Las propuestas de los grandes pensadores de todos los tiempos. Sus escritos esenciales para pensar la historia del mundo y de la actualidad desde un marco filosófico.
Hoy vamos a hablar de Héctor Germán Oesterheld. Es uno de los capítulos más tristes y desgarradores de nuestra historia y vamos a ser cautelosos en su tratamiento porque quisimos mucho a Oesterheld y queremos mucho a su mujer, su viuda, Elsa Oesterheld. El capítulo este sobre Oesterheld va a tener dos puntas. Una: nuestra infancia. Y la otra: la dictadura militar.
Durante nuestra infancia tipos como el querido Fontanarrosa, Carlos Trillo, Sasturain, Guillermo Saccomanno, yo, nosotros crecimos leyendo literatura dibujada. Literatura dibujada es un término que Oscar Masotta utilizó para designar a la historieta cuando trabajaba en el Di Tella este tema. Y Oesterheld sí, hacía literatura dibujada. Fue el más grande escritor de la literatura dibujada.
Oesterheld nace en julio de 1919 en Buenos Aires, es un hombre de ascendencia alemana, y va a ser el creador de los grandes personajes que van a llenar la imaginación de los chicos de la década del 50. Comienza trabajando en la Editorial Abril y saca la mítica revista Misterix. Ahí aparecen los dos grandes personajes de Héctor Germán Oesterheld, los dos primeros grandes personajes, que son Bull Rocket y el extraordinario Sargento Kirk.
De chico, yo me especializaba en dibujar a Bull Rocket, pero mucho más al Sargento Kirk. Bull Rocket es una historieta que dibujó primero Paul Campani, un dibujante italiano, y luego siguieron Eugenio Zoppi y Solano López, que vamos a ver, es el dibujante de El Eternauta.
Oesterheld, la frase que define la ideología de Oesterheld, es la que dice: prefiero al héroe en grupo antes que al héroe solitario. Y, en efecto, Bull Rocket actúa en grupo porque son él, su amigo Bob, Pig y Mamá Picmy. Pig no es un cerdo, es un flaco loco al que le dicen Pig. Este grupo de cuatro se va a reproducir en la gran historieta de Oesterheld, ya dibujada por el gran maestro Hugo Pratt, que va a llegar a la gloria universal con su personaje de Corto Maltés.
Es posible que se diga, y en principio iba a ser así, que el Sargento Kirk iba a ser una versión del Martín Fierro. Y, en alguna medida lo es, pero es el Martín Fierro mezclado con las películas de cowboys que nosotros veíamos en las matinés de los cines, que daban tres películas, y bueno, o eran de piratas o eran de cowboys o eran policiales. Y entonces el Sargento Kirk, dibujado por Pratt, es un personaje... Ante todo es un desertor del séptimo de caballería, es un desertor que entre el séptimo de caballería y los indios, elige los indios.
La Argentina en ese momento tenía un grupo tan talentoso y tenía creadores tan talentosos que hacían lo que no hacía Estados Unidos. Hacían un tipo que desertaba del ejército para irse con los indios. Eso Estados Unidos no llegó a hacerlo hasta muy tarde en los años 60. Ya lo hizo Oesterheld en los 50. El sargento Kirk es un personaje además que tiene barba, tiene arrugas, no es un tipo lindo, sino que Pratt lo dibuja con los caracteres de la amargura, de la soledad y del viento caliente del desierto.
En 1955 Oesterheld crea la editorial Frontera. En esa editorial nuclea a una serie de talentosos dibujantes como Eugenio Zoppi, como Arturo del Castillo, que hacía Randall el Justiciero, que era una maravilla de dibujante, José Luis Salinas, Eugenio Zoppi, y Hugo Pratt, que era para mí el más genial de todos.
Después saca dos revistas de tamaño apaisado, que son Frontera y Hora cero, que habrían de tener un éxito impresionante. Salíamos del colegio secundario a buscar Frontera y Hora cero. Esos textos que formaron a los niños del 50 marcaron también a la generación del 70, porque esos niños que se educaron leyendo a Oesterheld, más que a Julio Verne y a Salgari, fueron después los jóvenes de la Juventud Peronista, los militantes de los años 70. Por eso quieren tanto a Oesterheld, recuerdan sus grandes historietas.
Bien, en Frontera empieza la más célebre y universal de las historietas de Oesterheld. Hoy es un texto universal, quizás más conocido todavía que los grandes textos de Borges. Es El Eternauta, con por supuesto el guión de Oesterheld, y dibujos de Solano López.
El Eternauta comienza en una boardilla en la cual cuatro amigos están jugando al truco. Son el que va a ser el Eternauta, Juan Salvo, Polsky, Favalli y un cuarto amigo. Juegan al truco y, mientras juegan, Juan Salvo piensa qué hermosa es esa buhardilla, cómo lo cuida, cómo él se siente ahí cálido y piensa que abajo están durmiendo su mujer, Elena, y su hija, Martita. Y eso lo hace sentir como un triunfador en la vida. Tiene apenas una fabriquita de transformadores.
De repente, se apagan las luces y, por la ventana, ven caer una nieve. Oesterheld escribe: como de dibujos animados. Esta nevada es la nevada de la muerte y ellos se asoman a la ventana y ven que la calle está poblada de cadáveres, que los autos han chocado y, entonces, han descarrilado los autos. Deciden encerrarse. Cierran todas las ventanas, las aseguran, y no hay que salir de la casa, porque en la calle está la muerte.
Sin embargo, Polsky decide ir a cuidar a su familia, dice, yo tengo que ir a cuidar a mi familia. Entonces, sin que lo puedan contener, sale a la calle, y aquí hay una serie de cuadritos sin texto, silenciosos, donde se luce Solano López mostrando cómo Polsky primero corre erguido, después comienza a inclinarse sobre sí mismo y bueno, finalmente un gesto de tremendo dolor y muere.
Bueno, ¿qué significa la nevada de la muerte? Para nosotros, en los años cincuenta, era el comienzo de una gran aventura. ¡Qué extraordinario! ¡Qué imaginación! ¡Una nevada de la muerte! ¿Qué hay detrás de eso? Bueno, había una invasión de una civilización agresiva con los hombres de la Tierra, pero situada en la Argentina. Y, finalmente, los cascarudos y los Manos y los Ellos.
Se dice que Oesterheld se inspiró en una novela de Robert Heinlein, un autor cuya mejor novela es Forastero en tierra extraña, pero no mucho, no mucho. Y hay una película también que se llama Starship Troopers, en la cual se pelea contra enormes insectos. En esa película, que se estrena durante la década menemista, se nota el desencanto de los argentinos, porque cuando vuela Buenos Aires, las plateas aplaudían, gozosas de ver a Buenos Aires estallar.
En noviembre de 1976, la editorial Record publica una reedición de El Eternauta, también en fascículos, y ahí la nevada de la muerte ya no prefigura el futuro, la nevada de la muerte es la represión de los militares, claramente. Y los que se tienen que ir de la casa son los que se exilian. La metáfora de la nieve que cae y que mata a todos se identifica para los militantes, para los que se sienten agredidos, y cada vez se sienten más agredidos porque como la subversión no se sabe qué es lo que lo hace a uno subversivo, y además a los que echaban del trabajo le ponían un sello que decía potencialmente subversivo, no se sabe esa nevada a quien está destinada.
Cae para todos, es decir, cualquiera puede ser víctima del terror del Estado y en esto consiste el terror: en que cualquiera puede ser víctima. Por eso el Estado terrorista mata inocentes, para que todos sientan que no hay inocentes, que todos son culpables.
A Oesterheld le va mal con la editorial Frontera, y bueno, entra en conflicto con algunos de sus dibujantes. Hugo Pratt viaja Europa. Y ahí comienza, no sabemos exactamente cuándo, la militancia de Oesterheld en, digamos, primero entre los grupos juveniles del peronismo, donde ahí comienza también la militancia de sus cuatro hijas, y él se encuadra decididamente dentro del proyecto bélico político de la organización armada Montoneros.
Es así como en el diario Noticias, en 1974 (Noticias es un diario que aparece en 1974) Oesterheld edita la historieta La guerra de los Antartes, que es una clara metáfora sobre el imperialismo atacando a un país débil. Cuando está en Montoneros, comienza a pergeñar la segunda parte de El Eternauta, que es la que tenemos que analizar. Aquí el Eternauta, Juan Salvo, ha cambiado. Su cara tiene las huellas de la tragedia, y Solano López dice que él recibía los guiones de Oesterheld o por teléfono o se los hacía mandar, pero él ya no lo veía a Oesterheld.
En la historieta, Oesterheld acompaña al Eternauta. Es parte de la historieta. Y vuelve el Eternauta cuando todo el país ha sido arrasado. Todo ha sido arrasado. Entonces, hay que trabajar con los restos de una civilización destruida. En una parte, el texto que escribe Oesterheld dice: un recio súbito golpe de viento estremece la casa como si el desierto quisiera entrar. ¿Quién quiere entrar, el desierto o la muerte? Esto nos remite a una gran frase de Friedrich Nietzsche que dice: el desierto crece. Con esto Nietzsche quería decir que el nihilismo crece. El nihilismo es la nada. La nada crece, la no significación crece, la muerte crece, el desierto crece.
La frase de Oesterheld quiere decir que ahora la lucha no tiene límites. Ahora la lucha no tiene límites, hay que dejar de lado todo sentimiento de humanidad en esta lucha, porque la lucha por el hombre tiene que prescindir de los sentimientos humanos. Frente a la muerte sólo queda la lucha mortal. Este es el mensaje central de El Eternauta II.
Pero el Eternauta aquí, cuando mata con sus manos, sus propias manos, a uno de sus enemigos, vemos que comienza cada vez más a identificarse con el enemigo, a identificarse con los Manos, con los Ellos, con los enemigos que Juan Salvo, el primer Eternauta, había tenido. Pero este nuevo Eternauta tiene la crueldad de sus propios enemigos. Y Oesterheld dice: este no es el Juan Salvo que yo conozco, es un extraño total, es como si él fuera ajeno a eso que fue. Y Juan Salvo, en un momento, advierte que Oesterheld lo está mirando así y le pregunta, ¿crees que me transformé en uno de ellos?
Entonces aquí Oesterheld, increíblemente, desde dentro de la organización, está postulando la identidad entre el Eternauta y los Ellos, lo cual es postular la identidad entre la organización político-militar y la dictadura, tal como fue ocurriendo con el desarrollo de los acontecimientos, cuando la organización político-militar comienza a utilizar uniformes. ¿Por qué? Porque la vanguardia, al no tener contacto con las bases, comienza a girar locamente sobre sí misma y a perder el sentido de la realidad, y trágicamente comienza a identificarse con su enemigo, porque lo único que piensa es en su enemigo, la única imagen que tiene es la de su enemigo, porque ha perdido la imagen de la realidad al perder el contacto con las masas.
Esta es la tragedia de la vanguardia. La vanguardia se caracteriza por trabajar desde afuera. En exterioridad, la vanguardia no se mete dentro de la materia de la cosa, sino que trabaja desde afuera porque cree conocer las leyes de la historia. Entonces, al creer conocer las leyes de la historia, se cree superior y se cree con el derecho de enseñárselas al pueblo, porque ella las sabe y las representa.
En 1983 (aún no había caído la dictadura desaparecedora) la revista Feriado Nacional saca una contratapa con un dibujo hecho por Saborido, que era un dibujante que sabía muy bien dibujar como los otros, donde están todos los personajes de Oesterheld. No falta ninguno, y todos ellos llevan un gran cartel que dice: ¿dónde está Oesterheld? Todavía preguntamos, ¿dónde está Oesterheld?
El Eternauta II continúa en medio de un clima de angustia, de desesperación, que Solano López intenta expresar, a veces desesperado, con sus dibujos. Pero hay un momento, hacia el final, en que la tragedia encuentra su punto más alto. Juan Salvo tiene que decidir entre salvar un pueblo llamado Las Cuevas o salvar a su mujer y su hija que están en otro lugar llamado El Promontorio. Finalmente, la opción de Juan Salvo es salvar ese pueblo y luego, cuando llega a El Promontorio, encuentra que su mujer y su hija han muerto, han sido asesinadas.
El Héctor Germán Oesterheld, compañero de Juan Salvo en la historieta, le dice: pero ¿fue la decisión correcta? Y él dice, sí, porque es la decisión que hubieran tomado todos los compañeros que murieron en la causa en la que estamos. Ellos hubieran hecho lo mismo que yo. Y Oesterheld le dice: te entiendo, te comprendo, pero lo que pasa es que duele tanto. Sí. Duele tanto. Tanto duele como toda esta tragedia le ha dolido a Elsa Oesterheld, porque los militares mataron a Héctor Germán Oesterheld y a las cuatro hijas del matrimonio Oesterheld. Y a Héctor Germán Oesterheld le mostraron la foto de cada una de sus hijas muertas. Hay que tener un grado de sadismo infinito para hacer esto.
Por último, este programa está dedicado a Elsa Oesterheld. Esto es para vos, Elsa, porque sufriste sin duda la más grande tragedia de la enormemente trágica dictadura militar. Pero quiero que sepas que todos aquí te queremos mucho, y quiero decirte de mi parte, que lo que perdiste es irrecuperable, pero que tu temple también siempre fue extraordinario, excepcional, magnífico, y tu elección por la vida es un ejemplo para todos nosotros.
En cuanto a Héctor, tu marido, también lo queremos, también lo queremos, porque fue el que llenó de imágenes maravillosas nuestra infancia, el que nos dio las historietas maduras y a la vez maravillosas, las grandes aventuras: el Sargento Kirk y sus amigos en el ranch del Cañadón Perdido, Bull Rocket y El Eternauta. Despertó nuestra imaginación. Yo aprendí a dibujar copiando los dibujos de Pratt, que eran parte de las historietas de Oesterheld. Él también, por supuesto, siempre debe estar presente en nuestras vidas y en las vidas de muchos otros, porque es, en estos momentos, un autor internacional y es parte inescindible del cómic, de la historieta, también internacional.
De modo que, salud Héctor Germán Oesterheld. Y ahora, disculpen, pero me voy, porque tengo una cita con el sargento Kirk y sus amigos en el ranch del Cañadón Perdido. Una hermosa cita.