Los movimientos políticos en Argentina durante el siglo XX. Partidos, ideologías y figuras cuyo compromiso con sus ideas y con aquello que pensaron marcaron el pensamiento nacional contemporáneo. La izquierda argentina y sus máximos referentes, el anarquismo, la Unión Cívica Radical, el peronismo, el 17 de octubre, el Cordobazo y el Viborazo.

1. La bastardía, un modo de ser en el mundo

Hoy nos vamos a ocupar de un tema arduo, difícil, y frecuentemente doloroso, muy doloroso. Para algunos, no para todos, pero así es la historia, unos la ven de una manera, otros la ven de otra manera.

Bueno, la cuestión es la siguiente. Dije esto para decir que vamos a hablar de la muerte de Eva Perón. Entonces, tenemos que pensar a este gran personaje de la historia argentina. Pasó por la historia argentina durante seis años y dejó su presencia grabada para siempre. Vamos a pensar a Eva Perón desde el concepto de la bastardía, porque estamos ante la presencia de una mujer bastarda, es decir, hija ilegítima.

El concepto de bastardía ha sido muy usado por Sartre, sobre todo, que lo hereda un poco de Heidegger. Pero el concepto de la bastardía lo que quiere decir es que el bastardo no tiene linaje, no viene de ningún lado, no está legitimado, no tiene padres, no tiene madres, no tiene un lugar en el mundo, digamos así. Entonces, lo que no tiene es un ser. El bastardo no es. ¿Por qué no es? Porque no tiene nada que lo haga ser.

Un hombre es todas las cosas que hace. Entonces, yo, a esta altura de mi vida, soy todas las cosas que he hecho en mi vida. Ese es mi ser. Hoy no soy todas esas cosas. Las soy en el modo de que ya no las soy, aunque las soy. Ese es mi ser, porque eso es lo que yo hice, ese soy yo. Pero en este presente, Es un presente que me arroja a mis posibles siempre, porque no soy una roca, soy un ser humano, y el ser humano siempre tiene posibilidades que lo arrojan hacia su futuro.

Pero el bastardo no es porque no tiene nada detrás. Es lo contrario del oligarca. El oligarca tiene un linaje que se remonta hasta los próceres de la patria. Borges, por ejemplo, que tenía una obsesión con esto, siempre traza un linaje que lo lleva hasta los primeros heroicos guerreros de la argentinidad.

La bastardía de Evita surge porque su padre, Juan Duarte, que es el amante de su madre, por supuesto, había tenido con ella cinco hijos y no los había reconocido. Uno de ellos se llama Juan Duarte, que va a ser el hermano de Eva. Entonces, no los había reconocido, y esta es la condición de bastarda de Evita. Digamos que, en Heidegger, Heidegger diría que este es uno de sus existenciarios. ¿Qué quiere decir esto? Que es una de esas condiciones, de esas marcas, que le hacen ser lo que va a tener que ser, pero a partir de una carencia. Carece de ser, carece de pasado. No es legítima, es hija ilegítima.

Entonces, lo que nunca es un señor bien y un oligarca es un ilegítimo. ¿Cómo va a ser un ilegítimo si justamente vive de su linaje? Entonces, el bastardo es un ser inauténtico porque no tiene la autenticidad del ser del ser que lo antecede, del ser que lo hace ser lo que es. No, va a tener entonces que inventarse. Que inventarse. Y esto es lo que apasiona a Sartre de la figura del bastardo. El bastardo es un ser que no tiene definición, porque es bastardo, pero que al no tenerla está todo arrojado hacia el futuro y tiene que ir inventándose a sí mismo. Tiene que ir haciéndose él lo que va a ser.

Su ser lo tiene que construir él. Esto es lo que hace Eva Perón. ¿Era una bastarda? Bueno, no tengo nada atrás. Bueno, pero ahora yo me voy a inventar a mí misma. O sea, Eva Perón es una construcción de Eva Perón. Ella traza, elige y lucha por el destino que quiere, y ese destino, formado por sus elecciones vitales, es el ser que va a tener.

No es curioso, entonces, que Evita se acerque a los otros bastardos de la sociedad. ¿Quiénes son los otros bastardos de la sociedad? Y bueno, es la clase obrera, son esos negritos que llegan a Buenos Aires, bastardos, no tienen nada, llegan solos, un poco con algunas familias, pero ¿quién los va a reconocer? Entonces, la unión de Eva con su proletariado, con su clase obrera, con sus grasitas, como ella cariñosamente los llama, es la unión de un colectivo político-social (los migrantes, los negritos) y de una mujer.

Los dos son malditos por la oligarquía. Comparten eso. La oligarquía los odia. Odia tanto a Eva Perón como odia a los negros, a los grasitas, con los que Eva Perón construye su poder político. Uno y otro se están dando el ser a sí mismos.

2. La lucha por darse un ser

El transcurso existencial de Eva Perón a través de la historia argentina es lo que vamos a llamar una aventura ontológica. Esto va a quedar claro.

Ontología viene del griego, ontos es ser y logía es aquello que se ocupa del ser. O sea, una aventura ontológica es una aventura que pertenece al campo del ser, de lo que es, y de lo que trata de darse la densidad de ser. Todos nosotros tratamos de tener la densidad de ser, creemos que tenemos la densidad de un ser y de que somos lo que creemos que somos, pero corremos el enorme riesgo de ser lo que los otros quieren que seamos, porque estamos todo el tiempo abiertos a lo que nos dicen, nos dicen, nos dicen, que al final somos dichos, somos pensados, somos interpretados. Decimos toda la vida lo que nos dicen que tenemos que decir. Y así, entonces, somos, vivimos bajo el señorío de los otros y nunca tenemos un verdadero ser. Tenemos el que nos encaja el poder.

Hay una lucha en la existencia de Eva Perón. Eva Perón se da cuenta de su carencia del ser. ¿Cómo soluciona esta carencia del ser? ¿Cómo deja atrás su bastardía? Bueno, primero, uniéndose hacia la otra clase bastarda que hay en la Argentina, los proletarios. Y también inicia su carrera hacia el poder. Lo que Eva siente es que no solo Perón le va a dar la consistencia de ser alguien, sino que ella necesita una consistencia estamental, objetiva. Se casa con Perón, lo cual le implica un gran reconocimiento en cuanto a su carencia de ser algo, ahora es la esposa del Presidente de la República. Perón, incluso, un 9 de julio, el primer 9 de julio, la lleva al Colón ante la indignación de toda la clase ilustrada. ¿Qué hace esa prostituta en el palco presidencial? ¿Por qué era una prostituta? Porque había sido una actriz. Y en 1946, una actriz era, sin más, una prostituta.

Entonces, como la odiaban tanto Eva Perón, se preguntan todos los señores bien que van al Teatro Colón, ¿qué hace esa prostituta en el palco presidencial? Este fue un acto revolucionario de Perón. Que se casara con Eva Perón es excepcional por parte de Perón. Piensen después con quién se casó y establezcan la diferencia entre un Perón y otro, y se puede establecer esa diferencia basándose en las dos mujeres que tuvo al lado. Porque, si lo pensamos bien, uno es también, y en gran medida, la mujer que tiene al lado. Fíjate qué mujer tiene al lado y dime quién es. Bueno, Evita era, si quieren, le decimos así, una mujer difícil, con un enorme carácter, y lo sigue a Perón y lo elogia mucho a Perón, pero elogiarlo a Perón era un modo de presionarlo a Perón. Ya vamos a ver esto.

Tiene dos etapas la figura de Evita. La etapa Christian Dior, en la cual Paco Jamandreu es quien la viste, y Paco Jamandreu era un gran diseñador y era un homosexual en la Argentina de los años 50, cosa que era terrible, porque era como una condena, un ultraje. Los machos de la oligarquía, los machos del ejército, los machos de las clases altas, odiaban a un homosexual. Entonces Paco Jamandreu escribe un libro que se llama La cabeza contra el piso. Luego Eva cambia, cambia el look Dior, y usa para siempre el traje de militante, ¿no? El traje sastre, y el rodete y el pelo tirante, y se convierte en una militante. Ya es algo más, una militante política.

Otro paso fundamental que da Eva es la Fundación Eva Perón. Le pone su nombre. Esa no es cualquier fundación. Es la Fundación Eva Perón. Ella se reconoce en esa fundación. Y esa fundación es para expresar su amor por los desposeídos.

Entonces, después, quiere la vicepresidencia y se la pide a Perón. Y Perón le da respuestas evasivas, no la respalda claramente. Eva y Espejo de la CGT organizan un gran acto en la Avenida 9 de Julio porque lo que Eva quiere tener es un ropaje institucional. Un ropaje institucional quiere decir que si ella llega a ser vicepresidenta, va a ser parte del Estado, y ahí sí va a ser, va a tener un ser, va a dejar de ser la bastarda que no tiene nada, que está desamparada por su bastardía. No, ahora va a ser la vicepresidenta de la República Argentina. Se juega eso, se juega todo a esa apuesta y bueno, ahora vamos a ver qué ocurre.

3. Su proyecto político

La renuncia de Eva Perón a la vicepresidencia de la Nación es su mayor derrota política. Las causas de esta derrota política son muchas.

Indudablemente se opusieron las Fuerzas Armadas, peronistas y no peronistas, la Iglesia, por supuesto, ya sabemos qué sectores sociales se opusieron, pero la CGT respaldaba esa candidatura. La CGT respaldaba esa candidatura y Perón... Perón en verdad no, porque no la quería Evita de vicepresidenta.

Evita fue, a lo largo de todo el tiempo y los años y los meses y los días que estuvo al lado de Perón, compartiendo con él la política presidencial, fue el más importante adversario que tuvo Perón. Esta es una tesis muy arriesgada, pero tenemos que pensar quiénes fueron los adversarios de Perón. En verdad, tanto tanto no valían, pero la que más valía en esa Argentina de los años 50 era Eva Duarte de Perón.

Y Evita le exigía a Perón ir más allá, seguramente de lo que Perón quería ir. Y los elogios que Evita le daba a Perón, porque lo elogiaba muchísimo, pero esos elogios eran incómodos para Perón, porque Evita le hacía sentir que esperaba tanto de él que él sentía que no podía responder a esa espera, a esa exigencia. Esta mujer espera mucho de mí, esta mujer exige mucho de mí. Yo no quiero hacer tanto.

El Che hace lo mismo con Fidel Castro. En un folleto del Che que se llama Revolución cubana, vanguardia de la revolución o excepcionalidad histórica (está por ahí, consíganlo) comienza hablando de la única excepcionalidad histórica de la Revolución cubana y dice que es Fidel Castro. Y bueno, ahí habla de Fidel maravillas, maravillas y maravillas. El Che también lo elogiaba a Fidel para obligarlo a Fidel a estar a la altura que él quería que estuviera. Al final, bueno sabemos, el Che se va de Cuba. Los dos no podían estar en Cuba. El Che se va a Bolivia, antes se va al Congo, pero al final se va a Bolivia.

Y Eva Perón tiene el mismo problema con Perón. ¿Pueden gobernar los dos? Porque sin duda alguna Evita le debía llenar bastante la cabeza al general con proyectos políticos que Perón no tenía tantas ganas de hacer, o que por ahí consideraba que no era el momento de hacerlos. La concepción de Perón es la de la comunidad organizada, y la comunidad organizada implica un proyecto de conciliación de clases, tratando de beneficiar dentro del capitalismo a las clases postergadas.

Ahora, Evita, por el contrario, lleva adelante un proyecto popular, proletario, y extremo, digamos, jacobino. Los jacobinos eran el ala extrema de la Revolución Francesa, y su nombre se basa en que se reunían en el monasterio de los jacobinos. Bueno, Evita, digamos, puede ser considerada como la izquierda de Perón, porque su unidad con lo popular, con el proletariado, y sus deseos de cada vez irlos beneficiando más, y su odio a las clases poderosas, que en cada discurso se explicitaba más, más y más, empezaban a preocupar seriamente a Perón.

De aquí que la generación del 70 construye su Che Guevara, que es Eva Perón. Por eso, los montoneros lanzan una consigna que es famosísima: si Evita viviera, sería montonera. Lo cual es una petición de principios que, digamos, se discutió mucho en esa etapa. Porque si Evita viviera sería montonera, si Evita viviera estaría en la lucha armada. Lo cual, los que no estaban en la lucha armada, sino que hacían trabajo político de superficie, también creían que Evita estaría con ellos, de vivir, de haber vivido.

Ahora, hay algunas preguntas que nos podemos hacer y que son apasionantes. ¿Qué hubiera hecho Eva frente al bombardeo del 55? ¿Cómo hubiera reaccionado después de esa barbarie? Porque eso sí que fue una barbarie, bombardear una ciudad abierta e indefensa fue un acto de barbarie. Bueno, ¿qué podemos deducir de esto? Le hubiera dicho a Perón que había que pelear en ese mismo momento. Negarse a pelear en ese momento puede haber sido difícil, pero no hay que olvidar que ese bombardeo fue muy terrible. También es cierto que Perón respondió dándole a los suyos, digamos, libertad para responder violentamente. Pero una violencia casi, digamos, callejera, ¿no?

Pero Evita de haber estado en el 55, hubiera exigido un levantamiento del ejército leal que marchara decididamente a cortar la revolución oligárquico-liberal que ya era inevitable. Eso hubiera hecho Evita, creo, y creo que es así.

4. Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle

Pero es el cuerpo de Eva el que va a solucionar todos estos problemas, porque el cuerpo de Eva se enferma. A todos nos mata nuestro cuerpo, y a Eva la mata su cuerpo. Llega hasta pesar 33 kilos, más o menos, porque tiene un cáncer de útero. Y esta enfermedad le soluciona a Perón un problema muy serio, que es el problema de qué hacer con su cuadro auxiliar de conducción más importante, como era Eva.

Y Eva sufre mucho, es una enfermedad muy dolorosa. Hasta dice: soy muy chiquita para sufrir tanto. Y hay algo notable. Hay un texto de Eva, La razón de mi vida, que es lectura obligatoria en los colegios, pero hay otro que ella dicta mientras está muriendo, un mes antes de morir, desde su cama, entre marzo y junio de 1952, Evita dicta el texto Mi mensaje.

Y Mi mensaje es el texto más jacobino, más extremado, más desesperado de Evita, porque es el testamento político de una mujer que sabe que tiene la muerte ahí, en la puerta del dormitorio, mirándola mientras dicta cosas como estas: Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo para saber toda la verdad, porque los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron jamás, se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron ahí para gozar de la mentira.

Esta frase es descomunal, descomunal. Todos los que llegan a lo alto se quedan ahí para gozar de la mentira, dice. Yo no me dejé engañar, digamos, por los oropeles del poder. ¿Y cuántos, cuántos se dejan engañar por eso? Ya casi es un lugar común. Pero Eva llega, los mira, y regresa con los explotados, dice. Hay un viaje de ida, que es de ascenso, y hay un viaje de retorno. Se une, finalmente, al destino de los que sufren.

Digamos que establece aquí dos niveles de la realidad. Arriba están las fantasías del poder. Arriba están los oropeles, las luces, los brillos, las joyas. Abajo está la carencia. Entonces, Eva Perón quiere hacer de los pobres otra cosa. No quiere para ellos ni escasez ni abundancia, quiere justicia social. Este es el credo de Eva Perón: la justicia social, que tiene que ser igual para todos.

Y, también, en Mi mensaje dice: yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Yo no me olvidé del alma que traje de la calle. Y esto es fundamental, en otros pasajes dice: yo vi la mentira cara a cara, por eso sé de lo que hablo, por eso sé lo que les digo.

En Mi mensaje Eva Perón habla mucho de los traidores, muchísimo lo de los traidores, hasta que llega a una frase fundamental: tengo más miedo de la oligarquía que nace en el corazón de los dirigentes peronistas que de la oligarquía que derrotamos el 17 de octubre. Esa oligarquía que nace en el corazón de los dirigentes peronistas la hemos visto sobradamente durante la década de los 90, y siempre está presente, siempre la podemos ver. Y en los dirigentes de todos los partidos políticos, por ejemplo, sin duda.

Eva Perón muere, muere, el 26 de julio de 1952, bajo un muy sincero dolor popular. Evita muere muy joven y tiene el destino de los que mueren jóvenes. Los que mueren jóvenes mueren puros, mueren sin contradicciones, porque mueren sin quebrarse, sin quebrarse ni una sola vez. Porque en la existencia de cada uno de nosotros hay momentos de quebraturas, de rupturas. Hay momentos en que morimos y nos levantamos. Y hay que ver que algunos, cuando se quiebran, se quiebran para siempre. Y otros se quiebran, pero siguen, y siguen, y siguen.

No sé cuál hubiera sido el destino de Evita. De todos modos, lo que queda, lo que queda, es que fue amada sinceramente por los pobres y fue odiada por los poderosos. Y esto de muy pocos, de muy pocos, se puede decir.

Chau.