Lo uno y lo absoluto. El fin de la historia. La neutralidad de Dios. El siglo XXI y la guerra de religiones.

1. Lo uno y lo absoluto

Bueno, vamos a hablar de un tema delicado: el islam. Lo vamos a hacer con cautela, con prudencia y con la mayor profundidad y respeto que nos sea posible.

El islam es para nosotros algo inicialmente extraño, y es culpa de nosotros que nos sea extraño. Tenemos que hacer el esfuerzo de comprender el islam, y de superar todos los prejuicios que tenemos a propósito del islam.

Los prejuicios, por ejemplo, los tenía George Wilhelm Friedrich Hegel. Hegel, en 1931, en su cátedra de Filosofía de la historia, se ocupa del islam para decir que el islam está fuera de la historia. El islam lo que ha tenido de positivo es que ha sido una religión que terminó con los particularismos. ¿Qué quiere señalar con esto? Que el islam fue una religión monoteísta y que, a diferencia de la religión católica que instauró santos y vírgenes por todos lados, el islam es la religión de lo uno, del monoteísmo, del culto de Alá y su profeta Mahoma.

Entonces, la difusión de la cultura del islam se basa en la idea de la sencillez que proviene ya de la idea de un Dios único, y también se basa en la idea del paraíso después de la muerte garantizada por la fe que se ha tenido en ese Dios único. También, en el tercer mundo, el islam se ha difundido mucho. Y si nosotros vemos la película La batalla de Argelia, vamos a ver que como gesto de rebeldía una pareja de militantes del Frente de Liberación Nacional se casa de acuerdo al ritual musulmán, como gesto de desafío al colonizador francés. Ahí está la religión como factor de progreso revolucionario para enfrentarse al colonizador.

Ahora, Hegel (1831, volvemos) señala que hay en el islam una fuerza conservadora que apunta a restaurar la vida tradicional. En efecto, nosotros vemos que el tradicionalismo es constitutivo de la cultura del islam. Este tradicionalismo es lo que ha hecho que el islam se detenga en cierto momento. Para Hegel, en el islam, solamente lo uno es conocido. ¿Y lo uno qué es? Lo uno es Dios, es Alá.

Ahora, que sólo lo uno sea conocido, dice Hegel, es la esencia del fanatismo. Entonces, Hegel va a señalar a la cultura islámica como una cultura fanática porque cree solamente en lo uno, porque es una cultura de lo uno. Entonces, El islam, dice Hegel, va a tratar de someter el mundo a ese uno que es Alá, y la palabra de su profeta Mahoma. Ahora bien, Hegel, después de hacer este análisis, dice que el islam ha quedado fuera de la historia, porque ha quedado recluido en la pereza oriental.

Esta siesta eterna que Hegel le profetiza a la cultura del islam, vamos a ver que Hegel no lo vio, pero que no se dio así. Ahora, lo que sí se dio así es que el islam queda detenido aproximadamente alrededor del siglo XIII. Occidente daba por terminado al islam. El islam no tuvo modernidad, no tuvo revolución francesa, y ahí queda detenido el islam y es entonces colonizado, colonizado, por todas las potencias colonialistas de occidente.

Pero hay una reaparición espectacular del islam en septiembre 11 de 2001. El islam aparece explosivamente derrumbando las Torres Gemelas.

2. El fin de la historia

Esta irrupción explosiva del islam en la historia humana es lo que Hegel llamaba un acontecimiento histórico universal. Es decir, nunca antes toda la humanidad había visto en vivo y en directo un acontecimiento semejante. Incluso el músico Stockhausen, que es un músico atonal, lo declaró como una obra maestra. Casi lo matan, pero lo declaró como una obra maestra.

La historia de Occidente ha ocurrido dentro de la modernidad capitalista, algo de lo que careció el islam. La modernidad capitalista no ha sido un juego de niños, ha sido una historia muy, muy terrible, y finalmente (no es que aquí se termine la modernidad capitalista) pero en 1989, con la caída del Muro de Berlín, el capitalismo considera que la Unión Soviética se ha derrumbado, y se inicia la era del neoliberalismo porque se da por terminada la Guerra Fría. Al terminar la Guerra Fría, el neoliberalismo se lanza a la conquista del mundo, y en gran parte a la conquista de la Argentina con el gobierno del señor Menem.

Hay varios teóricos, porque siempre las universidades norteamericanas, o el Pentágono, o el Departamento de Estado, tienen un teórico para que fundamente lo que está ocurriendo en la historia, que es algo muy importante. Entonces, aparece el Fukuyamatic, que se le llama a este juguetito que arma el japonés Fukuyama. ¿Qué dice Fukuyama? Escribe un artículo famoso que se llama The End of History, El fin de la historia. Con lo cual, claro, es muy lógico, cada poder que gana una lucha dice que ahí terminó la historia. Entonces, cuando la Argentina derrote al mundo, si es que nos lo proponemos, vamos a decir que ahí se termina la historia. Lo podríamos decir.

Pero cuando el capitalismo tira abajo el muro de Berlín, viene Fukuyama y dice: se acabó la historia, ganamos nosotros. Pero no. Porque aparece otro tipo, que es Samuel Huntington, que escribe un libro que revoluciona al mundo, un libro que viene a restaurar el conflicto, el antagonismo: no se terminó la historia. Hay un choque de civilizaciones, clash of civilizations. Huntington es muy terminante y dice: el enemigo es el islam. No el fundamentalismo islámico, el islam. O sea que Huntington es muy terminante.

Lo que asegura es que, aunque esto lo van a asegurar más los filósofos posmodernos... Los filósofos posmodernos también dicen que la historia ha terminado, o al menos ya no tiene el espesor que solía tener para los pensadores de la modernidad. Para la posmodernidad la historia es más lábil, el sujeto se ha licuado, y la historia obedece a una ontología del presente o a una ontología débil. La historia se ha debilitado hasta tal punto que Jean Baudrillard, el más brillante de todos los pensadores posmodernos, escribe un artículo que se llama La guerra del Golfo no ha tenido lugar, que causa un escándalo universal, pero Baudrillard se defiende diciendo, ¿alguien vio La guerra del Golfo o no la vieron por televisión? ¿Qué vieron de La guerra del Golfo? Vieron luces y luces y luces que cruzaban las pantallas de sus televisores. Bueno, no ha tenido lugar, ni nada tendrá lugar de aquí en adelante porque todo va a ser virtual, lo vamos a ver por los medios de comunicación.

Entonces, declara una huelga de los acontecimientos, un concepto realmente ingenioso, con todo el savoir faire, digamos, de un francés un poco loco, un poco divertido, y muy imaginativo. Es decir, la huelga de los acontecimientos quiere decir que ya no va a ocurrir nada. Los acontecimientos se han declarado en huelga. Pero claro, el 9 del 11, nine-eleven, como dicen los norteamericanos, un poco que destruye esta teoría de Baudrillard, porque si los acontecimientos están en huelga, pareciera que uno, al menos, se puso a trabajar, el de las Torres Gemelas.

3. La neutralidad de Dios

Volvemos un poco a Jean Baudrillard y recordemos que una de las teorías en la cual concluye toda la filosofía de Baudrillard es decir que hay una huelga de los acontecimientos, dado que la realidad ha sido asesinada.

Jean Baudrillard tiene un libro que se llama El crimen perfecto, en el que dice la realidad ha sido asesinada, ese es el crimen perfecto. Y esa muerte de la realidad consiste en que los acontecimientos se ponen en huelga. Pero nada declara terminada esa huelga como lo de las Torres Gemelas. Caramba, amigo Jean Baudrillard, si usted dijo que hay una huelga de los acontecimientos, mire, mire qué acontecimiento tan impresionante. Entonces aparece una nueva figura histórica, poderosísima, que va a marcar el siglo XXI: el terrorismo islámico. El terrorismo islámico aterroriza a Estados Unidos y lo obliga a otra guerra del imperio.

¿Qué pasa con el islamismo? Creemos que la debilidad más grande que tiene el islamismo es que no tiene una teoría de superación histórica. El islamismo no sabe cómo superar al capitalismo. El marxismo sí tenía una teoría de superación histórica del capitalismo. Que haya fracasado es otra cosa, pero la tenía, y tenía detrás de esa teoría un gran pensador. El islam no tiene eso. Entonces, como no tiene una teoría de superación del capitalismo, lo destruye. Lo único que puede hacer es destruirlo. Entonces, utiliza todo su poder y a sus kamikazes para destruir lo que el capitalismo ha hecho.

El 11, en septiembre, el nine-eleven, como dicen los yanquis, es una herida profunda. Nunca, nunca había sido bombardeado Estados Unidos, y esta vez en carne propia ocurre eso. Estados Unidos entonces plantea que el fundamentalismo agrede el corazón de la democracia occidental. Y ahí Bush va a decir, todavía no se conoce la ira de los Estados Unidos. Y larga la palabra retaliación, que es una palabra que significa venganza, absolutamente, venganza, tomarse venganza del ultraje infinito que Estados Unidos ha recibido.

Entonces, para tomarse esta venganza, dice una frase de contenido religioso impresionante: Dios no es neutral. Esta frase, en realidad, es increíble porque decir que Dios no es neutral es decir que Dios no ama a todas sus creaturas. Digo creaturas porque todos somos creaciones de Dios, suponiendo que creamos en eso. Bueno, pero Bush cree en eso, entonces dice: Dios no es neutral. O sea, Dios no ama a todos por igual, ama a los norteamericanos ante todo. Entonces, no es neutral. Al decir, Dios no es neutral, está respaldado nada menos que por la divinidad, por lo sagrado. Entonces, desata la violencia. Aquí es donde vemos cómo la religión, otra vez, dispara la violencia, como en los mejores tiempos de la Inquisición.

Ahora, Los dos polos que se están enfrentando en esta contienda, el islam y los Estados Unidos, los dos dicen tener a Dios de su lado. Alá es justo, dice el islam, y como Alá es justo, Alá está con nosotros. El islam considera que es la representación en la Tierra del poder de Alá, y basándose en el poder de Alá se va a enfrentar al poder de los Estados Unidos.

Entonces se desata así una guerra en la cual Estados Unidos invade Irak y hasta les dice, en un momento, a los iraquíes que están huyendo que no quemen los pozos de petróleo. Lo cual es como una cosa para reírse un poco porque es patético. Ahora, ¿por qué invade Irak? Porque en Irak hay petróleo. Si en Irak crecieran arvejas, Estados Unidos no iría a Irak.

4. El siglo XXI y la guerra de religiones

Increíblemente, el siglo XXI, un siglo que prometía realmente, con el avance de la técnica, con la experiencia terrible del siglo XX y las guerras mundiales, y los holocaustos y Auschwitz, el siglo XXI, sin embargo, comienza con una guerra de religiones, al mejor estilo de las cruzadas, del medioevo, en fin. Así empieza la guerra entre la religión islámica y la religión cristiana capitalista occidental.

Ahora bien, ¿qué hay con esto? ¿Qué hay detrás de esto? Hay una utilización de Dios para la beligerancia bélica. Esto es lo que hay. Dios es útil para matar. Se mata en nombre de Dios. Bush mata en nombre del Dios cristiano, que está con él, y los islámicos van a matar en nombre de Alá, que está con ellos. Entonces, cuando el otro no piensa como yo, lo mato. Y para el otro, que yo soy el otro del otro, si no pienso como él, me mata. La guerra es eso, la incomprensión absoluta, la imposibilidad de la tolerancia.

Encontramos aquí entonces el enfrentamiento de lo uno con lo uno. Cada parte de ese uno cree que tiene la razón absoluta, no hay diálogo posible. En el medio está la guerra y está la muerte. Cuando yo considero que el otro es un peligro para mí, y no puedo dialogar con él porque si diálogo con él me arriesgo a que me mate, lo único que puedo hacer con el otro es matarlo yo antes de que él me mate a mí. Entonces, tenemos aquí lo uno occidental contra lo uno islámico.

Este es el enfrentamiento que signa las primeras décadas del siglo XXI. Un enfrentamiento terrible, irracional, que se inicia con el atentado a las Torres. Pero ya, mucho antes, Estados Unidos había hecho muchísimas incursiones bélicas en los territorios árabes. Esto lo dice el mismo Huntington. Pero, digamos que lo de las Torres Gemelas desata este acontecimiento más universal que nunca. Este acontecimiento es tan universal que no podía sino desatar una guerra de este tipo, que todavía estamos viviendo, la guerra que estamos viviendo. Y la guerra que estamos viviendo que es una guerra globalizada, porque en cualquier momento esta guerra, que para Bush era una guerra preventiva y así sigue siendo, se expande en cualquier lugar y explota en cualquier lugar.

Con el atentado a las Torres Gemelas, lo negado por Hegel, lo negado por Occidente, entra en Occidente. Ahora sí que tenemos una historia universal, no una historia del Occidente capitalista y cristiano. Tenemos una historia occidental en la cual el Oriente entra de un modo extremadamente agresivo, y esto determina una sorpresa enorme para Occidente, que reacciona del modo más violento con la palabra retaliación y con la palabra vamos a tomar venganza.

Entonces, esta sorpresa de Occidente es porque Occidente tenía una concepción auto-referencial de la historia. El islam no entraba en la concepción que Occidente tenía de la historia. Comprender el islam, como dijimos al comienzo, es una tarea muy difícil para los occidentales. Lo que tenemos que hacer es despojarnos de todos nuestros prejuicios, abrirnos a la complejidad de una civilización que nunca hemos conocido, y tratar de entenderla. Y allí donde vemos que el prejuicio nos está ganando, que el prejuicio es más fuerte que nuestra capacidad de comprensión, tenemos que abandonar la tarea y seguirla al menos en otro momento.

Pero, a la vez, en tanto esta beligerancia de Dios continúe, no va a haber posibilidad de abrirse al islam y tratar de comprenderlo, porque la beligerancia de Dios implica afirmar mi Dios en contra del otro, y el otro afirma su Dios en contra del mío. Esto solo puede generar una guerra, y la guerra es la incomprensión absoluta. De esta incomprensión absoluta lo único que puede surgir es la muerte. La muerte es lo que surge de la imposibilidad del diálogo, de la imposibilidad de la diplomacia entre las naciones civilizadas que quieran entenderse.

Ahí lo que hay es la incomprensión, y la incomprensión lleva necesariamente a la guerra y a la muerte. Hasta luego.