Intelectuales contra la guerra. El coloniaje doméstico. Victoria o muerte. La derrota de la causa federal.

1. Intelectuales contra la guerra

En 1865 se inicia la guerra del Paraguay.

En principio, el Paraguay era un estado proteccionista, es decir, que se negaba al librecambio que era, digamos, el espíritu de los tiempos: que todos los países se abrieran al librecambio porque los grandes países imperialistas querían que las naciones se abrieran para penetrar ante todo con sus mercancías. A su vez, el general Mitre, desde Buenos Aires, quiere liquidar las resistencias de las provincias, y estas provincias se apoyaban en el Paraguay. Y, en caso de que Urquiza se uniera a ese frente, ese frente sería muy poderoso para Buenos Aires.

Esta guerra del Paraguay es llamada por el historiador trotskista marxista Milcíades Peña, la guerra de la triple infamia. Hay muchos intelectuales de gran valor que se oponen a esta guerra. Son los intelectuales de la Confederación de Paraná, entre ellos, Carlos Guido y Spano. Carlos Guido y Spano escribe un poema que se llama Nenia y que es particularmente emotivo. Es el poema más emotivo y conocido que se ha escrito sobre la guerra del Paraguay y lo vamos a decir detalladamente. El poema dice así:

En idioma guaraní,
una joven paraguaya
tiernas endechas ensaya
cantando en el arpa así,
en idioma guaraní:

¡Llora, llora urutaú
en las ramas del yatay,
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú ­
¡llora, llora urutaú!

¡En el dulce Lambaré
feliz era en mi cabaña;
vino la guerra y su saña
no ha dejado nada en pie
en el dulce Lambaré!

¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!
Todo en el mundo he perdido;
en mi corazón partido
sólo amargas penas hay ­
¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!

Termina repitiendo:

¡Llora, llora, urutaú
en las ramas del yatay;
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú
¡Llora, llora, urutaú!

Carlos Guido y Spano no deja por eso de ser un porteño, un gran porteño, y en su vejez le dedica a Buenos Aires uno de los poemas más conocidos. Incluso se ha hecho una película hace tiempo que se llamaba He nacido en Buenos Aires, y después se hizo otra película, con Rimoldi Fraga, que se llamó Argentino hasta la muerte. El poema es He nacido en Buenos Aires.

¿Qué me importan los desaires
con que me trate la suerte?
He nacido en Buenos Aires
argentino hasta la muerte.

Esta es la estrofa central del poema de Guido y Spano, un poema célebre, y esas dos películas fueron dos películas muy interesantes.

Ahora, lo que es evidente, que hay una contradicción en esto de Guido y Spano, porque Guido y Spano tiene que saber que si ya no existe el Paraguay, llora llora urutaú, porque ya no existe el Paraguay, es porque Buenos Aires lo arrasó. O sea, ahí hay una contradicción. ¿Qué me importan los desaires con que me trate la suerte? He nacido en Buenos Aires, argentino hasta la muerte. Pero resulta que Buenos Aires arrasó al Paraguay. Llora, llora urutaú, ya no existe el Paraguay.

Bueno, pero esa contradicción la solucionan los años. Los años le hicieron olvidar la guerra del Paraguay, y también quería a Buenos Aires. Digamos que era un porteño paraguayo. Hay muchos hombres de dos mundos. Cortázar era un hombre de París y de Buenos Aires. Y sería interesante saber qué quería más Cortázar, ¿no? Si a París o a Buenos Aires. Lo mismo le pasó a Guido y Spano. Cantó la tragedia del Paraguay, y cantó la grandeza y la hermosura que él encontraba en Buenos Aires.

2. El coloniaje doméstico

Los críticos de la guerra del Paraguay son, a su vez, críticos de Buenos Aires, porque no se les escapa que la decisión de la Guerra del Paraguay tiene su epicentro en Buenos Aires, y que es parte de algo que Mitre llama la gran política.

Entonces, son escritores que no están en Buenos Aires y que atacan la política del general Mitre que consiste en llevar la guerra al Paraguay y a las provincias. Entre los principales se encuentra Olegario Andrade, que todos nosotros hemos leído en nuestros estudios primarios como el autor de un poema muy bonito que se llama El nido de cóndores. Andrade, basándose en el genial Alberdi, dice que a partir de la Revolución de Mayo, en lugar del coloniaje español, tuvimos el coloniaje porteño sobre las provincias.

O sea, que se dio ahí un proceso de colonialismo interno. Colonialismo externo era el de Madrid sobre Argentina, sobre Argentina-Buenos Aires. Y el colonialismo interno es el de Buenos Aires sobre las provincias. En 1860 queda instaurado el colonialismo interno y doméstico. Buenos Aires coloniza a las provincias a través de la terrible guerra de policía que Mitre les declara.

Desde 1810, desde la Revolución de Mayo, Buenos Aires quiere el monopolio del comercio exterior, por algo tiene ese poderoso puerto, tiene la aduana, entonces quiere llenarse de dinero con el monopolio del comercio exterior. La metrópoli, dice Olegario Andrade, había cambiado de nombre. La metrópoli ahora ya no se llamaba Madrid, se llamaba Buenos Aires. Y el país esclavo ya no era la Argentina, eran las provincias interiores.

Estos son hombres que es muy interesante porque son escritores comprometidos, escritores que piensan su presente, que se juegan en su presente, se juegan con gran valentía. José Hernández, Rafael Hernández, Olegario Andrade, Guido y Spano, Juan María Gutiérrez, Juan Bautista Alberdi, brillantes intelectuales que estaban contra Mitre. Dicen, a su vez, que los caudillos fueron inventados por Buenos Aires. Lo digo de nuevo, que los caudillos fueron inventados por Buenos Aires, que los caudillos del interior son hijos, frutos del egoísmo de Buenos Aires.

Estos intelectuales críticos, comienzan a ser terriblemente injuriados por la prensa de Buenos Aires, que en ese momento se reducía, la prensa poderosa de Buenos Aires, al diario que había fundado el general Bartolomé Mitre, es decir, al diario La Nación. Y entonces, Andrade, el que escribe desde Paraná, por supuesto, porque es un intelectual de Paraná, es un intelectual de la posibilidad del urquicismo. Si el urquicismo se hubiera levantado en armas contra Buenos Aires, junto con el Paraguay de López, y junto con las montoneras mediterráneas, algo habría cambiado en la historia argentina.

Entonces, Andrade escribe: Nosotros, dice, que estamos defendiendo al Paraguay y atacando la política asesina de Buenos Aires, ¿qué se pide contra nosotros? A la cárcel se pide con los escritores bárbaros del caudillaje. Estos son los gritos, dice hidalgo, de la prensa libre, de la prensa civilizada, de la tribuna, de la nación argentina, de los diarios grandes de Buenos Aires, piden que el gobierno nos acuse, que se nos juzgue como criminales, en última instancia, como criminales vulgares, que purguemos nuestras deudas en la cárcel, en última instancia, repito, como traidores a la patria. Eso es lo que se pedía desde Buenos Aires a través de La Nación, el diario de Bartolomé Mitre.

Alberdi, a su vez, desde el exterior, escribe muchos folletos contra la guerra del Paraguay. El diario de Mitre, sin ningún pudor, sin ningún respeto por el gran intelectual que fue Juan Bautista Alberdi, lo llama directamente traidor, traidor a la patria a Juan Bautista Alberdi. Alberdi escribe varios textos sobre la guerra del Paraguay, todos muy lúcidos, defendiendo la guerra del Paraguay, pero señalando siempre que la verdadera solución de la guerra del Paraguay es permitir que el Paraguay libremente tenga relaciones comerciales con Inglaterra.

Es decir, Alberdi sigue observando, señalando, que el motor de la historia es Inglaterra, como creían en ese momento todas las élites intelectuales del mundo, y como, en efecto, era la modernidad capitalista tenía su centro en Inglaterra, e Inglaterra era el motor de la historia. Por eso tantos, tantos países se unieron para entrar en la modernidad.

3. Victoria o muerte

Otro muy duro crítico de Mitre es Carlos D'Amico. Carlos D'Amico fue impiadoso con Mitre, y lo conoció, lo conoció de cerca. No fue exactamente su contemporáneo, pero supo mucho sobre Mitre, tanto como para coleccionar las más brillantes joyas que lanzó el vencedor de ninguna batalla, que fue don Bartolomé Mitre.

Entonces, D'Amico señala, ante todo, la famosa arenga de Mitre, que es: en 24 horas en los cuarteles, en tres semanas en el frente, en tres meses en la Asunción. La guerra duró cinco años. Por ejemplo, otra anécdota de Mitre que cuenta Carlos D'Amico: Le regalan a Mitre un reloj, Mitre recibe el reloj, lo mira y dice, me servirá para señalarme la hora de la victoria.

Yo conozco una que no señala a D'Amico, pero es típica de Mitre. Iba Mitre, a quien David Viñas llama, en Literatura argentina y realidad política, el porteño fanfarrón, iba caminando por la calle Florida con su toscano, muy alto, así, y viene un pibe y le pide fuego para su cigarrillo. Y Mitre le dice... ¿Cómo no? Encendé tu cigarrillo. Y bueno, pero es que no llego, dice el chico. Cuando llegues, empezá a fumar. Bueno, esta es una genialidad de don Bartolo.

Mitre, cuando pierde en Curupaytí, la guerra pasa totalmente a manos del Brasil. En realidad, el que cometió la mayor matanza de la guerra de la Triple Alianza fue el Brasil. Hacen traer de Francia al Conde d'Eu. Este Conde d'Eu era impiadoso, un matarife, y toma el comando de las fuerzas del Brasil. Los brasileños son muy despiadados con los paraguayos. Mitre, entre tanto, se ha ido de la guerra. La abandonó después de Curupaytí y se dedica a cazar gauchos por el interior de las provincias argentinas.

Hay un historiador brasileño, y más de uno, y algunos argentinos también, que dicen algo bastante sensato. Es decir, si en los últimos momentos de la guerra, don Francisco Solano López envía al frente, a enfrentar a las tropas del Conde d'Eu, a los terribles brasileros, a niños de diez años pintándoles bigotes y pintándoles barba, eso suena muy, quizás, heroico, desesperado, pero los historiadores brasileños dicen: es verdad, Brasil mató muchos paraguayos y mató a esos chicos. Ahora, dice el historiador brasileño, ¿qué necesidad tenía Francisco Solano López de mandar chicos de diez años a pelear con guerreros experimentados?

Lo que ocurre también es que Solano López quería un final de holocausto para el Paraguay. Y la palabra, la consigna, era vencer o morir, que es muy parecida a la consigna que Hitler dio en los últimos días de Alemania, y que incluso le dio al mariscal Rommel después de la derrota de El Alamein. Quédese ahí, victoria o muerte.

En esta guerra, por lo tanto, no hay buenos, no hay malos, aunque cuando tres naciones se unen contra una, cualquiera se pone del lado del más débil. Pese a este quizás error final de Francisco Solano López de querer morirse con todos los paraguayos, aún con los niños y aún con las madres, porque cuando las madres pedían permiso a los brasileros para ir a buscar los cadáveres de sus hijos, los brasileros las mataban también. Les decían: sí, vayan. Y cuando las tenían a tiro, las mataban.

Es una guerra terrible, donde todos se equivocaron, donde todos mataron, pero donde tres potencias, manejadas por un imperio, financiadas por un imperio, aniquilaron a un pequeño país que se protegía del arrasamiento de las mercancías británicas porque simplemente quería hacer las suyas propias, quería un desarrollo autónomo en América Latina, y ese era un ejemplo muy incómodo para todos, de modo que había que erradicarlo.

Nada de desarrollos autónomos en América Latina, nada de proteccionismo, nada de estatismo. Había que seguir la huella del librecambio del occidente capitalista encarnado en el imperio británico. Y eso se hizo. Y ahí se selló la suerte de ese pequeño pero poderoso país que fue el Paraguay de don Francisco Solano López.

4. La derrota de la causa federal

¿Qué se le critica a Mitre? Nosotros reconocemos que Mitre ha escrito dos valiosos libros de historia y que hay que leerlos, porque no es cuestión de ignorarlos. Pero Mitre hizo una política que había que hacer, pero la hizo del peor modo, porque había que hacer. Es decir, la clase dominante que ganara la Guerra Civil iba a abrir el país al mercado británico. El mercado británico iba a penetrar en el país con sus mercancías, como taller del mundo, y la Argentina le iba a vender los ganados y las mieses.

Pero, al hacer esto, al dejar penetrar la mercancía británica, Buenos Aires destruye todo posible desarrollo autónomo, industrial, por incipiente que fuera, de las provincias argentinas, a las que condena al atraso, al hambre, y al subdesarrollo permanentes. Con la derrota del Paraguay, para Inglaterra, y para Argentina, y para Brasil (que es Inglaterra, ¿no?) se abre paso al capitalismo moderno y se cierra algo que ellos llamaban la China de América. China había sido abierta al capitalismo a cañonazos por Inglaterra. Paraguay es abierto a cañonazos por la triple alianza.

Esta guerra, además, tiene la característica definitiva de haber sido financiada por la banca Baring y por la banca Rothschild. No lo estamos inventando. No estamos diciendo que, oh, este país fracasó por los malos de afuera. Los malos de afuera no eran los malos de afuera, hacían sus negocios. Entonces, la banca Rothschild, la banca Baring, vieron que era necesario destrozar ese pequeño país para tener el algodón que no conseguían ya por la derrota del sur. Entonces, Baring y Rothschild financian esta guerra, y lleva el famoso brindis de Mitre por la unidad del esfuerzo argentino y el capital británico.

Bien. Esta guerra del Paraguay es una guerra ignorada, tapada, sofocada, porque es una guerra vergonzosa para los vencedores. Tres contra uno y aniquilaron hasta el último hombre. Es vergonzoso. Además, derrotan al Paraguay porque el Paraguay está a favor de la causa federal argentina, y el mitrismo necesitaba liquidar la causa federal argentina porque era la causa de las provincias. Y el mitrismo tiene que imponerse a las provincias, sofocarlas, derrotarlas, y Buenos Aires debe triunfar. Entonces, liquidar al Paraguay, liquidar a las provincias, y someter al sometible Justo José de Urquiza, que era muy abierto a las propuestas tan dulces que le ofrecía Buenos Aires.

Otro proyecto habría sido unir a las provincias sin condenarlas a la miseria. ¿Por qué ese afán de condenar a las provincias a la miseria? Y bueno, porque Buenos Aires quería triunfar y dominar con seguridad. Se domina con mayor seguridad a unas provincias miserables que a unas provincias más o menos prósperas. La tarea es más fácil.

Entonces, como conclusión podemos decir: la guerra del Paraguay fue el último intento de Buenos Aires por arruinar al resto del país, por arruinar a las provincias del interior mediterráneo, por tener comprado a Urquiza, y por liquidar el punto rebelde y poderoso que era el pequeño industrial país de los paraguayos. Luego quedará la llamada campaña del desierto, que terminará con los indios, y quedará así un país despoblado. Alberdi, entonces, va a tener que decir: gobernar es poblar. ¿Cómo vamos a ser un país si no tenemos habitantes? Porque los hemos matado a todos. Y ahí empieza la nueva parte, se llama a la inmigración. Y este es otro tema.

El de la guerra del Paraguay, que es el que quisimos tratar, termina aquí.