Los movimientos políticos en Argentina durante el siglo XX. Partidos, ideologías y figuras cuyo compromiso con sus ideas y con aquello que pensaron marcaron el pensamiento nacional contemporáneo. La izquierda argentina y sus máximos referentes, el anarquismo, la Unión Cívica Radical, el peronismo, el 17 de octubre, el Cordobazo y el Viborazo.

1. Los migrantes internos

En los movimientos políticos en la Argentina indudablemente tenemos que ocuparnos, indudablemente digo por la potencia que ha desarrollado ese movimiento, el peronismo, desde el momento en que se consolida por primera vez en la plaza pública a través de una gran movilización popular que intenta rescatar a un líder cautivo en la isla de Martín García. El coronel Perón había sido llevado a la isla de Martín García por su política obrerista desde la Secretaría de Trabajo, y porque también había logrado los puestos de Vicepresidente y Ministro de Trabajo.

No hay que olvidar que se viene de la década llamada infame por José Luis Torres, y que durante esa década fraudulenta lo que cundió, lo que fue hegemónico en esa década fue lo que se llamó, por la misma oligarquía argentina, fraude patriótico. Es decir, una condición especial del fraude: se hacía fraude en favor de la patria, se hacía fraude en favor de los que representaban los intereses de la patria.

Frente a esta instancia, cuando ya en la Cámara de Comercio británica se había promulgado la candidatura de Robustiano Patrón Costas... Que este es un nombre que uno en realidad debe analizar un poco: es un patrón que a la vez es robustiano, no es cualquier patrón, no es un debilucho este patrón, es un robustiano patrón... Y Costas, bueno, esto tiene muchas interpretaciones, si no le haces caso a robustiano, patrón, te va a costar, y después todo capitalista tiene que analizar sus costos de producción, sus costos de venta, y sus ganancias. O sea que es todo un nombre capitalista, Robustiano Patrón Costa, como para asustar a cualquiera.

Pero los que no se asustaron fueron los oficiales nacionalistas del GOU, Grupo de Oficiales Unidos o Gobierno Orden Unidad. Entonces, se produce un golpe de Estado, el del 4 de junio de 1943, y este golpe de Estado está, digamos, enfervorizado por el desarrollo de la industria pesada. En este sentido, Perón da una conferencia en La Plata, muy importante, en 1944, que se llama La importancia del desarrollo de la industria dentro de la defensa nacional.

Dentro de este Grupo de Oficiales Unidos, justamente el coronel que acabo de mencionar, Juan Domingo Perón, empieza a destacarse. Se destaca porque hay un panorama que es, como siempre, el de la sociedad civil. Todos miran ese panorama. Ahora, algunos lo miran y no lo ven, o hay cosas que no ven. Y hay algunos grupos que ven lo que realmente pasa de nuevo, porque siempre lo nuevo está surgiendo y los que interpretan lo nuevo son los que más suman, los que ganan, porque lo que siempre logra imponerse en la historia es lo nuevo cuando lo nuevo logra una conducción que le dé una coherencia política, una cobertura política.

Lo que había visto este coronel Perón era lo que llamamos, se llama, migraciones internas. ¿Por qué las migraciones internas? Estaban llegando a la Capital Federal, a Buenos Aires, los migrantes internos, es decir, los morochos del interior, los de la piel oscura. La negritud, digamos, estaba llegando a Buenos Aires por un proceso económico de sustitución de importaciones.

Esto lo voy a decir brevemente porque en realidad ha sido dicho, pero hay que decirlo. La sustitución de importaciones consiste en que en un país neocolonial, como era la Argentina, cuando la metrópoli está en crisis, como estaba en crisis Inglaterra debido a la guerra llamada mundial... Digo llamada mundial, bueno, esto es un tema que habría que desarrollar, pero llamada mundial, porque no era mundial, era una guerra europea en la cual participó Estados Unidos y, después, uno que otro país, como Brasil, etc.

Ahora, sustitución de importaciones quería decir que Inglaterra, que era la metrópoli para la Argentina, ya no puede darle muchos objetos manufacturados. Entonces, la neocolonia se encuentra en una coyuntura difícil, tiene que dejar de ser una neocolonia de monocultivo (agrícola, ganadera) y tiene que empezar a ser un desarrollo industrial, un desarrollo industrial liviano, no pesado, pero sí liviano, que consiste en sustituir las importaciones que recibía de la metrópoli.

Empieza así a surgir entonces una pequeña, mediana, industria nacional que convoca a todo un sector obrero que migra hacia Buenos Aires para buscar ubicación en este nuevo proceso económico-político. Entonces tenemos aquí a los migrantes internos que se convocan, se unen en la Capital Federal y un coronel, un coronel que ve este proceso, y le quiere dar una forma política que lo beneficie a él y los beneficie a los migrantes internos.

2. Civilización y barbarie

Estos acontecimientos que se desarrollan del 43 al 46, que es cuando suceden las elecciones, hay que observarlos dejando de lado todo juicio moral. No nos importa quiénes eran buenos, quiénes eran malos. Vamos a tratar de analizar cómo se construye poder, y por qué alguien construye poder y otros no pueden construirlo. Ahí había un sujeto nuevo, los migrantes internos, los que venían de las provincias interiores.

Entonces, algunos no podían verlos, ni podían valorarlos. Tomemos, por ejemplo, el Partido Comunista, que era, seguramente, como partido que se propone ser el partido de los pobres, de los marginados, de los humildes, debió ver a este contingente que estaba llegando y decir: bueno, esta gente es nuestra gente.

Pero el Partido Comunista, que en ese momento lo dirigía Victorio Codovilla, estaba alineado con la política de la Unión Soviética. Y la Unión Soviética, en ese momento, estaba llevando una guerra, sin duda alguna heroica, contra el nacionalsocialismo en Europa. Entonces, para el Partido Comunista Argentino, que era un partido staliniano, que recibía sus órdenes principales del stalinismo, no podía reconocer a estos migrantes porque tenía su mirada puesta en la guerra europea.

Entonces, digamos, lo primero para el Partido Comunista era la derrota de los nazis en las tierras de Europa, y así llegaban todos estos contingentes y primero no los vio por tener la mirada tan lanzada hacia afuera, ¿no? Y después no los vio porque realmente no veía en esta gente al obrero con experiencia sindical, sino que más bien veía a un contingente que no tenía experiencia política de ningún tipo, y que entonces no tenían la necesaria formación como para ser encuadrados en el sindicalismo comunista.

O sea, si analizamos esto, es también la visión sarmientina de civilización y barbarie. Es decir, el Partido Comunista está afincado en la centralidad de la ciudad portuaria, llegan los migrantes y dice: no, estos morochos con nosotros no pueden entrar porque no saben nada de nada, no conocen los principios del sindicalismo, y bueno, si queremos llegar un poco más lejos, con cierta ironía, no han leído a Trotski, no han leído a Lenin, bueno, eso estaba por descartado. Pero coincidían con la oligarquía en que estos morochos sudamericanos, que nadie les decía morochos sudamericanos, eran los negros, la negrada... Y los grasitas, les va a decir Evita más adelante, pero ya con un tono muy cariñoso. Pero eran, digamos, los negros. Era la negritud, la barbarie.

Para la oligarquía era un asalto, un asalto a la ciudad culta y ya en el primer año de la década del 50, un diputado radical va a decir que eran el aluvión zoológico, o sea, eran animales que venían en el modo aluvional sobre la capital culta que no estaba dispuesta a recibirlos. Un aluvión zoológico es la barbarie misma. Equiparar a esos nuevos sujetos políticos con animales era, por supuesto, la imposibilidad de representarlos políticamente. No los querían. Para los radicales eran ni chicha ni limonada, como son los radicales, ¿no? Entonces, no los podían captar porque este sujeto nuevo no era de clase media.

Entonces, ¿qué es lo que ve este vertiginoso coronel Perón, de una carrera vertiginosa, en ese momento? Bueno, ve a este nuevo sujeto y dice: alguien lo tiene que captar. Este sujeto, estos negros, estos negros odiados por la oligarquía, por el Partido Comunista, por los radicales, por los conservadores, me los voy a captar yo. Entonces, pide al GOU, movimiento que quiere desarrollar la industria pesada en la Argentina, Perón pide la Secretaría de Trabajo. Y desde la Secretaría de Trabajo comienza a relacionarse con este nuevo contingente.

Entonces todos los morochos que han llegado a la capital saben que hay un coronel Perón en la Secretaría de Trabajo dispuesto a escuchar todas sus quejas. Entonces es así como Perón se va ganando a los distintos gremios. Por ejemplo, hay algo célebre en este sentido, muy paradigmático, ejemplar, que es el caso del gremio de la carne. Los obreros del gremio de la carne declaran una huelga, declaran una huelga. Y José Peter era el secretario del gremio de la carne, debe haber consultado con Codovilla y Codovilla le debe haber dicho: nada de huelgas en el gremio de la carne porque hay que mandar la carne al territorio donde las tropas de la Unión Soviética están gloriosamente derrotando a los nacionalsocialistas.

Entonces, los obreros, que no tenían mucha idea de la guerra que se llevaba a cabo en Europa, porque el mundo no era como hoy, no estaba globalizado a través del sistema de comunicaciones. Europa era una entelequia lejana, y también la Unión Soviética, lejana y casi imposible de visibilizar. Entonces, cuando José Peter va y les dice: compañeros, camaradas, lo que sea, no levanten la huelga, sigan trabajando porque en la Unión Soviética hace falta carne. Lo van a ver a Perón y Perón les dice: no, compañeros, hagan la huelga, ustedes necesitan aumento de salarios. Y los obreros de la carne hacen la huelga, y Perón se queda con el gremio de la carne. Así actuaba.

3. Un acto fundacional

Perón así es como logra una presencia, una aceptación por parte de esta nueva masa, que es realmente numerosa, y que, al ser nueva, se siente muy protegida por este líder militar, canchero, sonriente.

Perón les habla de un modo en que nadie les había hablado. Dice una serie de palabras que nadie decía en los discursos. A lo indefinido le dice bosta de oveja, por ejemplo. Y esto sorprende mucho porque no tiene nada que ver con el lenguaje oligárquico, ni con el lenguaje comunista, con que los líderes se dirigían a las masas. Perón pasa a ser el líder que tiene de su lado a todo el nuevo proletariado argentino.

Entonces, esto es de tal gravedad que la derecha del ejército pone preso a Perón y lo envía a Martín García. Pero bueno, sin duda, como lo demostrará después, está dispuesto a aceptar su papel de líder de masas. Entonces ocurre un acontecimiento que es el 17 de octubre, que es el acontecimiento fundacional del peronismo. Digamos, siempre toda revolución ha tenido un momento mítico fundacional. La francesa: la toma de la Bastilla. La revolución rusa: el Palacio de Invierno.

Entonces, el 17 de octubre es la fecha fundacional del peronismo porque las masas salen a la calle sin ninguna conducción. Perón no podía conducir a nadie desde Martín García, y no había conductores auxiliares capaces de reemplazar a Perón. Entonces, salen las masas en una política que algunos califican de espontaneísmo, pero que Perón va a negar que sea espontaneísmo.

El espontaneísmo de la clase obrera es una categoría desacralizada desde la racionalidad de la política, que dice que toda movilización debe ser organizada por los partidos, en fin, de un modo ordenado. Pero una salida así, intempestiva, inesperada, bueno, eso es espontaneísmo. No, no, no era espontaneísmo, sino que Perón ya había hablado mucho con los obreros, entonces los obreros ya sabían quién era Perón, y Perón en Martín García empezó a saber mucho más quiénes eran los obreros y por qué lo querían tanto.

Entonces el feriado del 12 de octubre era un feriado, ¿no? Y Perón firma un decreto diciendo que la clase obrera tiene que cobrar ese feriado. Entonces hay una frase histórica de las clases dominantes que es la siguiente... Cuando los obreros van a pedir el pago del feriado del 12 de octubre, la patronal ya muy segura, porque Perón está como destronado, le dice a los obreros: vayan a cobrarle a Perón.

En esa frase de la patronal, los obreros ven qué es lo que tienen que hacer. Sí, tienen que ir a cobrárselo a Perón, para lo cual tienen que liberar a Perón. Tienen que pedir la liberación de Perón, primero para cobrar el feriado del 12 de octubre, y después para seguir adelante. Entonces salen a la calle. Salir a la calle no es cualquier cosa. En mayo del 68, yo siempre discuto con filósofos de aquí, los que quieren eliminar el sujeto y todas esas cosas, los estructuralistas, y hay una frase formidable que dice: las estructuras no salen a la calle, los que salen a la calle son los sujetos políticos, y ahí después se arma la estructura.

Entonces, la conciencia política de los militantes aparece en la praxis. La praxis quiere decir que nos unimos a otros porque compartimos un punto de vista propio sobre la realidad. Los que van saliendo a la calle no se preguntan los unos a los otros ¿vos lo vas a buscar a Perón? ¿vos querés rescatar a Perón? No, todos saben por qué salen. Salen porque están peleando por lo suyo y lo suyo lo ven representado por este coronel Perón.

Entonces, esta gente que sale a la calle lanza una consigna que ha sido cruelmente utilizada por el antiperonismo. Entonces, esta consigna es: alpargata sí, libros no. Por favor, escuchemos, porque la interpretación es la siguiente... Los estudiantes estaban contra el peronismo, contra Perón, contra los obreros y contra los migrantes, porque a la universidad no iba un obrero. Un obrero no iba a la universidad, la universidad le estaba negada a un obrero. Entonces, un obrero no tenía libros, no leía libros. Los libros se leían en la universidad y se dictaban en la universidad.

¿Qué tenía propio un obrero? ¿Qué era lo propio? Bueno, la alpargata, porque con las alpargatas se paraban en el mundo, caminaban por el mundo, y era la identificación de la identidad obrera. Entonces, ¿cómo no iban a largar esa consigna? Alpargata sí, o sea, nosotros sí. Libros no, ellos no, porque ahí había un enfrentamiento, sin duda alguna. Ningún obrero era estudiante, pero todos los obreros usaban alpargatas. Pero lo importante es que el reconocimiento de la propia identidad, a través de un elemento fundamental de la vestimenta del obrero, es un profundo reconocimiento de sí mismo.

Entonces, en la jornada del 17 de octubre, los obreros que usan alpargatas salen para peticionar por la libertad de un líder que supo reconocerlos. Este es el mejor momento de Juan Domingo Perón, su momento más alto en la historia de la política argentina. Habrá otros que no están a la altura de este. Pero este sí fue brillante.

4. Unos cuantos descamisados

Entretanto, Perón estaba en el hospital militar. Farrell estaba desesperado. El presidente en ese momento era Farrell. Farrell estaba desesperado porque la plaza estaba llena de trabajadores. Desbordaba la Plaza de Mayo de trabajadores. La casa estaba tomada. Es decir, cuando la oligarquía siente que le toman la casa, se pone muy mal. Y también el ejército.

Entonces, Farrell lo hace traer a Perón, y le dice: Perón, haga algo con esta gente. Y Perón le dice: pero, general, ¿qué quiere que haga? No sé, pero mándelos a sus casas. Entonces, Perón sale al balcón y ahí dice trabajadores, no dice compañeros todavía. Y da un discurso, y lanza por primera vez la consigna más desmovilizadora de la historia universal, por decirlo suavemente, que es: de casa al trabajo y del trabajo a casa. Como ustedes podrán observar, si los obreros van de casa al trabajo y del trabajo a casa, va a ser muy difícil que hagan una transformación de la sociedad en que viven. Podrán transformar algo en su casa o algo en el trabajo, pero cambiar el orden establecido, no.

Los obreros se van, pero ellos, por su parte, lanzan una consigna antipatronal notable. Hay obreros que han declarado: yo, bajo el peronismo, aprendí a hablarle a los patrones sin miedo, de igual a igual. Con lo cual podemos decir que, sin duda alguna, si el peronismo no fue un movimiento socialista, fue sin duda un movimiento antipatronal. Y la clase obrera que abandona la plaza ese 17 de octubre, la abandona bajo la consigna: mañana es San Perón que trabaje el patrón. Cosa que al patrón no le gusta nada, primero porque al patrón no le gusta trabajar, y tampoco le gusta que sea San Perón, porque los santos son otros santos los que quieren los patrones. Pero el obrero elige las fechas del calendario. Mañana es feriado, mañana es San Perón.

Entre tanto, se acercan ya las elecciones del 46. Y Perón, cuando llegan esas elecciones, lanza un decálogo para los votantes que es, en verdad, muy revolucionario para la época. La primera frase es: no vayan a fiestas que inviten los patrones. O no vaya a ninguna fiesta que inviten los patrones el día anterior a las elecciones. ¿Por qué? Porque los patrones podían invitar a los obreros, a los empleados de la estancia... Vengan, vengan a una fiesta y les daban damajuana y los reventaban y se pasaban el día de las elecciones durmiendo. Entonces, Perón, muy hábil, dice, no vaya a ninguna fiesta que inviten los patrones.

Después dice: si el patrón cierra la tranquera, rómpala y pase a cumplir con la patria. Este sí, esto es subversivo, porque, caramba, ¿cómo un obrero va a romper la tranquera que el patrón cerró? Esto es inconcebible. Era inconcebible para la oligarquía de la época esto era una pesadilla, que un tipo desde las esferas de gobierno dijera: rompan las tranqueras y vayan a cumplir con la patria.

Entretanto, aparece un humilde poeta peronista que se llama Zoilo Laguna, que escribe un folleto llamado Se vienen las votaciones, y en ese folleto, este verseador a lo Martín Fierro, dice algo muy cierto:

Libertá
Si habrán hablao de ella en otras ocasiones
Ganando las elecciones a garrotazo pelao
Libertá de andar tirao sin techo, pan ni trabajo
Esta era, pa' los de abajo la libertad del pasado
Sin asco a darle cruzado
Que en esta tierra el destino
Ya tiene un nombre argentino
Perón y asunto arreglao.

Este final del poemita de Zoilo Laguna también es discutible, porque la clase obrera no puede decir: Perón y asunto arreglado. Es cierto que a Stalin le gustaba mucho que el proletariado soviético dijera Stalin y asunto arreglado, que ni siquiera lo decía, porque por ahí suponía que eso a Stalin no le gustaba tampoco. Pero, digamos, no hay una verdadera revolución con un solo líder, y un pueblo que se basa exclusivamente en el carisma y en la fuerza de ese líder.

Pero Perón se gana al proletariado, y La Vanguardia cuando describe la jornada del 17 de octubre, dice: unos cuantos descamisados aparecieron por ahí, por la plaza. La palabra descamisado, que intentó ser agraviante, descamisados, tipos que ni siquiera usan traje, que andan por ahí en mangas de camisa, es recuperada por el peronismo, pero no como insulto, sino como factor de identidad, igual que la alpargata. Porque esta es la composición totalmente plebeya del primer peronismo. Las alpargatas y los descamisados.

Y después, cambia el modo de hacer política. Y esto lo ve muy bien John William Cooke. Hasta Perón, digamos, interpreta Cooke, la política era una cosa reservada a los caballeros. Los humildes no entraban en la política. Eso era para las clases altas, para los caballeros. Entonces, John William Cooke, gran teórico del peronismo de izquierda, dice: lo siento, señores, nosotros somos peronistas, no somos caballeros.

Y así surge el peronismo en esa jornada agitada, vertiginosa, del 17 de octubre, con muchos protagonistas, y una de esas protagonistas, aunque no ocupa el lugar principal, fue Eva Perón. Y bueno, Perón gana las elecciones, y ahí empieza otra historia.

Chau, hasta luego.