Violencia y religión. La mirada de Dios. Los castigos. No he venido a traer paz, sino espada.

1. Violencia y religión

Vamos a entrar en un tema difícil. Vamos a pensar la relación entre Occidente y el islam a partir del tema de la violencia.

Esta es una cuestión permanente en la condición humana, la violencia. Pero entre el Islam y Occidente se ha instalado de un modo particularmente cruel. Desde el 11 de septiembre se habla de la violencia islámica, pero desde el 11 de septiembre también Estados Unidos inicia una guerra de retaliación que todavía se está desarrollando y que ha llegado a niveles de crueldad inenarrables, que se han conocido en todo el mundo a través de fotografías también de una dificultad de verlas por la crueldad que expresaban en la humillación de los torturados. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a la tortura porque se ve en los diarios, Estados Unidos tortura porque cree que la tortura está justificada.

Ahora, vamos a dirigirnos en un intento lo más profundo que podamos, hacia los textos sagrados. Vamos al Corán. La exigencia fundamental del Corán es someterse a la unicidad de lo Uno. Lo Uno es Dios, lo Uno es Alá. Su profeta es Mahoma, pero lo Uno es Alá. Islam significa obediencia y sumisión. Esto es muy importante. Obediencia, sumisión. Musulmán significa el que obedece la ley de Alá. O sea, observemos estos términos, ¿no? Obediencia, sumisión, y obedecer la ley de Alá.

No reconocer la unicidad de Dios es el máximo pecado en que se pueda incurrir para el islamismo, y merece castigos terribles que efectivamente se aplican. Entonces, estamos en presencia de una religión que está basada en la sumisión, en la adoración de lo Uno, y en el castigo implacable del pecado, que es el no reconocimiento de lo Uno.

Pero no creamos que la violencia no está en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, porque nos equivocaríamos terriblemente. En el Nuevo Testamento hay un acto de violencia fundante, y es un acto de violencia terrible. Este acto de violencia es la crucifixión de Jesús de Nazaret. El profeta de Nazaret es crucificado. Esta crucifixión, cuanto más terrible sea, más va a autorizar a la iglesia católica medieval a torturar a los que no reconocen la religión católica.

Para esta religión católica, el dolor es constitutivo de la existencia. De ahí que una película como la que hizo Mel Gibson, en la cual Jesús de Nazaret, el Cristo, se lo ve más torturado y sufriente que nunca, sea una película fascista, porque en esa tortura se está justificando la tortura del ejército norteamericano actualmente en Irak. Si así torturaron a Cristo, ¿por qué no vamos a torturar nosotros que estamos defendiendo a ese Dios? Entonces, aquí vemos cómo y por qué la película de Mel Gibson es una película fascista y por qué presenta a ese Cristo extremadamente sufriente y torturado.

También un Cristo sufriente y torturado justifica la violencia de la Edad Media. ¿Cómo no va a justificar la violencia de la Edad Media? Aquel que desconoce al Hijo de Dios, está desconociendo a un ser que ha padecido el dolor hasta los extremos infinitos. Pero también, no solo el dolor de la carne, sino el dolor de la duda, porque en su máximo momento de dolor carnal y espiritual, Cristo pregunta: Padre, ¿por qué me has abandonado?

2. La mirada de Dios

Vamos a hablar ahora de la violencia en el Antiguo Testamento, y hay mucha violencia en el Antiguo Testamento. Vamos a hablar directamente de la crueldad de Yahweh. Yahweh es Dios en hebreo.

Entonces, Yahweh es cruel. ¿Con quién es cruel? ¿Dónde vemos la crueldad de Yahweh? La vemos en un libro maravilloso del Antiguo Testamento, que es el libro de Job. El libro de Job tendrían que leerlo todos porque es un libro fascinante. Además, es una lectura atrapante.

Dios, a propuesta de Satanás, decide poner a prueba la fe de Job. Entonces, Job, que era un siervo de Dios que vivía muy feliz con familia, tierra, propiedades, todo lo que quería, ganados, Yahweh le hace perder todo, familia, fortuna, tierra, ganados, y lo deja despojado de todos sus bienes, hasta incluso enfermo. Entonces, ¿qué hace Job? Empieza a quejarse. Y aquí comienza uno de los momentos más importantes del Antiguo Testamento porque es realmente la primera vez que un hombre se le queja a Dios abiertamente.

Lo primero que le dice Job es: ¿dejarás alguna vez de mirarme? Lo que nos remite a la mirada de Dios. Sentir la mirada de Dios es agobiante para que el que la siente, y muchísimos hombres de fe la sienten constantemente. Entonces, Job le pregunta: ¿si he pecado, en qué te afecta, centinela de los hombres? ¡Centinela de los hombres! O sea, que Dios es el centinela de los hombres, aquel que los vigila constantemente. ¿Por qué, le dice Job, no olvidas mi ofensa? ¿Por qué no pasas por alto mi culpa, si pronto yaceré en tierra y no estaré aunque me busques?

Pronto yaceré en tierra y voy a descansar, dice Job, y ya no me vas a poder mirar. ¡Oh, qué gran momento! ¿Por qué? Porque Job siente la presión de Dios como culpa. Y estos son los temas más profundos de la creencia en Dios, que lo han tratado cineastas como Ingmar Bergman, por ejemplo, en Cara a cara. La mirada de Dios y la culpa del creyente porque Dios lo mira y no lo aprueba. La violencia, es quizás sutil, pero es muy grande para un hombre sentir sobre sí la mirada de Dios. Es violencia, porque Dios me mira y no sé qué hacer si Dios me mira. No sé cómo complacerlo, no sé qué hacer para que Él esté feliz conmigo.

Entonces, viene la máxima queja de Job: ¿por qué me sacaste del vientre de mi madre? Habría muerto sin que nadie lo advirtiese. ¿Por qué me sacaste del vientre de mi madre? ¡Oh, Yahweh! Esta es la gran crítica de Job. ¡Aléjate de mí, le dice! Déjame gozar un poco antes de que me vuelva al país de las tinieblas y de las sombras. ¡Aléjate de mí! Le dice a Dios, ¡porque quiero gozar un poco! Más grande no puede ser su queja. Le pide a Dios que se aleje de él para que goce un poco antes de ir al país de las sombras.

Aparece Dios. ¿Y qué le responde? Le responde: te comprendo, Job, comprendo tu sufrimiento, te he hecho sufrir demasiado, te quité todo lo que te había dado. No. Lo único que le dice Dios es: yo soy Dios, y a mí me tienes que obedecer. Yo hice los mares, yo hice los ríos, las montañas, hice el universo, soy el que soy, soy Dios. ¿Cómo te atreves a quejarte ante mí, que soy tan poderoso, que hice todo esto? ¿Qué has hecho tú más que quejarte? Job queda anonadado, como cualquiera quedaría anonadado. Le pide perdón a Dios y Dios le concede el perdón. Job queda sin entender en absoluto por qué le pasó lo que le pasó.

En el Corán, en el Corán, hay un Dios que exige tal sumisión a él, que esa sumisión es violencia. También Yahweh, en todo lo que le dice a Moisés, exige sumisión a él. Pero estamos en el Corán. El Dios del Corán exige constantemente sumisión, y eso es violencia.

3. Los castigos

Permanezcamos todavía en el Antiguo Testamento. Hay muchas cosas para hurgar ahí e incluso para sorprendernos. Hay enormes pasajes de violencia en el Antiguo Testamento.

Por ejemplo, Yahweh lanza una serie de preceptos que no deben ser violados. Por ejemplo, quien maldiga a su padre o a su madre será muerto. O sea, que esto no es nada suave. Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, serán castigados con la muerte. Tampoco es muy comprensivo con respecto al adulterio, ya vemos de dónde provienen estas cosas en las religiones. Si un varón se acuesta con otro varón, como se hace con una mujer, ambos han cometido abominación, han de morir, su sangre sobre ellos. O sea que Dios, con el matrimonio igualitario, nada.

Estas son cosas que Yahweh le dice a Moisés, porque no sólo son los diez mandamientos, hay muchas cosas que Yahweh le dice a Moisés. El hombre o la mujer que practica espiritismo o la adivinación serán castigados con la muerte, los apedrearán. Los apedrearán. Esto está en el Antiguo Testamento. Si la hija de un sacerdote se prostituye y se profana, a su padre es a quien profana, será quemada. Será quemada.

Vemos que las costumbres salvajes, barbáricas, vienen de lejos. Se condena y se castiga el adulterio, la fornicación, el divorcio, Yahweh en el Antiguo Testamento. Que en el Nuevo Testamento Jesús de Nazaret da por aceptado completamente, porque dice: como se dice en el Antiguo Testamento, como decían los antiguos profetas, etcétera, etcétera. Lo da por aceptado. En el Corán también hay castigos contra infieles impíos, y hay muchos, y hay muchos.

O sea, que pareciera que no puede haber religión si no hay castigos contra quienes no obedecen los preceptos férreos de la religión. Por ejemplo, en el Corán hay muchos pasajes durísimos contra los judíos, contra los cristianos, y contra los politeístas apóstatas. Nadie debe creer más que en un solo Dios, porque en el Corán, en la religión islámica, la afirmación de la unidad y la omnipotencia divinas son el fundamento de la religión islámica. Hay intolerancia, intolerancia, también en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. ¿Qué tipo de intolerancia? Bueno, lo hemos visto, lo hemos visto, hay todo tipo de intolerancias, porque Yahweh es un Dios castigador.

Ahora, el Corán, al exigir la sumisión a lo Uno, condena muchas expresiones humanas, muchas expresiones humanas. Y entre ellas, dice que se aleja a los que se asocian a cultos materiales, como los del dinero, la ciencia, etc. Esto es muy importante porque si el Corán condena a quienes se asocian a cultos materiales, y entre estos cultos materiales pone a la ciencia, aquí entendemos entonces por qué el Corán y por qué las civilizaciones orientales han quedado detrás en la historia, y no han entrado en la modernidad.

Nos resulta quizás extraño, pero también hay muchos, muchos horrores en Occidente. Occidente está constituido por horrores, horrores sin nombre. Si yo les nombro Auschwitz, Treblinka, si yo les nombro Pol Pot, las purgas de Stalin, tenemos horrores enormes en Occidente, no solo los que están dictaminados por la Biblia. Si yo les nombro Hiroshima, Nagasaki, la doctrina de la seguridad nacional, eso es el horror occidental que no vacila en aplicarlo para defender lo que llama sus valores.

4. No he venido a traer paz, sino espada

En el Nuevo Testamento hay pasajes sorprendentes, pero que han dado origen a, por ejemplo, la biblia latinoamericana, la teología de la liberación, y en la Argentina, los sacerdotes del tercer mundo.

En determinados pasajes, Jesús habla un lenguaje combativo. En el Evangelio según San Mateo, en el pasaje 34, Jesús dice: No penséis que he venido a traer paz, sino espada. O sea, este Jesús niega por completo al Jesús de la otra mejilla, e incluso Evita, en Mi mensaje, cita a este Jesús, que dice: he venido a traer fuego sobre la tierra, ¿y qué más quiero sino que arda? Así que son pasajes notables que incluso son introducidos en el Nuevo Testamento como contradicciones de Jesús. Pero han dado, digamos, fuerza a todos aquellos que quieren hacer de Jesús una figura combativa.

En cada texto sagrado hay un Dios que exige sumisión. Siempre Dios exige sumisión. Entonces, la unicidad del Dios monoteísta condena al hombre a la sumisión. El hombre no puede vivir sometiéndose. En algún momento el hombre debía levantarse contra Dios y decir: basta, no voy a vivir más en la sumisión del respeto a ese Dios único que exige de mí solo sometimiento.

En el islam, el Corán tiene una presencia que el Antiguo y el Nuevo Testamento no tienen en Occidente. Esto es decisivo para entender el desarrollo del islam y el desarrollo de la modernidad occidental capitalista. Occidente atravesó la modernidad, atravesó la modernidad, en tanto el islam se ha quedado en ese siglo XII. ¿Por qué? Porque Occidente ha logrado poner al hombre en el centro de la historia. ¿Con qué? Con el pensamiento cartesiano, Ego cogito, ergo sum, donde hay un cambio de eje, del eje divino al eje humano.

Antes, Occidente ha intentado globalizar la Tierra ya con el viaje globalizador de Colón en 1492. Pero el pensamiento de la modernidad comienza con Descartes, cuando Descartes pone al hombre en el centro del conocimiento. Una vez que Descartes pone al hombre en el centro del conocimiento, y dice dudo de todo, está dudando de Dios y de los reyes que dicen gobernar por derecho divino. Ahí empieza la Revolución Francesa, las condiciones de posibilidad filosóficas de la Revolución Francesa. Se acelera el ritmo histórico.

Piensen ustedes que de 1637 en que sale el Discurso del método, a 1789 en que se produce la Revolución Francesa, hay muy poco tiempo comparado con los doce siglos de historia medieval sometidos a la obediencia divina esperando el reino de los cielos. Pero la filosofía cartesiana pone al hombre en el centro y el hombre acelera la historia. Comienza, entonces, la modernidad capitalista. Comienza la modernidad capitalista que el islam no tuvo. En consecuencia, la violencia está tanto en los textos del islam, como en los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento. Ninguno de los textos sagrados deja de tener violencia, ante todo porque exigen la sumisión a un Dios.

Ahora, vemos que las religiones, cuando se enfrentan, se enfrentan a partir de la unicidad de un solo Dios verdadero. Y cada uno de los que sostiene esa religión está seguro de que su Dios es el Dios verdadero. Y el Dios del otro no es el Dios verdadero, sino que el otro tiene un Dios falso y al otro hay que aniquilarlo en nombre de mi Dios. Ahora, las religiones son las que parecen estar enfrentadas, pero en realidad uno sospecha que las religiones son una excusa para los verdaderos intereses económicos que impulsan hoy a las naciones.

Como dije, si no hubiera petróleo en Irak, si hubiera arvejas, Estados Unidos no estaría ahí, estaría donde hay petróleo. Y si hubiera petróleo en Santiago del Estero, Estados Unidos estaría en Santiago del Estero con todos sus misiles y todos sus aviones. Esto quiere decir que es el hombre el que decide dónde va a ir su poder de destrucción. El que gobierna la Tierra hoy es el espíritu de dominación que habita en el hombre, y su pulsión de muerte.

Frente a eso, lo único que podemos hacer es no encomendarnos a Dios, sino luchar contra toda forma de injusticia, toda forma de prepotencia, toda forma política que asume la unicidad divina pero que es política, y es humana, y denunciarla.

Chau.