Los movimientos políticos en Argentina durante el siglo XX. Partidos, ideologías y figuras cuyo compromiso con sus ideas y con aquello que pensaron marcaron el pensamiento nacional contemporáneo. La izquierda argentina y sus máximos referentes, el anarquismo, la Unión Cívica Radical, el peronismo, el 17 de octubre, el Cordobazo y el Viborazo.

1. La inmigración no esperada

Dentro del tema que estamos tratando, movimientos políticos en la Argentina, hoy nos toca tratar el tema del anarquismo.

¿Cómo llega el anarquismo a la Argentina? El anarquismo llega por carencia de habitantes. ¿Por qué se produce en la Argentina una carencia de habitantes? Bueno, porque la élite dominante ha tenido la necesidad para ellos de eliminar a varios habitantes de este país.

Desgraciadamente, la política que hizo Buenos Aires no fue una política de integración, sino que fue una política de exclusión. Con lo cual, y ya lo hemos dicho, lo que se hizo en la Argentina no fue un país, sino una ciudad, la ciudad de Buenos Aires, que retuvo todo el poder para sí (el puerto, la aduana, toda la riqueza) y entonces elaboró una economía de exportación de materias primas e importación de manufacturas.

Para eso tuvo que eliminar, derrotar en una guerra civil terrible que se desarrolló a lo largo de todo el siglo XIX, al federalismo gaucho, al cual termina por derrotar en la extraña batalla de Pavón con la complicidad de Urquiza, sin duda alguna. Y Mitre, aliado a los brasileños y a los uruguayos, que poco colaboraron, extermina al pueblo paraguayo que comandaba Francisco Solano López, y la masacre la hacen sobre todo los brasileños, y también la obstinación de Solano López de pelear hasta un extremo demasiado extremado, porque mandaba finalmente a chicos de ocho años con bigotes pintados, que eran fácil presa de la furia brasileña y del ejército mitrista.

Entonces, quedan liquidados los gauchos del interior. Quedan liquidados los negros, que eran la vanguardia del ejército mitrista en la Guerra del Paraguay, los mandaba adelante y así los mataban a todos. Y luego, con la campaña de Roca, la llamada conquista del desierto, que Roca, con bastante poca piedad, aniquila a todos los pueblos originarios durante esa campaña del desierto, con rifles Remington, con cañones Krupp, contra lanzas, pobres lanzas, de los indios.

Hay una frase de Estanislao Zeballos, uno de los hombres del 80, uno de los hombres más venerados por el liberalismo argentino, que con todo candor dice una verdad terrible: el Remington ha enseñado a los indios que un batallón puede pasearse por la pampa sembrándola de cadáveres. Esto aprendieron los indios con el Remington.

Entonces, en resumen, Buenos Aires para fortalecerse en la hegemonía total del país ha tenido que exterminar a todos aquellos que se le oponían, con la complicidad de Urquiza y la exterminación de todas las montoneras del federalismo gaucho, de los negros y de los pueblos originarios de la Patagonia. Queda solamente Buenos Aires. Entonces, Alberdi, que ya había dicho, gobernar es poblar, e Ignacio Anzoátegui, que era un nacionalsocialista, un nazi argentino, en un libro que publica, en el capítulo sobre Alberdi lo empieza diciendo: dijo gobernar es poblar y nunca se casó.

Bien, entonces, ¿qué es lo que queda? Bueno, hace rato que se les había ocurrido la idea de traer inmigrantes de Europa. En el Facundo, de Sarmiento, se expresa qué inmigrantes quiere Sarmiento: quiere daneses. Y pone el ejemplo de la colonia danesa, y pone el ejemplo de las cortinitas, que están muy prolijas, con sus ganchitos, y que todo está limpio y que todo está hermoso en la colonia danesa.

Pero no vienen daneses. Los inmigrantes que vienen son ácratas, anarquistas, polacos, judíos, italianos, rusos... En fin, yo diría que llegamos todos nosotros a este país, que venimos a reemplazar a los que los molestaban antes. Si antes los molestaban los indios, los gauchos y los paraguayos, y los negros, ahora llega otra expresión del afuera, porque el adentro es Buenos Aires. Buenos Aires siempre se siente dueña de la Argentina, dueña del adentro que es la Argentina. Todavía no ha fabricado una identidad nacional como para oponerle a esta inmigración ultramarina que viene del otro lado del océano. Esta chusma ultramarina, como le dicen tan delicadamente siempre los hombres de Buenos Aires.

¿A dónde llega la chusma ultramarina? ¿Dónde la ponen los elegantes hombres de la elite del 80, tan elogiada por nuestros prohombres de nuestra ilustrada derecha? Ya vamos a ver a dónde llegan los pobres inmigrantes.

2. FORA, Formación Obrera de la República Argentina

Llegan los inmigrantes, llegan del afuera, y llegan al adentro. Y el adentro pertenece a los prohombres de la patria.

Llegan al Hotel de Inmigrantes. Se ha hecho un hotel para recibirlos, y en ese hotel hay algunos carteles. Por ejemplo, hay algunas consignas que dicen: que en este país al que usted llega, como en todos los países, hay vencedores y vencidos. Con lo cual, les está diciendo que ellos llegan ya como vencidos al país de los vencedores. Usted se va a alojar en este hotel los días que sean necesarios, si tiene que dormir en el suelo, no será la primera vez que lo haga. O sea, hágalo, duerma en el suelo.

Los inmigrantes llegan a un país que los recibe de un modo hostil, y que los llama para que trabajen, porque en realidad los dueños de este país no tenían el hábito de trabajar. Total, ¿para qué van a trabajar en un país que la tierra es tan fértil, las vacas están por todos lados, el trigo crece? Bueno, las élites gobernantes no quieren trabajar, entonces traen a los inmigrantes para que trabajen. No les tienen miedo a los inmigrantes en un primer momento, aunque les parecen unos grasas europeos y hubieran querido que viniesen ingleses, alemanes, franceses, pero aquellos tenían mejor trabajo en Europa. Entonces, aquí viene la desgracia de Europa, los hambrientos de Europa, y son utilizados para trabajar en trabajos deleznables.

Ahora bien, los anarquistas, cuando advierten esto, se unen en la primera organización sindical poderosa que va a hacer frente al maltrato de la élite dominante de Buenos Aires. Es la FORA. Estos anarquistas que se unen en la FORA traen ideas desconocidas en la República Argentina, y por primera vez se empieza a dar la formación de una comunidad obrera en la Argentina, cosa que no existía antes porque los gauchos no eran obreros. Eran gauchos, iban a caballo, no había fábricas donde trabajaran. Ahora empieza a haber algunas fábricas, pero a muchos los mandan al campo. Pero el campo comienza a industrializarse, pero para el campo. Es decir, se importan maquinarias destinadas al trabajo con el campo, a enviar trigo y a enviar ganado a Europa.

Las clases dominantes se ven muy alarmadas por un hecho que ocurre en 1871 en París, que es la Comuna de París. Hay un texto notable de esto en Marx, que es Las guerras civiles en Francia, que es el que mejor narra este hecho. Los obreros se levantan en la comuna de París, Francia está en guerra con Prusia, con Alemania, con su ministro de acero Bismarck, y Francia está siendo derrotada en esa guerra.

Pero fíjense qué interesante. Alemania y Francia se unen porque hay una revuelta socialista en Francia, en París. Entonces, se reúnen y dicen: bueno, caramba, nosotros tenemos diferencias, pero son diferencias entre señores burgueses, como somos nosotros. Pero no podemos permitir que la hidra marxista esté creciendo en París y no hacer nada. Suspendamos la guerra. Se suspende la guerra y el señor Thiers, que era el primer ministro de París, incluso con ayuda de tropas alemanas, asesina a 33 mil obreros, aplastando la comuna de París.

Con lo cual, vemos que la cuestión nacional entre Alemania y Francia queda de lado cuando aparece la cuestión social. No, no, no. Entre nosotros, no. Es más grave aquello. Señor Thiers, por favor, actúe. Thiers actúa y mata a 33 mil obreros.

3. La ley de residencia y los primeros estallidos

Para que tengamos una idea de cómo afectaba la llegada de la inmigración en la élite dirigente porteña, hay un texto de Miguel Cané, el que redactó la Ley de Residencia de 1902, texto cruel. Miguel Cané, de quien todos hemos leído inocentemente Juvenilia en el colegio secundario. Miguel Cané, bibliografía obligatoria.

Entonces, este señor tan puro que todos tuvimos que leer Juvenilia y decir qué lindo librito, qué encantadora persona debe haber sido Miguel Cané. Bueno, no, era un paranoico en todo el sentido de la palabra. Hay un texto de Cané que recuperó David Viñas en Literatura argentina y política, el texto de Cané está incluido en Prosa ligera de 1919. Es un texto en el que Cané imagina cómo la marea roja que él ya había vivido en Europa, la marea roja, la ola roja, el terror, 1919 además ya estalló la Revolución Rusa y la ola roja ya es una presencia en el mundo.

Entonces, lo que tiene miedo Cané es que la marea, esa marea roja llegue a Buenos Aires como invasión. La idea de la invasión es constante porque los porteños sienten al país como su propia casa. Entonces el temor que tienen es que le tomen la casa. Esto es constante. Hay un texto de Cortázar, Casa tomada. Hay uno de Germán Rozenmacher, Cabecita negra, que resignifica Casa tomada. O sea, la metáfora de la casa tomada es fundamental para entender la historia argentina. Los sectores dominantes dicen: no nos van a tomar la casa porque la casa es nuestra.

Pero aquí el problema es que llega la inmigración. La inmigración trabaja, se enriquece. Están los sacasuelas. Hasta los sacasuelas, los zapateros, se enriquecen. Y, para terror de tipos como Cané llegan a entrar en los salones oligárquicos, como dice precisamente Daniel Cané: tropezando con los muebles. Claro, de brutos que son, no saben entrar en un salón oligárquico, entonces, tropiezan con los muebles.

En 1899 ya Cané está pergeñando la ley de residencia. El artículo primero de la ley de residencia dice: el poder ejecutivo podrá por derecho ordenar la salida del territorio nacional a todo extranjero que haya sido condenado o perseguido por los tribunales nacionales o extranjeros por crímenes o delitos de derecho común. Entonces, esto lo que en verdad significa es una ley contra la ideología de los inmigrantes incómodos. Todo inmigrante que tiene una ideología es un inmigrante incómodo. El inmigrante que llega puro de todo, dispuesto a que lo exploten, manso, ese no, no tiene nada que temer de la ley de residencia. Pero aquel que llega con una ideología ácrata, anarquista, que quiere armar sindicatos, discutir sueldos... No, a ese mejor hay que echarlo.

El artículo 2 de la ley de residencia, con acuerdo de los ministros, dice que se puede ordenar la expulsión de todo extranjero cuya conducta pueda comprometer la seguridad nacional. Ustedes observen cómo aquí aparece el término de seguridad nacional, que va a ser la ideología del gobierno de Videla. La seguridad nacional, no la defensa nacional. La defensa nacional es cuando el ejército defiende al país contra otro país. La seguridad nacional es cuando el ejército interviene en funciones de policía dentro del país.

Entonces, la ley se hace para todos aquellos que puedan perjudicar la seguridad nacional. La seguridad nacional se perjudica de varios modos. Uno de esos modos es una huelga de inquilinos que estalla el 2 de agosto de 1907. Los inmigrantes vivían hacinados en pequeños espacios infectos, que son los conventillos. Hay quinientos conventillos en huelga. He aquí un problema para la élite dominante. ¿Qué va a hacer? ¿Van a ir a dialogar con esta gente en los conventillos, y olerles esa comida horrible que hacen? Porque Santiago de Estrada describe los distintos olores de los conventillos, porque está lleno por supuesto de gallegos, italianos, polacos, rusos, entonces, todas las comidas dan asco.

Pero sobre todo, dice Santiago de Estrada, los que manejan los conventillos son, oh sorpresa, los judíos, porque cómo no iba a ser un antisemita el señor Santiago de Estrada, elegante hombre del 80.

4. Huelgas y represión

La elite dirigente se prepara en la Argentina para festejar gloriosamente el centenario. Quizás no habían pensado llegar al centenario tan dueños de este país, del que nunca dejaron de ser dueños, y que cuando se les cuestiona ese poder, esa propiedad, se ponen de muy mal humor.

Entonces, se acerca el centenario, 1910. Argentina quería mostrarse al mundo como una gran potencia, como una nación de paz, como una nación de abundancia, a la cual podían llegar todos los hombres del mundo y mirar todas las cosas hermosas que había en la Argentina, porque la oligarquía había tenido muy buen gusto en contratar arquitectos franceses para hacer los palacetes en que habría de vivir, y para hacer una joya como el Teatro Colón, que es uno de los mejores teatros de ópera del mundo, aún hoy.

Pero la FORA decide otras cosas. La FORA decide conmemorar combativamente el primero de mayo de 1909, que es el Día del Trabajador. Ese día, ese día, un héroe anarquista, alguien que va a pasar al bronce del anarquismo y que es Simón Radowitzky, arroja una bomba contra el carruaje de Ramón L. Falcón, meses después de una de las tantas represiones que ordenó el supercomisario Falcón. Falcón muere en ese atentado, y también muere su secretario Juan Lartigau. El héroe de la derecha es un señor especializado en un tema literario poco conocido, aunque muy usado por los políticos: la arenga política.

Manuel Carlés tenía una verba florida, inflamada, que era capaz de levantar hacia la violencia contra el enemigo, contra el otro, contra el abominable, contra lo absolutamente otro, o sea, los anarquistas, porque decía frases como: os voy a dirigir la palabra rápida, como tiro de fusil. ¡Oh, qué macho que era! Carlés, ¡caramba! ¿Quién no va a la guerra después de eso? Bueno, Carlés crea el grupo la Liga Patriótica, que son chicos bien, digamos, chicos de las clases altas, que integran la Liga Patriótica para luchar denodadamente contra esta chusma inmigratoria que invade la Argentina.

En 1919, estalla lo que se llama la semana trágica. Fue una semana trágica. Ahora, lo que estamos tratando aquí, en lo hondo, en lo profundo, son los intentos de la oligarquía argentina para incorporar a una inmigración que le es demasiado arisca para lo que ellos pretendían. Querían pobres sometidos y tienen en cambio anarquistas combativos. El poder sigue siendo el de los terratenientes. Los anarquistas no cuestionan el poder ni piensan tomar el poder. Saben muy bien que el poder no se toma así nomás, y que no hay situaciones prerrevolucionarias así como así que caen del cielo.

Ahora, antes quiero decir un par de cosas sobre la huelga de 1919, la semana trágica. Fue una huelga que estalló en los talleres Vasena y pararon cerca de 2 mil obreros. Y hay un chiste, es un chiste, pero todo chiste es conceptual, es conceptual, trae un concepto, y este chiste ya lo creo... Los muchachos de Manuel Carlés, que le decían rusos a los judíos, le dicen que en el barrio de los rusos se esconden los rusos, o sea, los comunistas. Entonces hacen el primer pogrom argentino. Esto es bueno que lo sepa la comunidad judía, que el primer pogrom argentino lo hicieron los niños de la oligarquía.

El anarquismo en la huelga de Vasena es derrotado porque Yrigoyen le da mano libre al general Dellepiane, que arrasa con la huelga del anarquismo. Poco tiempo después estalla otra huelga terrible en la Patagonia, en el sur del país, donde sobre todo se da la cría del ganado bovino, la esquila de las ovejas.

El anarquismo es un movimiento de reivindicación de la clase obrera que, en su teoría, tiene muchas cosas para discutir, como la extinción del Estado, etcétera. Pero, en ese momento, era la ideología de lucha de los explotados en la Argentina, y jugó un papel progresivo porque le dio dignidad a la lucha de los de abajo.

Hasta el próximo encuentro. Chau.