. Y la historia... Nosotros sabemos que el hombre está dominado por el espíritu de dominación, esto lo hemos tratado en este largo curso, y el espíritu de dominación es el espíritu de someter al otro. Y la pulsión de muerte acompaña al espíritu de dominación, porque someter al otro implica muchas veces tener que matarlo o torturarlo.

Entonces, bueno, aparecen los Derechos Humanos, que se violan constantemente, pero hay que ser obstinado, empecinado, y osado, en esta tarea. La tarea de defender la dignidad humana no es agradable, no es agradable, porque va de un desengaño en otro. Pero también sí es agradable. Porque si las abuelas de Plaza de Mayo han recuperado tantos nietos, tantos nietos que les fueron extraídos por los militares, a tantos padres jóvenes, chicos sin identidad y los han recobrado. Esa tarea tiene un peso moral tan enorme que bueno, nos damos por satisfechos con esa tarea y vamos a emprender otra.

Hay que emprender la tarea de impedir la tortura. No se puede torturar. No se puede torturar a un ser humano porque un ser humano no tolera la tortura. O sea, nuestra lucha, la de ustedes, la de nosotros, es la de luchar por un Estado democrático, inclusivo, que no genere delincuentes de ningún tipo, que respete al otro, que vea en el otro otro ser humano como uno y que lo respete.

Y que todo intento de ultrajarlo, de vejarlo, de humillarlo, sea castigado por la justicia, por la verdadera justicia. Porque, en realidad, en un mundo en el cual el silencio de Dios es agobiante, los seres humanos tenemos la obligación de tomar la palabra. Y tomar la palabra es decir: el hombre debe ser lo superior y lo primero para el hombre. Y con esto vamos a evitar muchas cosas. Esta es una lucha que hoy merece ser dada.

Si queremos usar una palabra utopía, bueno, usemos la palabra utopía. Nuestra utopía es que todo ser humano respete al otro y el otro lo respete a él. La vida ante todo.

Chau.