Las ideas que sustentan la democracia en el marco del cumplimiento de 30 años de continuidad democrática en la Argentina. Un despliegue de los pensamientos y las propuestas que fueron alimentando los distintos períodos de este proceso.

1. Formo parte de una generación diezmada

Nuestra reflexión sobre los 30 años de democracia llega entonces al siglo XXI, a su primera década, que requiere una reflexión sobre la democracia y lo que se ha dado a llamar el kirchnerismo.

La asunción de Néstor Kirchner con el 22% de los votos se debe a que Carlos Saúl Menem, en la última de sus zorrerías, no se presenta al ballotage. Si se hubiera presentado al ballotage, Kirchner hubiera llegado al 70%. Apenas asume Kirchner se produce algo que voy a contarles después de analizar un poco su discurso presidencial.

El discurso de asunción de Néstor Kirchner tuvo algunos puntos definitivos para muchos de aquellos que lo escucharon. Por ejemplo, cuando dice formo parte de una generación diezmada a muchos, a muchos, esa frase les llega al corazón, porque son muchos los que formaban parte de una generación diezmada, negada, injuriada, malinterpretada, y en gran medida por los radicales, en gran medida por los radicales, y también por la izquierda, que era la izquierda peronista de los años 70. A esa línea histórica, no en su expresión armada, sino en su expresión territorial, militante, adhiere Néstor Kirchner, quien dice que los ideales de esa generación, él no los va a dejar en la puerta de la Casa Rosada.

Entonces, con Néstor Kirchner, la política vuelve a la centralidad. La política vuelve a la centralidad porque al recordar que él pertenece a esa generación diezmada, tenemos que recordar que para esa generación diezmada la política entendida como praxis que se desarrolla en la territorialidad es lo fundamental. Entonces, lo político, que es aquello que comprende los estamentos del Estado, es distinto a la política. La política comprende la reivindicación de la militancia, y el ingreso a la política de sectores populares y juveniles, que es lo que va a ir logrando paulatinamente el kirchnerismo.

A su vez hay una exigencia de una moral de la política. La política tiene que ser moral, hay un imperativo moral en la política y esto explica el estallido de la crisis del 2001, porque hay un quiebre entre la representación política y lo territorial. La gente no se siente representada por los políticos. De ahí que impulsen una democracia directa, y de ahí que larguen esa consigna: que se vayan todos. Que no quiere decir que se vayan todos realmente, quiere decir que o nos representan o se van, pero tienen que ser nuestros representantes.

Llegamos así a las elecciones del 2003, y Kirchner tiene una excepcional iniciativa política. Este dinamismo político de Kirchner le da a la horizontalidad rizomática, digamos, de las asambleas de democracia directa, le da su esquema arborescente. Aparece finalmente el líder en el cual se corporizan los deseos de las bases. La iniciativa que despliega Néstor Kirchner gira sobre todo en torno a los derechos humanos. Deroga el Punto Final y la Obediencia Debida. Inicia juicios a los represores, que son muy mal vistos por la sociedad concentrada de la Argentina, porque digamos que los sectores de la derecha argentina no quieren juzgar a los represores, quieren hacer borrón y cuenta nueva y olvidar eso. Pero Kirchner, al pertenecer a una generación diezmada, va adelante con los juicios a los represores.

La relación con el FMI, que había sido uno de los ejes de la sumisión de la Argentina menemista al poder financiero internacional, el gobierno de Néstor Kirchner cancela su deuda con el FMI, y ya no volvemos a oír más la palabra riesgo país. Lo que está buscando este estado es su independencia económica. ¿Por qué? Porque la economía es un instrumento de la política. La economía no puede dominar a la política. La economía es un instrumento de la política. La política tiene que hacer economía desde un proyecto político autónomo, bien diseñado, uno de cuyos niveles sea el económico. Toda economía es economía política.

2. La integración latinoamericana

Kirchner impulsa un viejo proyecto de América Latina, que es su integración. Perón había dicho célebremente: el siglo XX nos encontrará unidos o dominados. Casi nos encuentra dominados y desunidos.

Pero a partir del 2003, y ya desde el gobierno de Chávez, comienza a diseñarse una unidad de los gobiernos de América Latina, que es una visión compartida por distintos líderes de América Latina, justamente. Chávez inicia el camino nacional y popular, y a este camino nacional y popular se suma Kirchner y lo dinamiza, porque si algo tuvo Kirchner a lo largo de su carrera es una iniciativa política poderosa. Entonces, América Latina es la primera vez que logra realmente una unión a través de un organismo como el Mercosur, que consigue imponerse al ALCA, que es el que quieren los norteamericanos y la derecha de América Latina.

Entonces América Latina por primera vez se atreve a ser un bloque autónomo, enfrentando a los Estados Unidos. Este bloque autónomo a su vez fortalece a cada uno de los países. El Mercosur va a impedir, y esperemos que siga impidiendo, cualquier experiencia loca, cualquier experiencia desestabilizante en cada uno de los países, porque los países de América Latina ahora están muy unidos, hay un frente interno que se opone a lo externo, al frente externo que implica el occidentalismo capitalista.

Entonces, el frente interno se expresa a través del Mercosur y las relaciones entre los distintos países. Es lo que podemos llamar el Frente Suramericano. Es, creo, uno de los hechos más importantes de la historia de América Latina. Esta unidad por supuesto es atacada por la derecha, porque no le conviene, y porque la derecha, no hay que olvidarlo, no es la derecha de por aquí. La derecha es algo mucho más complejo que llega hasta el imperio, que se expresa en cada país a través de la embajada norteamericana.

Hay una charla de Rafael Correa con Julian Assange donde le cuenta un chiste político viejo, que para él es nuevo, no importa, dice que se lo contó Evo Morales, que es así: ¿Ustedes saben por qué no hay golpes de Estado en Estados Unidos? Porque no hay embajada norteamericana. Entonces, las embajadas norteamericanas se unen a la derecha en todo el cono sur.

Hay una cumbre de las Américas que se hace en Mar del Plata en 2005 y que es decisiva. Viene nada menos que Bush, para imponer el ALCA, que es el tratado de libre comercio, y se hace una asamblea alternativa tratando de impedir que Estados Unidos encabece, hegemonice, la unión americana. Entonces, para que esto no sea posible, la cumbre paralela se realiza con Chávez a la cabeza, y con otra cabeza muy simpática que es la de Maradona también, que anda por ahí luchando por la unidad latinoamericana. La consigna es No al ALCA, y entonces ahí es donde queda constituido el Mercosur, que es finalmente la Unión de América del Sur, sin supervisión de Estados Unidos. Esta Unión de América del Sur es un sueño de dos siglos, que tiene grandes figuras, como Bolívar, por ejemplo, y no vamos a nombrar las otras, Manuel Ugarte, Felipe Varela, etcétera, etcétera, que han sido iconos de este sueño de dos siglos, unidad de América Latina.

Lejos de estar fuera del mundo, como la derecha amenaza, siempre que la Argentina intentó un camino propio, la derecha le dijo: van a quedar fuera de la historia, van a perder el tren de la historia. Porque para la derecha hay un tren de la historia, que está marcado por las naciones imperiales, y los otros pueblos tienen que seguir ese tren de la historia como vagones que van detrás. Ya Hegel, el gran Hegel, dijo que hay pueblos sin historia, que hay pueblos fuera de la historia. ¿Por qué están fuera de la historia? Porque no tienen un contacto profundo con los pueblos que hacen la historia, los pueblos civilizados.

El mayor logro de Néstor Kirchner es salir de ese mundo imperial y buscar la creación de de otro rumbo posible. Y este otro rumbo posible es la unidad de América Latina, que implica la autonomía de América Latina. Porque tengamos en cuenta que en la medida en que América Latina está unida, América Latina puede ser autónoma de las decisiones del imperio. Si no, desunida va a estar siempre a sus pies y dependiendo de organismos como la OEA o la Sociedad Interamericana de Prensa que están monitoreadas por los Estados Unidos.

Una América Latina libre y autónoma es una América Latina unida.

3. El poder de las corporaciones

Si bien en el No al ALCA y en la creación del Mercosur podemos ver la política exterior de Néstor Kirchner, su política interna se caracteriza por, primero, asumir como un presidente débil. Después, asume la presidencia del PJ, pero rompe con Duhalde. Rompe con Duhalde porque Kirchner tiene, como dijimos, una gran iniciativa política, y desde el primer día de su ejercicio ya viaja a Santa Fe con el Ministro de Cultura y Educación, Daniel Filmus, a solucionar un problema, y esto deslumbra bastante a una sociedad que quería un presidente. Quería un presidente.

La otra política que lleva adelante Néstor Kirchner es una política de industrialización del país, de redistribución de la renta nacional, para lo cual se produce entonces el llamado conflicto con el campo, que el campo no es una entidad cerrada en sí misma, ni el campo tampoco pertenece a los propietarios de tierras, porque el campo pertenece a la patria, pertenece al país.

Esta situación, comandada por la Sociedad Rural Argentina, es una situación lamentable para muchos porque hay sectores que uno nunca hubiera pensado verlos junto a la Sociedad Rural, que insultó a Alfonsín, que recibió a Onganía en carroza, aplaudiéndolo. Entonces, a todos aquellos que acompañaron a los capitostes de la Sociedad Rural, habría que recordarles una concepción como para manejarse en la política argentina, que es la siguiente: Donde está la Sociedad Rural, si usted quiere ser de izquierda, progresista, lo que sea, no tiene que estar usted. Está claro, ¿no? Porque la Sociedad Rural no es nada de eso. La Sociedad Rural ese ese conjunto de ganaderos y agricultores que agravió a Alfonsín, homenajeó a Onganía, y está siempre contra los gobiernos populares, y estuvo al lado de todos los golpes de Estado.

Bueno, esto se ha dicho, pero ¿qué pasó con las 125? Ahí empieza una fuerte agresión de los medios contra el gobierno de Kirchner, que es muy difícil de soportar. Porque los medios, los grandes medios, son grandes grupos monopólicos, y al monopolizar el poder monopolizan la emisión de la verdad. Si yo tengo diez radios, veinte radios, dos diarios fundamentales, cinco canales de televisión, bueno, lo que yo digo se impone a lo que dicen los demás. Y esa es la verdad.

4. El rol del Estado y la primacía de la política

Durante el último año del gobierno de Kirchner, y hasta un año antes, durante los dos últimos años, nadie cree que Kirchner la va a poner a Cristina de candidato. Pareciera que era una broma que él hacía. Eso se lo van a tener que decir a Cristina, decía. Y muchos estaban totalmente en contra, porque veían, bueno, como bien machistas que somos todos, veían que Cristina, mujer, iba a ser más débil que Néstor, que era un político, y hombre ante todo.

El caso es que cuando se produce la muerte de Néstor Kirchner, ese mismo día, todos descubren en Cristina Fernández de Kirchner a una mujer de un temple muy poderoso. Surge ahí, en ese día, una nueva militancia, porque son muchos los que van a velar a ese muerto, y son muchos los jóvenes que despiertan a la política y se dan cuenta que el legado de ese político que ha muerto tan joven, para un político, para un ser humano hoy, que el legado es que hay que hacer política.

Entonces, Carl Schmitt elabora una nueva división de la sociedad en amigos y enemigos. Bueno, no hay amigos y enemigos, todo esto es mucho más complejo. Lo que hay son intereses diversificados en juego. Aquí, todo pareciera reducirse a una lucha entre el gobierno y las corporaciones. Esta lucha tiene muchas ramificaciones. Las corporaciones lo que buscan es la vuelta al consenso de Washington, lo que quieren es eliminar la intervención del Estado en la economía, y lo que quieren también es desregular el mercado.

Y esta es la discusión actual de la democracia argentina: ¿qué debe hacer el Estado? El Estado, asumiendo la primacía de lo político y asumiendo la política de la territorialidad de los militantes, plantea que quiere intervenir en la economía para que la economía y el mercado, el mercado, sea democrático. Entonces, para eso se necesita un Estado intervencionista y la regulación del mercado a través del Estado.

Por otro lado, las corporaciones no quieren eso. Quieren lo que quiere el viejo liberalismo que había planteado Martínez de Hoz, y quieren lo que quiere el consenso de Washington: un estado mínimo y una desregulación del mercado, lo que lleva a un mercado no protegido por el Estado, y un mercado antidemocrático porque se lo devoran los grupos monopólicos.

En esta situación está la democracia argentina. Esta es la situación que tenemos que asumir, que defender. Y recordar que ante todo lo que tenemos que defender es la democracia que tanto amamos cuando surgió, porque veníamos de las sombras de la masacre de la dictadura, veníamos de la sangre. Y la democracia nos trajo la vida y la posibilidad de discutir todo esto, de pensar todo esto, y aún de estar en desacuerdo de la peor manera.

Pero siempre es mejor, porque no nos vamos a matar los unos a los otros. Mientras eso no ocurra, estamos en democracia, porque mientras podamos discutir nuestras diferencias, estamos en democracia.

Chau, hasta luego.